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lunes, diciembre 5, 2022

Vialidad: El fiscal Luciani quedó en evidencia al mostrar su «machete» durante su alegato

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En el show que arman el fiscal Diego Luciani y sus voceros mediáticos en el juicio por la obra pública en Santa Cruz, se repiten imputaciones que ya fueron abordadas y refutadas a lo largo de los tres años del juicio. Pero como si eso fuera poco, en la última audiencia, al fiscal «se le escapó» y mostró un texto «machete» que coincidía con la exposición que estaba realizando. Lo que generó polémica ya que el Código Procesal impide leer memoriales.

El Código Procesal Penal establece en el artículo 393 que «no podrán leerse memoriales» cuando les dan la palabra para alegar. Todo viene facilitado porque el proceso se sigue haciendo —por decisión del Tribunal Oral Federal 2— en forma remota, pese a que en octubre del año pasado la Corte Suprema estableció la vuelta a la presencialidad.

Si bien el Código Procesal les impide leer su exposición, no define las consecuencias de romper esa regla (sanciones o nulidades). Deberían ser los jueces del tribunal oral quienes señalen la irregularidad, según el artículo 370 de la misma norma.

Lo que ocurrió también el martes al mediodía, y que duró un buen rato, es que quedaron exhibidas en la pantalla de la videoconferencia por Zoom del juicio las anotaciones que Luciani iba leyendo, en este caso sobre una planilla con información sobre las características y condiciones de los equipos que debía presentar Austral Construcciones en cada obra.

Lo que se ve es que va bajando en la pantalla una suerte de ayuda memoria que el fiscal lee textual y eso incluye comentarios (no ya datos en teoría más técnicos) de apariencia espontáneos como: «Sobre este punto nos detendremos más adelante pero quiero destacar que tal como vemos en la planilla consta una nota a la que hicimos referencia en la cual dice que la columna siete queda reservada para el uso de la inspección de la A.G.V.P» (Administración General De Vialidad Provincial). La anotación quedó a la vista un buen rato y la puesta fue muy evidente.

Si las audiencias fueran presenciales los fiscales no podrían tener semejante «machete» para hacer su exposición, que debería ser espontánea, aunque pueda estar guiada por ítems. En pandemia no quedó otra opción para el sistema de justicia que avanzar con los juicios de manera remota, pero esa etapa el máximo tribunal ya la dio por terminada hace rato.

Algunas defensas reclamaron presencialidad, y los planteos fueron rechazados sin mayores explicaciones.

Las «pruebas» ya refutadas de la fiscalía

Esta semana presidió las audiencias el juez Jorge Gorini, ya que Rodrigo Giménez Uriburu se corrió de esa función después de ser recusado por Cristina Fernández de Kirchner y otras defensas después de se revelara que el magistrado y el fiscal Luciani no sólo juegan en el mismo equipo de fútbol sino que lo hicieron en Los Abrojos, la quinta de Mauricio Macri, cuando era presidente. Ninguno de los dos jueces, que comparten tribunal con Andrés Basso, señaló anomalía alguna.

En ese contexto, Luciani utilizó su «machete» para continuar acusando a CFK de haber favorecido a Lázaro Báez en las licitaciones de obra pública de la provincia de Santa Cruz. Pero todas sus acusaciones, como viene pasando en cada ocasión, ya han sido desmentidas en los 3 años que llevan de audiencias.

Este martes, Luciani puso énfasis en lo que se llama el pago anticipado, que es una modalidad por cual la empresa constructora puede cobrar rápidamente lo hecho, pero se le aplican los intereses correspondientes, con la tasa activa del Banco Nación. Es decir, es como si se sacara un crédito en el Banco Nación, con la garantía de un certificado de obra, o sea un tramo de obra que el Estado ya verificó y que por lo tanto va a pagar.

Esa modalidad ya regía desde 2003 y fue aprovechada por numerosas empresas, aunque la mayoría prefería evitar que le descuenten esos intereses, que como cualquier ciudadano sabe, son muy altos. Además, el «pago adelantado» figuró en casi todos los pliegos.

Este miércoles también se exhibieron unas fotos del barrio El Faro, de Río Gallegos, adjudicándole al kirchnerismo que no se pavimentó, cuando eso figuraba en el plan de obra. La verdad de ese contrato es que cuando llegó el macrismo anuló el convenio y por eso las cuadras no se pavimentaron. Durante el gobierno de CFK se alcanzaron a hacer 30 cuadras, pero la administración de Macri se negó a seguir.

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