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martes, febrero 20, 2024

CFK apuntó contra Rosatti y la Corte Suprema: "Lawfare, partido judicial o sencillamente mafia"

La vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner cuestionó a la Corte Suprema de Justicia, a quien vinculó con la "mafia judicial", en el rol que cumple en defensa de las corporaciones económicas y en detrimento de la democracia y los bolsillos de la ciudadanía.

La dos veces presidenta compartió en redes sociales un artículo del portal El Destape en el que resume las irregularidades de la Corte Suprema durante estos últimos tiempos:

"Empezar el año hablando claro. DOCUMENTADO análisis en El Destape sobre el rol de la Corte Suprema de Justicia", escribió Cristina en su perfil oficial de Twitter.

"Lawfare, partido judicial o sencillamente mafia, el método es uno solo... Y como en toda guerra hay táctica y estrategia", prosiguió la titular del Senado.

En ese sentido, completó:

"La TÁCTICA: las causas armadas, las condenas y las proscripciones. La ESTRATEGIA apunta al gran y verdadero objetivo, llenar de guita los balances de las corporaciones que controlan lo que cuestan tus alimentos, tus servicios, tus medicamentos y tu alquiler. O sea...".

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La líder peronista concluyó su análisis haciendo una cita textual del artículo firmado por el periodista Ari Lijalad:

“La imposición de políticas económicas y de decisiones sobre la vida cotidiana de millones de argentinos por un medio que no son los votos. Fin".

El prontuario de la Corte Empresarial

Durante 2022, tres de los cuatro miembros de la Corte Suprema expresaron su defensa del establishment económico y su rechazo a todo tipo de política redistributiva, a la que se refieren con los eufemismos de "populismo" o "neointervencionismo".

Horacio Rosatti, actual presidente de la Corte, dijo en un evento organizado por el Grupo Clarín: "Conjugar mercado y Estado es muy importante. Después, un Gobierno será más neoliberal, más neointervencionista, pero lo más importante es erradicar algunos temas que se ven como malas palabras", en alusión al concepto de progreso, pero que el supremo usa como sinónimo de enriquecimiento, y a la teoría del derrame.

Otro de los supremos en posicionarse ideológicamente contra los derechos sociales fue Carlos Rosenkrantz, quien cuestionó desde Chile una de las máximas del peronismo al decir: “no puede haber un derecho detrás de cada necesidad".

Finalmente, Ricardo Lorenzetti dijo que “la Corte no puede hacer populismo judicial” y realtó que “al Presidente, a los diputados y senadores los eligen en elecciones. Las mayorías se pueden equivocar y hay que proteger a las minorías”.

Por su parte, Juan Carlos Maqueda, no suele hablar en público.

Más allá de las frases ocasionales, los últimos tres presidentes de la Corte (Lorenzetti, Rosenkrantz y Rosatti) reflejaron sus posturas políticas en los distintos fallos y manejes del Poder Judicial cuando les tocó comandar el máximo tribunal del país.

Desde enero de 2007 hasta septiembre de 2018 el presidente de la Corte fue Ricardo Lorenzetti. Durante su gestión logró establecer un liderazgo y una línea de mando sobre jueces de todo el país.

Fue uno de los principales promotores del lawfare en Argentina, con una línea que bajaba hacia los tribunales de Comodor Py a través de los jueces Martín “Doctrina” Irurzun y Ariel Lijo.

Ya por aquel entonces firmaba fallos que beneficiaban directamente a las empresas, como el que perjudicó a un trabajador tercerizado del Hospital Alemán. Un fallo que apuntaba en sentido de allanar el camino para una reforma laboral que mutile los derechos laborales en el país.

En septiembre de 2018, Lorenzetti fue reemplazado en la presidencia de la Corte por Rosenkrantz, un fiel abogado corporativo cuyo estudio tenía entre sus clientes al Grupo Clarín, La Nación, Mc Donalds, Quilmes, el fondo Pegasus, petroleras y financieras, entre otros.

La presidencia de Rosenkrantz no duraría mucho, pues su gestión encontró trabas dentro del propio Poder Judicial: rompió la línea de mando sobre los jueces de todo el país creada por Lorenzetti y hasta sus propios colegas de la Corte le recortaron todas las facultades, desde la decisión sobre la agenda de casos que iba a tratar la Corte hasta las contrataciones menores.

La cruzada antidemocrática

La solución para la Corte vendría con Rosatti, proveniente del mundo de la política. Rosatti no sólo reconstruyó el poder de la presidencia de la Corte, para la cuál se autovotó.

También tomó por asalto el Consejo de la Magistratura, donde se autodesignó presidente del órgano que selecciones y sanciona a los jueces, y centralizó la agenda de casos que la Corte define.

Para completar su cruzada antidemocrática, Rosatti y los suyos sobrepasaron sus márgenes de competencia para violar la división republicana de poderes e inmiscuirse tanto en asuntos competentes al Congreso como al Poder Ejecutivo.

Tras el asalto a la Magistratura, la Corte además intentó ordenarle al Senado cómo debía organizar sus bloques legislativos para así quitarle un asiento del Consejo al peronismo para dárselo al senador Luis Juez del PRO.

El broche de oro caería sobre fin de año, cuando el máximo tribunal del país falló a favor de la Ciudad de Buenos Aires en la disputa con el gobierno nacional y las provincias sobre la distribución de los puntos coparticipables.

Así, la Corte le dio un regalo navideño al Jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta: millones de pesos quitados a las provincias para encarar el 2023, año electoral donde el alcalde buscará disputar la presidencia de la nación.

Los chats de la mafia judicial

El fallo (en verdad una cautelar) sumó una mayor controversia luego de que se filtraran los chats entre el ministro de Justicia y Seguridad porteño Marcelo D’Alessandro y Silvio Robles, mano derecha y vocero de Rosatti.

La filtración tuvo el mismo formato al que reveló el chat grupal  también de D’Alessandro, pero junto a los jueces Julián Ercolini, Carlos “Coco” Mahiques, Pablo Yadarola y Pablo Cayssials, el fiscal general porteño Juan Bautista Mahiques, el ex espía Leonardo Bergroth, el publicista Tomás Reinke y los directivos de Clarín Jorge Rendo y Pablo Casey.

El grupo buscaba encubrir el viaje a Lago Escondido financiado por el holding que comanda Héctor Magnetto.

En el nuevo chat entre D’Alessandro, ministro de Justicia y Seguridad de Rodríguez Larreta, y Robles, mano derecha de Rosatti, se lee que coordinan acciones vinculadas al fallido apartamiento de Rosatti de la causa por la coparticipación de CABA y a qué hacer respecto a la situación del Consejo de la Magistratura, donde el secretario de Rosatti le pasa letra al ministro larretista.

En ambas filtraciones se desnudan las carnales relaciones de la mafia judicial con las corporaciones mediáticas y económicas, con la participación además del mundo del espionaje.

Lo que coronó las victorias políticas de la mafia judicial en 2022 fue justamente la condena a seis años de prisión y proscripción política a Cristina Kirchner en la causa Vialidad. Una sentencia sponsoreada por la Corte empresarial.

CFK apelará la sentencia, que eventualmente podría llegar al máximo tribunal, con final cantando.

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