Victoria Aure, abogada y Directora General de Género del Municipio de Bahía Blanca, dialogó con Juani Guarino en El Ágora 2025 sobre las políticas de género en tiempos de ajuste nacional, la militancia feminista y los desafíos de abordar la violencia machista desde el Estado municipal.
De la militancia a la gestión
Victoria Aure inició su militancia política en 2011, en lo que definió como “esa primavera de militancia peronista y kirchnerista”. Proveniente de una familia politizada, con antecedentes de militancia de su padre, Aure se volcó de lleno al activismo en los gobiernos kirchneristas y, a partir de 2017-2018, se sumó al feminismo popular.
“Ese derrotero me lleva hoy a ocupar el lugar de gestión que ocupo, que es en la Dirección General de Género, con todo lo que construimos y lo que aprendimos colectivamente con las compañeras de nuestro espacio político”, explicó la funcionaria.
Recordando aquellos años de la marea verde, Aure fue contundente:
“Para mí fue el último movimiento de masas que tuvo nuestro país. Fue un gran colectivo, una cantidad de pibas, sobre todo luchando por un derecho, conquistándolo y creo que fue uno de los últimos actores emergentes también que tuvimos en estos años”.
Consultada sobre si quedó un legado organizativo tras la conquista de derechos como la ley de aborto legal, Aure sostuvo que sí existe un saldo importante:
“Quedó una experiencia con algunas cuestiones que penetraron y que cuando por ahí a veces pensamos bueno, cómo rearmamos esto, ahí tenemos herramientas y tenemos cuestiones para rescatar y para volver a armar”.
La funcionaria señaló que, aunque la participación no sea permanente,
“ese saldo de organización y ese saldo de contar con la otra y de saber en qué momentos hay que salir a hacer notar alguna cuestión o a defender algún derecho conquistado, eso está”.
Como ejemplo, mencionó que las marchas con mayor convocatoria a nivel nacional, además de la defensa de las universidades, fueron las vinculadas a cuestiones de género.
Sobre el fenómeno del voto a Javier Milei, Aure planteó un análisis multicausal. Reconoció que en el núcleo duro del mileiísmo “hay un voto de varones jóvenes respondiendo de determinada manera a un avance de la ola feminista y de la conquista de derechos”, pero aclaró que ese núcleo corresponde a “minorías intensas”, ya que el voto duro de Milei en la primera vuelta de 2023 fue del 30%.
La directora destacó como dato positivo que, tras el discurso de Davos donde Milei atacó duramente a la comunidad LGBT, “hubo una reacción de la sociedad y después de eso él apaciguó ese discurso de odio que estaba llevando adelante“.
Para Aure, esto demuestra que “la mayoría de las personas que votan a este gobierno nacional no lo hacen por esa cuestión de la batalla cultural sino que lo hacen más por un factor económico”.
Políticas públicas con perspectiva de género
Al asumir en diciembre de 2023, el intendente Federico Susbielles jerarquizó el área de género, convirtiéndola en una Dirección General que depende directamente del Intendente.
“La idea de este gobierno, esta gestión y la impronta de Susbielles es que todas las políticas públicas del municipio tengan un enfoque de derechos, un enfoque de discapacidad y una perspectiva de género”, explicó Aure.
Antes de esta jerarquización, la coordinación de políticas de género dependía de la Dirección de Derechos Humanos, que a su vez dependía de la Subsecretaría de Niñez y de la Secretaría de Políticas Sociales, lo que limitaba su proyección y presupuesto.
Con el cambio, la Dirección logró expandirse territorialmente: además de atender en la sede central, trabaja en seis puntos de la ciudad: Vista Alegre, White, Harding Green, Barrio Latino, Miramar y Spurr, articulando con las unidades sanitarias del primer nivel de atención.
“Este año nosotros tuvimos un presupuesto aprobado por el Concejo Deliberante de 244 millones y lo ejecutamos todo”. Se trata del presupuesto más alto en la historia del municipio para el área de género.
La mayor parte de ese presupuesto se destina a asistencia económica a mujeres y personas que atraviesan violencia por razones de género, a través del programa Impulsar. Otras partidas importantes se destinan al mantenimiento del hogar de protección integral, dispositivos de seguridad como los botones antipánicos, y en menor medida, a acciones de promoción y prevención.
Además, la Dirección trabaja con un sistema de etiquetado de presupuesto con perspectiva de género: políticas de otras áreas que impactan sobre brechas de género también son contabilizadas.
“Por ejemplo, que haya lugares donde los pibes y las pibas puedan ir a hacer deporte de manera gratuita, eso impacta sobre las brechas de tiempo y de cuidados de las mujeres”, ejemplificó.
La dimensión económica de la violencia
Uno de los ejes centrales del trabajo de la Dirección es abordar la violencia de género desde su dimensión económica. Aure fue clara al respecto:
“Lo que hace perdurar muchas veces la violencia a lo largo del tiempo es la cuestión económica, es esa violencia económica, esa dependencia económica, es lo habitacional”.
