Trabajadores de la salud piden “medidas urgentes” para evitar una “catástrofe sanitaria” en Bahía Blanca

El colapso es inminente”, advierte una solicitada que este fin de semana circuló entre trabajadores de la salud de Bahía Blanca. Entre el azote de la segunda ola de la pandemia de COVID-19 y la falta de medidas contundentes por parte del gobierno macrista municipal, el sistema sanitario bahiense se encuentra en su situación más crítica.

El fin de semana pasado circuló una iniciativa impulsada por miembros del personal sanitario a través de la plataforma Change.org dirigida a las “autoridades sanitarias locales” así como a la “población bahiense” en general. Pide medidas que apunten a la reducción de la circulación social y que durante el fin de semana cosechó más de 1.300 firmas.

En ella se advierte que estamos “en el peor momento” de la pandemia, “con un número de contagios que supera los picos registrados en el 2020”, en referencia al récord de 485 casos en un día alcanzado en Bahía Blanca el viernes pasado.

También señala que en los hospitales “comienza a observarse la imposibilidad de admitir nuevos ingresos”, para finalmente afirmar que de mantenerse este ritmo de contagios, “las medidas de reducción de la circulación social dejarán de ser una alternativa para convertirse en una reacción necesaria pero tardía”, sosteniendo que es inminente una “catástrofe sanitaria”.

A raíz de ello, la solicitada por un lado pide a la población que “comprenda la gravedad de la situación y extreme las medidas de cuidados” y por otro, finalmente, apunta a las autoridades para que “tomen medidas focalizando en la disminución estratégica de la circulación urbana y controlando el cumplimiento” de las mismas.

Agradecemos los aplausos pero necesitamos medidas urgentes”, cierra el texto de la solicitada, impulsada en el contexto del acelerado aumento del ritmo de contagios de Coronavirus en el país que llevó a la implementación de restricciones en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) así como de medidas complementarias para procurar su efectividad.

Bahía Blanca y los distritos de la zona, en cambio, permanecen todavía en “fase 4” y solamente están afectados por las restricciones para la circulación y las actividades comerciales y gastronómicas en horario nocturno.

Cabe señalar que no sólo el viernes pasado se alcanzó el récord de contagios de coronavirus en 24 horas, sino que además se informó que se han ocupado todas las plazas de Unidades de Terapia Intensiva (UTI) disponibles para pacientes con cuadros graves de coronavirus en el sistema sanitario de Bahía Blanca, que también debe atender las derivaciones de un extenso territorio regional.

El sábado 17 se agregaron dos camas de UTI, que se restaron a las destinadas a personas con otras patologías. Se ocuparon en el momento, y el porcentaje de ocupación superó el 100%. Los registros oficiales informaron que este domingo quedó una libre, contando a las añadidas.

Durante la segunda semana de abril, el Hospital Municipal bahiense debió cerrar su guardia por 48 horas y el Italiano anunció que ya no podría recibir a pacientes con coronavirus.

De ese modo, Bahía Blanca inicia la segunda ola con una situación aún más dramática que aquella con que salió de la primera, en septiembre de 2020: su sistema de salud estuvo también saturado por entonces, lo que derivó en el cierre temporal de ingresos a su Hospital Municipal, el traslado de pacientes con otras patologías a diferentes ciudades y el rechazo de nosocomios privados a recibir a una persona infectada, que tras un lastimoso peregrinaje fue atendida en el provincial Penna.

En aquella oportunidad, la incorporación de camas desafectadas de otros sectores y el cambio estacional evitaron que el colapso redundara en escenas dramáticas como las vividas en la parte final del invierno europeo de 2020.

El nuevo pico de contagios cuadruplica los números de septiembre y la saturación hospitalaria se produce en otoño, al inicio y no al final de la ola. A diferencia de lo ocurrido siete meses atrás, en esta ocasión se agrega que el sistema sanitario debe atender también la demanda por casos de afecciones estacionales o accidentes de tránsito que no se producían entonces, cuando la circulación estaba notoriamente más restringida que en la actualidad.

La desidia del macrismo local

Durante el fin de semana, la recepción del nuevo panorama por parte de la sociedad ofreció postales dispares.

Las movilizaciones decayeron notoriamente en convocatoria. La marcha opositora convocada para el sábado ni siquiera mereció menciones en los medios bahienses.

Un día antes, el mismo viernes del pico de casos y el colapso sanitario, se habían movilizado padres y madres de menores en edad escolar, para reclamar por una presencialidad que todavía no ha sido suspendida. La asistencia fue notoriamente menor a sus precedentes.

Tal vez tuvo que ver con que durante las horas previas había trascendido una comunicación de colegio confesional La Inmaculada a su comunidad, informando que 33 docentes y 170 estudiantes debieron aislarse ante la detección de contagios.

No obstante, no se notó reducción significativa ni en la circulación diurna ni en la nocturna, hasta entrada la madrugada. En particular de jóvenes, sin el preventivo barbijo ni el respeto por el distanciamiento social.

El intendente macrista Héctor Gay, expresó su preocupación en Twitter, pero descarga toda la responsabilidad en el Estado provincial y evita siquiera proponer medidas para frenar el desborde.

Insólitamente, los partes informativos del Ejecutivo municipal derivan a la prensa a consultar a los concejales oficialistas y no a funcionarios de gobierno. El intendente elude manifestarse, pero los ediles que responden a su espacio político se pronuncian enfáticamente contra restricciones preventivas, siquiera temporales.

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