Fragmentado, relegado en las elecciones y en medio de una crisis de conducción, el radicalismo bonaerense acordó prorrogar los mandatos de sus órganos partidarios y un cronograma para renovar sus autoridades en 2026.
La Unión Cívica Radical (UCR) de la provincia de Buenos Aires sigue intentando salir de su laberinto, pero logró este jueves frenar una crisis institucional que amenazaba con profundizar la fragmentación del partido.
En una reunión conjunta del Comité Provincia y la Convención de Contingencia, los diferentes sectores alcanzaron un acuerdo político para prorrogar los mandatos de sus órganos partidarios y establecer un nuevo cronograma electoral que se extenderá hasta septiembre del año próximo.
La decisión adoptada en la sede partidaria de La Plata evita la realización de las elecciones complementarias que la Justicia había ordenado para noviembre, producto de la judicialización de los comicios internos celebrados en octubre del año pasado.
Cabe recordar que el partido tiene una conducción bicéfala a cargo de Miguel Fernández y Pablo Domenichini, luego de que ambos se declararan ganadores en los comicios de 2024, que se mantendrá al frente del partido hasta que se concrete el nuevo proceso electoral.
El acuerdo firmado establece un cronograma preciso: la convocatoria formal a las elecciones provinciales se realizará el 10 de junio de 2026, el cierre de presentación de listas será el 7 de agosto de 2026, y el acto electoral se concretará el 6 de septiembre de 2026.
Ese día, los afiliados radicales de toda la provincia volverán a las urnas para elegir delegados al Comité Nacional, delegados a la Convención Nacional, delegados a la Convención Provincial y autoridades del Comité Provincia y de los Comités de Distrito.
De esta manera, la compleja situación institucional del radicalismo bonaerense quedará cristalizada por once meses, en un intento de los dirigentes por aplacar las aguas internas y evitar el naufragio organizacional que se vislumbraba.
Como parte del acuerdo, se proclamaron los delegados al Comité Nacional: por la Lista 23 asumirán el senador nacional Maximiliano Abad y la intendenta Érica Revilla, mientras que por la Lista 14 lo harán la diputada Danya Tavela y el histórico dirigente Federico Storani.
También se resolvió que los presidentes distritales cuya elección fue cuestionada judicialmente asuman en sus cargos de todas maneras, garantizando la continuidad institucional hasta la concreción del calendario electoral establecido.

La Libertad Avanza se impuso en 16 de los 24 distritos en las Elecciones Nacionales 2025
El desastre electoral de 2025
La medida llega como respuesta a uno de los peores resultados electorales que atravesó el radicalismo bonaerense desde el retorno de la democracia. En las elecciones nacionales del domingo 26 de octubre, la UCR quedó completamente relegada en la consideración del electorado, en una jornada que tuvo como ganador a La Libertad Avanza.
El partido centenario llegó a los comicios sin una estrategia unificada, presentándose en al menos dos listas diferentes. El sector identificado con Martín Lousteau, agrupado bajo el espacio Evolución, integró la lista de Provincias Unidas que encabezó Florencio Randazzo.
Pese a las expectativas previas, el espacio no logró ninguna banca en el Congreso y quedó incluso por debajo de un outsider como el abogado mediático Fernando Burlando. Provincias Unidas obtuvo apenas el 2,44% de los votos.
El otro sector importante de la UCR, referenciado con Abad, fue con la Coalición Cívica, pero tampoco tuvo mejor suerte: alcanzó solamente el 0,79% de los sufragios y quedó detrás de Provincias Unidas. Las consecuencias fueron devastadoras para la estructura parlamentaria del partido. El radicalismo perdió 23 bancas en la Cámara de Diputados y conserva solamente nueve.
Entre tanto, en la Legislatura bonaerense, a partir del 10 de diciembre el bloque quedará dividido en tres sectores: una bancada de tres legisladores, otra de dos y un monobloque en Diputados, mientras que en el Senado tendrán apenas dos representantes que aún no definieron si integrarán un bloque común.
Es que la UCR quedó atrapada en un escenario altamente polarizado, donde La Libertad Avanza y Fuerza Patria concentraron la mayor parte del electorado, dejando sin margen a las opciones de centro. Por primera vez en mucho tiempo, hay un punto en común en ambos sectores del radicalismo: el malestar es unánime con los dirigentes que encabezaron la estrategia electoral.
Un futuro incierto para el radicalismo
El diagnóstico interno es lapidario y los cuestionamientos hacia la dirigencia actual se repiten en todos los sectores. “Mi postura es evitar que el partido se intervenga. Tratar de consensuar entre todos los espacios”, sostuvo una armadora bonaerense. Y advirtió: “Tal vez tanto Domenichini como Fernández deban dar un paso al costado para poder tener un nuevo comienzo”.
Las voces críticas apuntan directamente a la falta de liderazgo y estrategia. “El voto radical está ahí, pero se fue a La Libertad Avanza en su gran mayoría“, indicó un dirigente de peso en la provincia. Y apuntó: “Es cuestión de liderazgos fuertes y convicción del rumbo. Sin una fuerte alianza no tenemos destino hoy, quizás luego sí”.
Desde el interior de la provincia, un referente radical fue más contundente: “Estamos viendo qué le ponemos a la lápida. En principio, gracias por los servicios prestados Lousteau, Fernández y Dominichini”. Otro dirigente graficó: “De mi parte, que renuncien todos estos. Que se vayan todos, que no quede ni uno solo”.
La autocrítica incluye el reconocimiento de una dispersión que resultó fatal. “Quedamos presos de la polarización, detrás de Burlando”, señaló un radical de larga data. “Hay que hacer un proyecto común, serio e inclusivo”, remarcó.
Desde una de las listas, alguien que participó del armado electoral comentó: “El resultado fue malo, pero era lo esperado“. Y cuestionó: “Divididos y sin identidad, no hay nada para hacer”.
Un dirigente referenciado en Lousteau manifestó: “Los veo muy poco interesados” en construir un proyecto común. Y añadió: “Hay que buscar un liderazgo y respetarlo, alimentarlo y cuidarlo“. Otro radical bonaerense graficó sin vueltas: “La chocaron toda”.
La sensación mayoritaria es de una gran decepción, acompañada del baño de realidad que supone no haber reflejado en las urnas el peso territorial que tiene la UCR en la provincia. Dirigentes de distintas secciones coinciden en la necesidad de recuperar visibilidad y presencia, y de recomponer la unidad interna para encarar la reconstrucción política del partido de cara a 2027.
El encuentro de este jueves buscó marcar el inicio de un proceso de reorganización partidaria. Los presentes reafirmaron “la voluntad de los distintos sectores del radicalismo bonaerense de consolidar la unidad, fortalecer la institucionalidad partidaria y garantizar un proceso de renovación transparente y participativo en toda la provincia”.
Sin embargo, el camino hacia esa renovación aparece plagado de incertidumbres. El acuerdo alcanzado congela por casi un año la disputa interna, pero no resuelve los problemas de fondo: la falta de liderazgos consensuados, la ausencia de una estrategia común y la pérdida de conexión con un electorado que migró masivamente hacia otras opciones políticas.
“Hay que esperar y pasar página”, repiten desde diferentes sectores del partido. Pero la gran pregunta es si esos once meses de prórroga servirán para reconstruir la unidad y recuperar la identidad perdida, o si simplemente postergarán el inevitable ajuste de cuentas interno que dejó pendiente el histórico fracaso electoral de octubre.
