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domingo, octubre 1, 2023

Atienden su juego (el de los buitres)

Es difícil perder la capacidad de asombro y eso es bueno. Es la mejor barrera para impedir el avance de la naturalización de aquellas cosas que no debieran ser naturalizadas. Una de esas cosas es la constante prédica anti Argentina promovida por argentinos. No es nuevo el fenómeno dado que viene inserto en la genética de una nación que desde su prehistoria se debate entre, citando al periodista Gustavo Campana, un proyecto de país y otro de colonia.

Naturalmente que esta dicotomía no se dirime solo en el plano de lo discursivo, sino que deviene en prácticas, por parte de los sectores que beben tanto de una como de otra fuente.

Este esquema (simplificado groseramente), es útil para analizar infinidad de temas y uno de esos es el que hoy nos convoca: Argentina contra los fondos buitre.

Se conoció esta semana la denuncia de la diputada estadounidense Alexandria Ocasio-Cortez realizada en una audiencia del Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes sobre litigios de terceros que indica que el juez de la Corte Suprema Samuel Alito tiene una relación de amistad con Paul Singer, republicano él, dueño del fondo buitre (uno de los que con pretensiones de elegancia algunos llaman “fondo de cobertura”), quien durante años litigó contra nuestro país por la deuda en default del 2001 hasta obtener una sentencia favorable en el máximo tribunal estadounidense.

En la denuncia de la diputada, precedida por una investigación periodística, se establece que Singer pagó unos días de descanso junto al mencionado juez en un lujoso alojamiento en Alaska, lo que incluyó días de pesca. El viaje, realizado en el 2008, fue pagado por el empresario y no fue declarado por el juez Alito como un obsequio, por lo que se presume que más bien fue una dádiva.

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Las gestiones de Néstor y Cristina Kirchner llevaron adelante en 2005 y 2010 procesos de reestructuración de deuda soberana con acuerdos alcanzados con el 93% de los acreedores con importantes quitas de hasta el 75% del valor de los bonos defaulteados. No obstante, un porcentaje marginal de los acreedores, el 1%, se negó a alcanzar un acuerdo y como contrapartida judicializó la disputa. Uno de esos acreedores fue NML Capital, el fondo buitre de Singer, que no era tenedor original de esos títulos, sino que los adquirió una vez defaulteados para posteriormente reclamar ante la justicia estadounidense el total de su valor nominal pretendiendo obtener una ganancia del 1600% respecto de lo que pagó.

El reclamo fue atendido: en febrero del 2012 el inefable juez Thomas Griesa, a cargo hasta su muerte del juzgado neoyorquino que hoy ocupa Loretta Preska (la que falló en contra de nuestro país por la estatización del 51% de las acciones de YPF), falló a favor de NML Capital Partners y otros fondos buitre sobre la base de una por lo menos peculiar interpretación de la cláusula “pari passu”.

Normalmente, en casos de convocatorias de acreedores, cuando un 66% de los mismos llega a un acuerdo con el deudor, el 34% restante debe acatar las condiciones de ese acuerdo para de esta manera impedir que 1 solo acreedor haga caer el acuerdo. En el caso de las reestructuraciones de deuda externa de 2005 y 2010, Argentina logró, como mencionamos antes en esta nota, un 93% de acuerdo. Sin embargo, Griesa decidió que eso no era procedente e incluso llegó a trabar los pagos que nuestro país realizaba periódicamente a los acreedores del 93% para destinar ese dinero al fondo buitre de Singer.

El Estado Nacional apeló y en agosto del 2013 la Cámara de Apelaciones de NY falló a favor de la decisión de Griesa dejando, no obstante, el tema en stand by hasta la Corte Suprema se expidiera, cosa que sucedió el 16 de junio del 2014.

Un inserto no menor: en el proceso de apelación de Argentina, el gobierno estadounidense presentó un “amicus curiae” ante la Corte de Apelaciones advirtiendo que la tendenciosa interpretación de Griesa de la cláusula “pari passu” “podría permitir a un solo acreedor frustrar la aplicación de un plan de reestructuración co apoyo internacional y con ello socavar décadas de esfuerzos que Estados Unidos ha gastado en promover un sistema de cooperación y resolución de las crisis de deuda soberana”.

Pavada de declaración, viniendo de parte de Estados Unidos. Sin embargo, no fue suficiente.

En ese junio del 2014 la Corte Suprema de ese país se expidió, y lo hizo a favor de Paul Singer y su NML Capital. El juez Alito, amigote del magnate, no se excusó.

Todo esto compone una muestra evidente del poder de los fondos buitre y de NML en particular, que declara activos por alrededor de 7 billones de dólares, que equivalen a 14,5 veces el PBI argentino, y que si se tratara de un país, sería tercero detrás de USA y China.

