Las ventas de las jugueterías registraron una caída de casi el 7% con respecto a los ya desastrosos resultados del año pasado. Lo que sí creció durante el gobierno de Javier Milei fueron las cenas solidarias de Navidad, un síntoma de la situación crítica que atraviesan los sectores vulnerables.
El impacto de las políticas del gobierno de Javier Milei volvió a notarse en la industria argentina durante esta navidad, en la que las jugueterías vendieron casi un 7% menos que en el ya desastroso año anterior.
Lo que sí creció durante el gobierno libertario fueron las cenas solidarias, iniciativas para que los sectores más vulnerables puedan paliar (aunque sea por una noche) los efectos del ajuste, e impulsadas por organizaciones sociales que también suelen ser blanco de los ataques de Casa Rosada.
El sector juguetero, en una situación crítica
La Cámara Argentina de la Industria del Juguete (CAIJ) informó que las ventas de juguetes durante las fiestas navideñas registraron una caída del 6,9% en unidades respecto al mismo período del año pasado. El contexto estuvo marcado por un consumo cauteloso, restricciones presupuestarias en los hogares y decisiones de compra más racionales por parte de las familias.
Matías Furió, titular de la CAIJ, reconoció que “si bien el resultado final fue negativo, el desempeño de diciembre fue mejor al esperado, especialmente en relación con noviembre, mes que había mostrado una caída fuerte e inesperada”.
En particular, “se observó una mejora en el ritmo de ventas durante los días previos a Nochebuena, aunque no alcanzó para compensar la baja del Día del Niño ni los fuertes retrocesos de los meses posteriores”, aclaró.
El mercado mostró una marcada preferencia por productos de bajo precio. Los juguetes económicos concentraron el mayor volumen de ventas y mostraron el mejor desempeño dentro de un mercado en retracción, mientras que los productos de alto valor, incluidos aquellos asociados a licencias, películas y grandes marcas internacionales, tuvieron muy baja rotación.
Las tarjetas de crédito y billeteras virtuales concentraron aproximadamente el 95% de las transacciones, con un uso de efectivo prácticamente nulo. Las promociones, descuentos y opciones de financiamiento fueron cruciales para sostener el nivel de actividad comercial.
El ticket promedio reflejó estas tendencias: en jugueterías de barrio se ubicó en torno a $19.000 por juguete, en supermercados alrededor de $10.000, mientras que en cadenas especializadas ascendió a aproximadamente $45.000. Este comportamiento evidenció una orientación del mercado hacia productos de precio bajo y medio.
También se observó una sobreoferta de productos importados, con precios fluctuantes y desalineados con la realidad del mercado argentino. La oferta importada estuvo marcada por precios distorsionados, falta de coherencia comercial y, en muchos casos, baja calidad.
Furió señaló que “se detectaron situaciones en las que un mismo juguete importado fue ofrecido por distintas empresas importadoras a valores muy dispares, generando confusión y desconfianza en los consumidores”. A pesar de esto, el 70% de los productos y las ventas del mercado local corresponden a importados.
Las ventas online, que representan cerca del 25% del total del mercado, se mantuvieron estables y sin crecimiento interanual, afectadas por el avance de plataformas internacionales como Temu y Amazon. En paralelo, las ventas presenciales en el comercio tradicional físico registraron una caída cercana al 10%.
Julián Benítez, gerente de Relaciones Institucionales de la CAIJ, describió el panorama como uno de los períodos más delicados de las últimas décadas. En los últimos dos años, 300 jugueterías cerraron la atención al público. Algunas de manera permanente porque no pudieron adaptarse, y otras se reconvirtieron al canal online.
El rubro está conformado en su gran mayoría por pymes de muchos años con equipos de trabajo consolidados. Aunque no registraron despidos masivos por su esencia empresaria familiar, hubo un achicamiento de aproximadamente el 20% de la masa laboral, unos 1.600 puestos de trabajo, producto de gente que renunció o se jubiló y no fue reemplazada.
El sector también enfrenta la competencia de negocios tipo bazares donde se venden productos extranjeros que ingresan al país de manera masiva. Benítez estima que un 30% del mercado está explicado por este tipo de productos, y advirtió que no son seguros, que entran por contrabando y son un potencial riesgo para la seguridad y la salud.
La CAIJ planteó sus preocupaciones al gobierno nacional por los controles que se dejaron de hacer en Aduana y ahora se llevan adelante en el propio mercado, confiando en los importadores y las normativas extranjeras.
Desde la cámara entienden el modelo que rige desde 2023 que busca beneficiar al consumidor y que se bajen los precios, pero piden que si hay medidas para facilitar la importación y el comercio, también haya medidas de la misma magnitud para la industria.
