Los senadores Carolina Moisés, Guillermo Andrada y Sandra Mendoza abandonaron el interbloque peronista en la previa del tratamiento de la reforma laboral en la Cámara Alta y en medio de críticas a la conducción del PJ. Los tres responden a gobernadores “dialoguistas”.
Carolina Moisés, Guillermo Andrada y Sandra Mendoza, los tres senadores nacionales del sello Convicción Federal, anunciaron este lunes su salida del interbloque Popular, la bancada peronista del Senado que conduce José Mayans, que ahora tendrá 25 legisladores.
La decisión, que se venía gestando desde hace semanas, se concretó en un momento de alta tensión interna dentro del justicialismo, en medio del debate por la reforma laboral que el gobierno de Javier Milei busca convertir en ley esta semana.
Se trata de los tres legisladores de Convicción Federal que responden al gobernador salteño Gustavo Sáenz, al catamarqueño Raúl Jalil y al tucumano Osvaldo Jaldo, quienes optaron por aliarse al oficialismo tras la asunción del libertario.
Además, los gobiernos de las tres provincias están alejados de la conducción nacional del Partido Justicialista (PJ), que oficialmente preside Mayans, pero que en los hechos conduce Cristina Fernández de Kirchner. Además, los PJ locales han sido objeto de intervenciones de la conducción nacional del espacio.
Tensiones y rupturas en el interbloque peronista
En el comunicado difundido este lunes, el nuevo bloque (que conserva el nombre Convicción Federal) justificó su salida con críticas al funcionamiento del interbloque. Cuestionaron la estrategia parlamentaria del espacio durante el tratamiento de la reforma laboral, señalando que la decisión de no participar en las comisiones dejó al peronismo sin capacidad de acción.
“No ocupar los lugares en las comisiones es dejar el campo orégano (como decía Perón) para que galopen los gorilas”, indicaron. Y agregaron que “eso es una mala praxis parlamentaria, que políticamente deja al peronismo sin acción”.
También apuntaron contra la conducción del PJ nacional. “La conducción del Partido Justicialista nacional se dedicó a promover divisiones internas de manera irreversible, a sancionar y expulsar compañeros medidos en sus conductas sin objetividad, y son responsables también de los fracasos electorales”, señalaron.
A la vez, buscaron marcar distancia del oficialismo: “No somos libertarios, no nos vamos con Milei y somos críticos de su plan económico“. Lo cierto es que los legisladores mostraron sintonía más de una vez con el oficialismo.
Aunque remarcaron que votaron en contra de la reforma laboral, la paradoja es que el quórum que permitió avanzar la norma en la Cámara baja fue habilitado, en parte, por legisladores vinculados al gobernador Jalil, el mismo referente político de Andrada. Además, previamente habían apoyado el Presupuesto 2026.
El comunicado también fundamentó la salida comentando: “La oposición y las minorías deben estar representadas en las cámaras legislativas a través de los dictámenes, las propuestas, los proyectos y la participación en el debate de forma institucional”.
La ruptura se produce en una semana clave. El viernes está prevista la sesión especial en el Senado para tratar la reforma laboral, y el martes se definirán las autoridades de la Cámara alta y la integración de las comisiones. Ese reparto de lugares en comisiones fue, precisamente, uno de los detonantes de la tensión interna.
En paralelo, el Partido Justicialista emitió este lunes un comunicado dirigido “al pueblo trabajador” con críticas a la reforma laboral y una advertencia implícita para quienes la apoyan: “la historia pone las cosas en su lugar”, también para “quienes eligieron estar del lado equivocado”, señaló el texto.
Dentro del interbloque Popular, los dos senadores restantes de Convicción Federal (el riojano Jesús Rejal y el puntano Fernando Salino) optaron por no sumarse a la ruptura.
Pasarán a denominarse Justicia Social Federal y permanecerán bajo el paraguas de Mayans. Con la salida del trío, el interbloque peronista queda con 25 integrantes, exactamente uno más que el tercio del Senado, el umbral necesario para bloquear un pliego de la Corte Suprema.
Juez le dio buenas noticias a La Libertad Avanza
Si bien el peronismo sostiene su lugar de primera minoría, La Libertad Avanza se acerca cada vez más y la situación complica las posibilidades del peronismo de ocupar lugares clave en las comisiones. Además, la ruptura coincide con otra novedad que también beneficia al gobierno de Milei.
El senador cordobés Luis Juez formalizó este lunes su incorporación al bloque de La Libertad Avanza en el Senado, abandonando el Frente Cívico en el que se mantenía desde su salida del PRO.
Con la adhesión de Juez, el bloque libertario alcanza los 21 senadores, apenas 4 por debajo del interbloque peronista. Sumando los votos del PRO y de la Unión Cívica Radical, el oficialismo consolida 44 votos sobre un total de 72 bancas, acercándose a la mayoría de dos tercios necesaria para varias decisiones legislativas sensibles.
El pase de Juez había sido anticipado por su alineamiento sostenido con el gobierno: a lo largo del último año acompañó con su voto distintos proyectos impulsados por el Ejecutivo.
El propio senador reconoció públicamente un cambio en la relación entre el Congreso y la Casa Rosada. “El presidente se ha moderado después de los insultos iniciales al parlamento nacional”, afirmó.
No es una novedad el interés de Juez por sumarse al oficialismo, especialmente si se tiene en cuenta que aspira a la gobernación de Córdoba en 2027. Su incorporación al bloque libertario consolida la alianza que ya existía entre el Frente Cívico y La Libertad Avanza en ese distrito.