Singer compra a precio de remate, reclama en un juzgado cómplice, la apelación argenta lleva el caso a la Cámara de Apelaciones y de ahí a la Corte Suprema donde un juez (por lo menos uno), amigo del empresario, falla a su favor.

Ya sé. Me puse reiterativo, pero como dice un periodista que antes era progre y ahora no, lo que pasó, y pasa, “es muy impresionante”.

Buitres en el nido propio

La historia cuenta que Argentina siguió resistiendo hasta que las elecciones del 2015 fueron ganadas por Mauricio Macri quien rápidamente pagó a los fondos buitre lo que estos pedían, y más. Y un dato a tener en cuenta: uno de los litigantes contra el Estado argentino fue… Carlos Melconian, entonces presidente del Banco Nación, integrante de la Fundación Mediterránea, antes funcionario del Banco Central junto a Cavallo en dictadura, cuando entre ambos estatizaron deuda privada de entre otras, SOCMA, de Macri, y hoy potencial ministro de economía de Patricia Bullrich si esta se impusiera en las elecciones.

Incluso, el simpático economista llegó a decir de los fondos buitre que no son buitres, sino que se trata de “pobres inversores”.

Pero la cosa no se termina en Malconián (es Melconián, pero por error escribí “Malconian” y me parece atinado) y la Fundación Mediterránea.

El Centro de Estudios Macroeconómicos de Argentina, CEMA, tiene su cuota parte. Fundada durante la dictadura, la entidad que nuclea hoy día a mas de 400 empresas de todo el país, aporta al candidato a la presidencia Javier Milei su equipo económico y todo su acerbo neoliberal.

Escribe Horacio Rovelli para “El Cohete a la luna” que “tanto Diana Mondino, que sería la Ministra de Relaciones Exteriores en un gobierno de Javier Milei, como Roque Fernández, ex Presidente del BCRA (1991-1996) y después ministro de Economía (1996 -1999), y Carlos Rodríguez (que fue Jefe de Asesores de Roque Fernández y ahora lo es de los equipos de economía de Javier Milei), son del CEMA, que es el centro de estudios que nuclea a los Chicago Boys (…)Pero si bien es cierto que Diana Mondino fue directora de Pampa Energía SA, el hombre de BlackRock en el Directorio de esa empresa es Darío Epstein, quien, junto a Roque Fernández y Carlos Rodríguez, son los tres economistas que representan a Javier Milei ante el FMI.”

Concretamente sobre Epstein, Rovelli señala que “es un economista que se dedicó a las finanzas, en ese carácter fue nombrado en 1992 Director de la CNV (Comisión Nacional de Valores) y participó como tal en las privatizaciones de YPF, Entel, y Gas del Estado, y agrega que en la actualidad es director de Pampa Energía, una delas empresas en las que otro fondo buitre, Black Rock, tiene acciones. Y no solo eso. Este fondo, según describe el mencionado Rovelli, “es además accionista de YPF, donde posee 9.770.000 acciones correspondientes al 5,67% de los papeles en circulación en los mercados de capitales de Buenos Aires y Nueva York; y es el segundo inversor institucional privado luego del fondo mutualista Wellington. Tiene también participación accionaria mediante Pampa Energía SA o directa, en TRASENER; en Transportadora de Gas del Sur; en Central Puerto; Loma Negra; IRSA; Telefónica Argentina; Coca Cola; Bayer; Exxon Mobil; Chevron; Apple; Microsoft; Procter & Gamble; Tenaris (del grupo Techint, compró el 9,09% del paquete accionario); Mercado Libre, Arcos Dorados; y Adecoagro”, y esto es solo parte de la lista. Es dueña de Viterra, tiene participación en Glencore y en Viacom, conglomerado que es dueño de Telefé, canal en el que se destaca Cristina Pérez por su prédica antipopular y pro-derecha.

La manzana rodeada

Fundación Mediterránea con NML y La Libertad Avanza con Black Rock. Esa es una manera de entenderlo pero cierto es que hay algunas fronteras difusas y tanto una como otra organización, que son el sostén ideológico y programático de las fuerzas de extrema derecha que pretenden acceder a la presidencia, terminan encontrándose en el mismo río, que es el del achicamiento del Estado, la re-primarización de la economía, la privatización de las empresas del Estado y la apertura indiscriminada de importaciones y capitales especulativos y por supuesto, todo coronado con un proceso represivo que hoy es una amenaza concreta.

La maraña es manos difícil de comprender de lo que puede parecer si nos ceñimos a lo intrincado de los datos y composiciones accionarias, participaciones, litigios y demás. Si pasamos la saranda, lo que queda es la representación política del poder económico transnacionalizado en evidencia.

Un potencial gobierno de Bullrich no será de Bullrich, será, una vez más, de los mandantes de la Fundación Mediterránea. Uno de Milei no será de Milei, sino de los mandantes del CEMA.

Allí, con nombre y apellido, los emisarios del proyecto de colonia.

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