La funcionaria mencionó programas nacionales que fueron eliminados por el gobierno de Milei, como Acompañar (que daba a las mujeres víctimas de violencia un equivalente a la mitad del salario mínimo vital y móvil durante seis meses), Mi Pieza y Potenciar, que tenían “un análisis y un porqué” detrás. Ante su ausencia, el municipio debe suplir esas políticas con recursos propios.
Los datos que maneja la Dirección son contundentes. Del censo 2022, el Ministerio de Economía provincial detectó que había muchas más mujeres con secundario completo que varones, pero al analizar la tasa de empleabilidad, la situación se invertía. El análisis de la base de datos de la Dirección confirma esta brecha:
“La mayoría de las mujeres que nosotros acompañamos tienen el nivel educativo alcanzado secundario y el empleo en blanco no varía mucho en las posibilidades de encontrar trabajo en ese sentido”.
La variable determinante es la carga de cuidado:
“Cuando veíamos una persona a cargo o un hijo a cargo, bueno, había más posibilidades de conseguir trabajo que si ya tenían dos o tres hijos a cargo”.
Femicidios y la necesidad de una reforma judicial
Al ser consultada sobre casos de femicidios y travesticidios como los de Miriam Velázquez, Mariana Bustos y Rosario Sansone, Aure no ocultó la angustia:
“Son situaciones muy extremas y muy angustiantes y que generan mucha bronca que sucedan. Es impactante en ambos casos el uso del fuego, como arrasa, borra y elimina todo”.
La funcionaria destacó que el intendente puso a disposición de las familias recursos municipales y que se articuló con el Ministerio de Mujeres de la Provincia, que tiene un área de casos críticos y un programa de asistencia integral a femicidios. Sin embargo, reconoció:
“Claramente la gestión nos hace pensar y revertir y a veces sentimos que no alcanza, que por más que hagamos es muy difícil poder trabajar sobre estas situaciones”.
Ante esta realidad, Aure planteó la necesidad de una reforma judicial con perspectiva de género:
“A veces a nosotras las causas por violencia de género quedan caratuladas como lesiones y las lesiones son de instancia privada, entonces quedan en eso, quedan en una medida cautelar”.
Cuando se le preguntó si el problema estaba en la ley o en los operadores judiciales, fue contundente:
“Las dos cuestiones. Hay cuestiones de los códigos de procedimiento que deberían revertirse y capacitaciones y trabajo de los efectores de la justicia, de las fiscalías, de las defensas, de los juzgados”.
En ese marco, Aure puso en valor el nombramiento de Fabiana Vanini como defensora general de Bahía Blanca:
“Me parece que es interesante seguirle la trayectoria porque ella ha tenido bastante experiencia en perspectiva de género, en cómo ha accionado cuando era defensora”.
Cupo, paridad y las trampas del patriarcado
Hacia el final de la entrevista, Aure abordó la cuestión de los cupos y la paridad de género en cargos electivos. Recordó que en las elecciones legislativas del ’87, entre candidatos titulares y suplentes, “debía haber dos mujeres” por lista. Por eso afirmó: “Creo que es sumamente necesario, lamentablemente, el cupo y ahora la paridad“.
Sin embargo, reconoció que “la lapicera la siguen teniendo los varones y muchas veces tenemos que batallar en quiénes van en esos lugares”.
Sobre las críticas a legisladoras poco preparadas, como el caso de Karina Reichart en La Libertad Avanza, Aure fue tajante: “Hay muchos varones que están exactamente igual o peor que ella. Hay varones legisladores que son muy incapaces de llevar a cabo su tarea”.
“También recae sobre las mujeres esta cuestión. Me parece que ahí también se pone de manifiesto una situación de mirar con distinto, de medir con distinta vara cuando somos mujeres y cuando somos varones”.
“Las mujeres siempre tenemos que estar triplemente calificadas para poder ocupar lugares y a los varones todo ese peregrinaje de títulos y de trayectorias nadie se los mira”.
A pesar del contexto adverso que representa el gobierno nacional, Victoria Aure rescató la decisión del municipio de jerarquizar y dotar de presupuesto al área de género:
“En un contexto nacional donde claramente hay un ataque hacia todo lo que tiene que ver con el género, con esto de que inventan la ideología de género, cómo borraron programas enteros que tenían que ver con acompañar y con el abordaje a las víctimas de las violencias más extremas, creo que es importante poner en valor esta cuestión de parte del gobierno municipal”.
La funcionaria cerró con una reflexión más amplia, ubicándose no solo como directora sino como parte de un espacio político:
“Necesitamos volver a mostrarle a la sociedad otro futuro, otro proyecto de futuro y alternativas. Quien dice esas cosas tiene un resentimiento y un odio adentro que algo le está pasando. Hay mucha violencia en esos discursos y me parece que hay que trabajar sobre esas violencias”