Bonadío le pidió a su amigo Miguel Ángel Pichetto que se quede en el Consejo de la Magistratura y destituya a Ramos Padilla

Uno de los acuerdos fundamentales entre Mauricio Macri y Miguel Ángel Pichetto, que derivó en que el rionegrino sea postulado como candidato a vicepresidente, tuvo que ver con el pedido que le hiciera el presidente de que se quede con su banca en el Consejo de la Magistratura y fogonee la destitución del juez federal de Dolores, Alejo Ramos Padilla.

Ahora también su amigo, el juez de Comodoro Py, le pidió que le inicie juicio político a Ramos Padilla. Pichetto lo hará desde su cargo en el Consejo, al que accedió en su carácter de senador opositor y al que hoy se atornilla en una jugada política que poco tiene que ver con la «institucionalidad» que declama el ex peronista.

Cambiemos necesita sacar del juego al juez de Dolores por su investigación de una red de espionaje y operaciones políticas que expone el trabajo conjunto entre periodistas oficialistas, agentes de inteligencia, sectores del poder judicial y dirigentes políticos de Cambiemos, con la finalidad de perseguir opositores, armarles causas y sacarlos del «juego» democrático.

Como contrapartida de la causa de Dolores, en la que la investigación avanza siempre bien fundamentada en carga probatoria, la causa «Cuadernos» está «atada con alambre» y más aún por los aprietes por los que fue denunciado su fiscal, el rebelde Carlos Stornelli.

Para destituir a Ramos Padilla se necesitan dos tercios de los votos del Consejo de la Magistratura y el «pase» de Pichetto les viene como anillo al dedo y hoy por hoy buscan que Camaño siga el mismo camino, para alcanzar el número que les permita correr al juez independiente que los pone en jaque.

Por estos días, la situación para el oficialismo parece ser dramática, luego del llamado a indagatoria de Daniel Santoro, ya que a diferencia de Carlos Stornelli carece de fueros y podría terminar procesado y detenido por los delitos que se le imputan. Concretamente, se lo acusa de ser partícipe necesario en las maniobras extorsivas que realizaba Marcelo D’Alessio.

Ramos Padilla también «invitó» a su juzgado a Bonadío, Oliveto, Zuvic y Carrió para aclarar cuál es su relación con el abogado trucho y espía, que hoy se encuentra detenido. Pese a que ninguno de ellos se presentará motu proprio, frente a la opinión pública están cada vez más expuestos.

En cuanto a Stornelli, por ahora seguirá en rebeldía protegido por el procurador interino Eduardo Casal

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