La interna de los laboratorios: Richmond se impone frente a Sigman

En el mismo día en que se supo que AstraZeneca vuelve a tener problemas en la producción de la vacuna para América Latina, el laboratorio de Marcelo Figueiras logró un anuncio de alto impacto.

La carrera de los laboratorios por sacar ventaja en la producción de la vacuna contra el coronavirus tuvo en su capítulo argentino un pequeño triunfo de Richmond, del empresario Marcelo Figueiras, sobre el gigante de Hugo Sigman.

Richmond informó este viernes que llegó a un acuerdo con el Fondo de Inversión Directa de Rusia (RDIF, por sus siglas en inglés) para producir la vacuna Sputnik V en Argentina, un anuncio impactante que al mediodía hacía saltar casi un 28 por ciento sus acciones en la bolsa porteña.

El plan de Richmond es construir una nueva planta de alta tecnología en Pilar para producir la vacuna rusa, para lo cual realizaría una inversión de alrededor de 100 millones de dólares. El objetivo es completar las obras en un año. “En 18 meses podremos tener vacunas fabricadas en nuestra planta“, afirmó la directora científica del laboratorio, Elvira Zini.

Se trata de una noticia muy importante para Argentina en un momento en que en el mundo se juega una carrera descarnada por las vacunas y hasta las principales potencias (especialmente las de la Unión Europea) están sufriendo la escasez.

Los científicos creen que la vacuna contra el coronavirus deberá aplicarse una vez por año para mantener la inmunización (aunque todavía no está probado cuál es el periodo de protección, que podría ser mayor), con lo que la producción local es un paso fundamental para cualquier país.

A diferencia de Sigman, Figueiras es un hombre de perfil bajo que venía negociando en silencio con Rusia, en línea con la estrategia que tuvo durante toda la pandemia. Semanas atrás había anunciado junto al Presidente Alberto Fernández otra inversión en su planta de Pilar, por 80 millones de dólares.

El mismo día que Richmond hizo su gran anuncio de la pandemia, Sigman tuvo que reconocer que su ampliamente promocionado proyecto de vacuna latinoamericana junto a AstraZeneca, tuvo nuevas complicaciones y su distribución en la región se demoraría al menos hasta abril.

Sigman tenía una influencia determinante sobre Ginés González García, que durante toda la primera etapa de la pandemia ató la suerte del país a la vacuna de AstraZeneca y cuando ya era evidente que no iba a estar en los plazos anunciados y el país se quedaba sin vacunas, una intervención directa de Cristina Fernández de Kirchner y Alberto Fernández envió a Carla Vizotti a Rusia en emergencia, para traer al país la Sputnik.

En América Latina la vacuna de AstraZeneca y Sigman tuvo un respaldo muy fuerte de los gobiernos de Argentina y México y de empresarios como Carlos Slim, pero aun así no pudo ser la solución que esperaban los gobiernos que debieron recurrir a las vacunas de Rusia y China, las únicas que actualmente se aplican de manera masiva en América Latina.

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