El peronismo cordobés le da vuelta la cara a Schiaretti por fomentar una "línea amarilla" dentro de Alternativa Federal

Juan Schiaretti se impuso con comodidad en las recientes elecciones provinciales de Córdoba, ante la fractura de Cambiemos y con el apoyo de Cristina Fernández de Kirchner, que eligió no presentar un candidato propio para favorecer las chances del ya gobernador.

Sin embargo, tras un fallido intento de llevarse a Scioli a unas PASO en Alternativa Federal para “adelgazar” el armado del Frente Patriótico, Schiaretti se encuentra hoy de vacaciones y con el rancho desordenado. Es que la dirigencia peronista de Córdoba tiene una gran incertidumbre a raíz del posicionamiento nacional que asumió el mismo Schiaretti y desde abajo, comienza a crecer la necesidad de apoyar la candidatura de Alberto Fernández para poder tener incidencia electoral y política.

Ante el gran dilema de qué sucederá con la lista de diputados nacionales del PJ Cordobés, esto genera gran preocupación entre intendentes y legisladores, que ya comenzaron a generar presión para acordar con la fórmula Fernández-Fernández. “Una cosa es quedarse afuera del peronismo cuando el peronismo es oposicion y otra cosa es cuando está unido y gobierna” explican.

El posicionamiento del gobernador quedó desdibujado para los sectores del peronismo cordobés, que incluyen al kirchnerismo, y que se sintieron desairados por su decisión de apoyar una línea “amarilla” dentro de Argentina Federal. Dentro del amplio arco peronismo, hay un consenso cada vez mayor en que Alternativa Federal no es una alianza competitiva electoralmente.

Schiaretti debe renovar dos bancas y si lo intenta hacer apoyándose en la candidatura de Juan Manuel Urtubey no parece muy factible que vaya a lograrlo, en un escenario de polarizacion creciente. Además, no lo ven militando esa boleta, mientras que en sus bases crece el fervor y el apoyo hacia la fórmula Fernández-Fernández. Quizá, aunque sea de mala gana, Schiaretti tendrá que “devolver el favor” y no presentar lista.

Por el momento sigue de vacaciones y recién volverá al filo del cierre de las alianzas electorales. Su errónea lectura del escenario nacional generó ruido también con el senador Carlos Caserio, un importante ordenador político del peronismo cordobés. Caserio es un histórico que junto a De la Sota trabajaba codo a codo en el diseño de la estrategia electoral.

Por otra parte, Schiaretti ninguneó durante todo el año los llamados de Alberto Fernández. Después de que fue propuesto como candidato presidencial no hizo amagos para mejorar la relación. No sólo que ninguno de los gobernadores lo había desatendido, sino que la mayoría guardaba una buena relación y un estrecho vínculo de comunicación con Alberto. Tampoco hubo un mínimo gesto político de agradecimiento cuando Cristina bajo su lista propia para favorecer su reelección.

Esto no impidió no obstante que otras personas si le atendieran el teléfono a Alberto. Intendentes y legisladores cordobeses comenzaron a mantener un diálogo más asiduo con quien luego se reveló como candidato a presidente. Durante estos meses, Alberto viene tejiendo lazos por debajo y silenciosamente.

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