El concejal del PRO y jefe de bloque de Juntos por el Cambio, Adrián Jouglard, dialogó con Juani Guarino en El Ágora 2025 al aire de Taboo Radio sobre su experiencia durante la inundación del 7 de marzo en Bahía Blanca. El dirigente referenciado en Diego Santilli abordó desde su vivencia personal hasta los desafíos de reconstrucción de la ciudad, el rol de los distintos niveles de gobierno y su visión sobre el debate entre ideología y eficiencia en la gestión pública.
En la segunda parte de la entrevista analizó el contexto preelectoral en el que el PRO discute una alianza con La Libertad Avanza, y cómo repercute en el bloque de Juntos que conduce.
“Si esto no para de llover, vamos a tener un problema”
Jouglard relató cómo vivió aquella madrugada cuando comenzó la histórica inundación:
“Me desperté cuando se largó a llover. Había visto a la noche la suspensión de clases, el alerta. Uno no esperaba tanta cantidad de lluvia, obviamente, pero a las tres, cuatro menos cuarto más o menos, empezó a sentirse más fuerte la lluvia”.
El concejal señaló que vive en una zona alta de la ciudad, donde “el agua escurre mucho”, la situación fue diferente para su hijo, quien vivía cerca del Paseo de las Esculturas: “En un momento me dijo, estoy mirando por la ventana y veo el auto que se lo lleva el agua. Se me llevó el auto”.
“Más o menos a las 9 y cuarto de la mañana, le mandé un mensaje al intendente para ponerme a disposición y ver la disposición que había. Un ratito después me llamó Santilli para ver cómo venía la mano”, relató Jouglard.
Como odontólogo también mencionó el impacto en sus colegas:
“Hubo casi 60 odontólogos que perdieron todo el consultorio. Con lo caro que es la aparatología… Más allá de que uno tiene que remontar, no puede remontar porque no puede trabajar”.
“No hay un manual para inundaciones”
Consultado sobre la respuesta municipal ante la catástrofe, Jouglard fue cauteloso:
“La verdad que es difícil evaluar porque uno no puede hacer una comparativa con otra cosa. Creo que se procedió de la mejor manera posible, se hizo el máximo esfuerzo y uno trató, entiendo, desde el municipio de hacer lo que tenían las herramientas”.
“Entiendo que el intendente estuvo desde el primer momento, inclusive de la noche al frente de todo, solo que con las herramientas que uno tiene en ese momento pudo hacer”, añadió.
Aunque mencionó tener “críticas para hablar de algunas cosas”, consideró que “hoy no vienen a cuento”, ya que “lo más importante es que la ciudad empiece de alguna manera a reconstruirse, a ponerse en actividad”.
“Sin plata de afuera de Bahía Blanca, es muy difícil hacer inversiones”
Respecto al proceso de reconstrucción, Jouglard fue realista sobre las limitaciones presupuestarias del municipio:
“Cuando uno ve el presupuesto municipal y ve que arriba del 90%, 94% en algunos momentos, 93%, 95%, pero es arriba del 90% del gasto del municipio es gasto corriente, no es gasto de inversión, entonces hoy es muy difícil hacer inversiones desde el presupuesto municipal para hacer algo transformador”.
El concejal considera fundamental el apoyo financiero externo:
“Siempre hay cosas que hay que hacerlas de alguna manera con quien recibe el dinero, los impuestos también, que esto tiene que ver con los gobiernos provinciales y nacionales. Así que en ese sentido uno esperaría que tanto el crédito del BID que está anunciado y algún aporte nacional para la reconstrucción, más todo lo que prometió el gobernador de la reconstrucción, sea lo que en definitiva hagan las obras de fondo”.
Sin embargo, expresó dudas sobre la concreción de estas promesas:
“Ahí sí tengo alguna cierta duda que suceda, pero me tomo un hecho histórico. Hace muy poco tiempo, el 6 de mayo se cumplió cuatro años del anuncio de las obras de agua para Bahía Blanca. Hace ya cuatro años. Prometieron otros intendentes, otros gobernadores, y eso no quita que ya pasaron cuatro años y las obras no están”.
“La red cloacal está detonada y hay infinidad de pérdidas de agua”
Jouglard se mostró particularmente preocupado por la infraestructura hídrica de la ciudad:
“La mayor cantidad de los reclamos, de hecho reclamos que hacían nosotros y los vecinos de White y lo hacen en Cerri, todos los lugares, son por bordes cloacales. La red cloacal está detonada y las cantidades de pérdidas de agua… Hay infinidad de pérdidas de agua en la ciudad que dieron después de la inundación y uno no ve hoy muchas cuadrillas de ABSA trabajando”.
El concejal criticó la falta de progreso en obras prometidas:
“Lo único que se agregó fue un poco la ampliación de planta Patagonia. Los recambios de cañería en muchísimos lugares se volvieron a detener, siguen estando parados. La reparación del acueducto que va sobre la calle Undiano avanza muy lento, avanza 200 metros cada varios meses”.
Respecto a la responsabilidad sobre las obras hidráulicas, aclaró:
“Las obras de hidráulica de la Provincia de Buenos Aires son responsabilidad del gobierno provincial, siquiera del gobierno municipal. La constitución fija que todos los tragos de agua, todo el agua que hay en la provincia de Buenos Aires, sea por causa de laguna o subterránea, es del territorio provincial y es él quien tiene que solucionar el conflicto”.
“La gente quiere eficiencia por sobre la ideología”
Al abordar cuestiones políticas más amplias, Jouglard expresó su visión sobre el debate entre ideología y eficiencia:
“Yo creo que a la larga el mundo va a premiar de alguna manera, por decir de alguna manera, con el voto a la eficiencia por sobre la ideología”.
“A veces se discuten mucho de estas cosas son derechas, estas cosas son de izquierda, estas son del centro. La gente quiere soluciones”, afirmó, y agregó:
“Si yo voy a un hospital y es público, es del Estado, pero es eficiente, a mí me cierra. ¿Qué me importa quién le paga el sueldo al médico que me atienda?”.
Para el concejal, hay áreas que deben ser responsabilidad del Estado independientemente de la ideología:
“Creo yo que son incumbencia propia del Estado más allá del lugar que vos tengas como ideología: la educación, la salud, la justicia, la seguridad son monopólicas del Estado de alguna manera”.
Sin embargo, consideró que “otras podrán quedar libres al mercado y el Estado podrá desentenderse en eso. Por ejemplo, yo sí creo que las rutas podrían ser de alguna manera privadas”.