Las cenas solidarias se multiplicaron en el país
El aumento del costo de la cena navideña contribuyó a explicar por qué muchas familias optaron por reducir sus gastos. La consultora Focus Market analizó la evolución de precios de los productos que constituyen la cena de Navidad para cuatro personas, tomando en cuenta tres categorías: económico, intermedio y premium.
Damián Di Pace, director de Focus Market, detalló que “los aumentos más significativos dentro de la mesa navideña se observaron en los cortes de carne vacuna, las bebidas gaseosas de primera marca y el pan dulce con frutos secos”.
El menú económico este año costó $98.266 para cuatro personas, conformado por lechón, gaseosa cola de tercera marca, vino, ensalada de papa y huevo, helado de pote, pan dulce, budín sin frutas, garrapiñada, turrón de maní, ananá fizz y sidra.
Entre los productos que más aumentaron en esta categoría se encuentran el pan dulce con frutas (44%), el budín sin frutas (27%) y el espumante de ananá (25%).
El menú intermedio sumó $196.599 e incluye asado del centro, gaseosa de primera marca, vino, ensalada, pan dulce con frutos secos, budín con chips, espumante de fresa y champagne. Di Pace explicó que “el pan dulce con frutos secos viene afectado por la suba de insumos importados como almendras, nueces y avellanas, cuyo costo sube por el movimiento del tipo de cambio”. La gaseosa de primera marca saltó un 58% y el asado un 46%.
El menú premium alcanzó $314.768 e incluye peceto entero premium (que aumentó un 62%), gaseosa de primera marca (58%) y champagne de primera marca (56%).
En comparación interanual, la cena económica pasó de $87.127 a $98.266 (13%), la cena intermedia de $141.770 a $196.599 (39%), y la cena premium de $218.651 a $314.768, con un aumento máximo de 44%.
Estas subas también explican la situación de las cenas solidarias. Como cada año, distintas organizaciones, párrocos y entidades benéficas organizaron cenas de Nochebuena solidarias para las miles de personas que no tuvieron con quién pasar la noche buena, que se encuentran en situación de calle o que no podían afrontar la festividad de otra forma.
Sin embargo, en medio de la crisis económica producto de las decisiones del gobierno de Milei, los organizadores recibieron más comensales que el año pasado y las ofertas de este tipo de reuniones se multiplicaron.
La cena solidaria más masiva es la que organiza el Movimiento de los Trabajadores Excluidos (MTE) frente al Congreso, bajo la consigna “Ninguna familia sin Navidad”. Este año, asistieron más de 5.000 personas, un número considerablemente más alto que las 4.000 del año pasado.
Desde la organización explicaron que, si bien llevan casi una década organizando esta cena, la de este año tenía “un peso distinto”. “El próximo martes 24 de diciembre, desde las 17 horas, la Plaza de los Dos Congresos dejará de ser solo un escenario político para convertirse en una enorme mesa familiar”, explicaron en un comunicado.
Más de mil voluntarios ayudaron a que se llevara a cabo la cena de Nochebuena, incluidas más de 50 cocineras sociocomunitarias. “Son las mismas mujeres que, durante todo el año, se encargan de sostener las ollas en los barrios populares de nuestro país”, remarcó el MTE.
En la Ciudad de Buenos Aires hubo más cenas solidarias, como en el Santuario San Cayetano en Liniers. Desde la organización esperaban que comieran alrededor de 500 personas, tanto dentro de la iglesia como en el patio exterior. Desde las 8 de la mañana empezaron a cocinar pollos para todos los que quisieran ir.
Otra iniciativa fue en la Parroquia Virgen de Caacupé en Barracas, organizada por el padre Toto de Vedia. El párroco sostuvo que se trataba de “una navidad diferente porque también hay que darle contención a todos aquellos que sufren por una adicción”.
En San Juan, Argentina Humana impulsó una nueva conmemoración de “Ninguna familia sin Navidad” en la plaza Hipólito Yrigoyen. La municipalidad otorgó el permiso a último momento, recién el 23 de diciembre. La organización esperaba alimentar a alrededor de 100 personas.
En Córdoba, el Centro Vecinal Alberdi y la Red Pueblo Alberdi organizaron en conjunto una cena a partir de las 21 en el Espacio Cervecería Córdoba. Vanessa Ullúa, integrante de la Red Pueblo Alberdi, sostuvo que “la idea es una Navidad comunitaria, para quien no tenga con quién pasarla y también para quien no tenga qué comer”.
En Rosario se realizó un asado solidario de Nochebuena, iniciativa bautizada “Navidad es Jesús”, que esperaba recibir entre 450 y 500 personas en el Instituto del Buen Pastor. El padre Axel Choy, coordinador del evento, destacó que la iniciativa se mantiene viva desde hace 16 años gracias al compromiso colectivo.

