El Presidente Alberto Fernández y Kristaliana Georgieva, directora del FMI conversaron por videoconferencia para ratificar los acercamientos entre equipos y seguir trabajando en un nuevo acuerdo.
El gobierno argentino solicitó formalmente un programa del tipo Extended Funds Facilties (acuerdo de Facilidades Extendidas), de mayor plazo de repago, pero con condicionalidades de política económica. Alberto Fernández enfatiza que, tras el fracaso de los dos Stand By gestionados durante el gobierno de Mauricio Macri, esta vez el programa tiene que ser diseñado y conducido por la Argentina y apoyado por el organismo multilateral.
En esta reunión, el Presidente Fernández propuso cerrar el acuerdo este año, y no quiere repetir el impago que en su momento realizó en una situación similar Néstor Kirchner como recomendaban algunos asesores del Instituto Patria. Esta iniciativa es apoyada por la Vicepresidenta, Cristina Fernández de Kirchner, contrario a lo que trascendió en algunos medios.
“Estamos todos de acuerdo en que cerrar y empezar a pagar es mejor que no pagar“, aseguraron en el entorno del Ministro de Economía, Martín Guzmán.Sin embargo, existen diferencias de visión sobre los plazos de los pagos de los intereses.
Guzmán cree que lo peor es incumplir unilateralmente y sería preferible llegar a un acuerdo que permita postergar los pagos -en primer lugar los 3.000 millones de dólares que vencen en el segundo semestre- y distribuirlos en el tiempo. En especial porque se necesita la aprobación del Fondo para acordar con el Club de París, al que se le deberían pagar este mayo unos 2.100 millones de dólares.
Un acuerdo de Facilidades Extendidas como el que pidió la Argentina al Fondo es un instrumento que permite cancelar los vencimientos en a lo sumo diez años. Estrictamente tiene un plazo máximo de siete años que luego, puede prorrogarse. Y dentro de estos términos se mueve Guzmán.
Desde sectores cercanos a la Vicepresidenta, buscan que el Fondo algo ceda como “mea culpa” de haber financiado la fuga de capitales del fin del gobierno de Cambiemos presidido por Mauricio Macri. Un ejemplo de este reclamo era el planteo de limitar el pago de los intereses de la deuda a menos de $3.000 millones al año para alivianar su impacto en las cuentas públicas, pero eso implicaría extralimitarse de los plazos de las Facilidades Extendidas.
Durante la conversación entre el Presidente y Georgieva se remarcó la importancia de la recuperación económica como condición necesaria para la estabilización, así como la necesidad de poner las cuentas fiscales en orden a una velocidad que sea consistente con el crecimiento para garantizar la estabilidad de mediano plazo. También coincidieron en que el programa debe estar basado en supuestos realistas sobre cómo funciona la economía argentina.
Además, acordaron trabajar, desde lo que se espera sea un renovado multilateralismo, por una economía mundial más justa e inclusiva. En este sentido, el presidente ratificó que la Argentina avanzará en esa dirección desde su posición en la región y como miembro tanto del G20 como del FMI.

