Con la filtración de una parte del primer capítulo de Primer Tiempo, el libro de Mauricio Macri en el que intenta mostrarse “todavía en el juego” de la política, se supo que le dedicó varios párrafos a hablar de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner y sus supuestos problemas psicológicos.
No obstante, lo escrito por Macri parece decir más sobre él mismo que sobre la hoy vicepresidenta, a la que cuestiona por su relación con el poder judicial y la acusa de buscar “revancha”.
El fragmento narra lo sucedido el 10 de diciembre de 2019, día que Macri finalizó su mandato como Presidente de Argentina, describiendo el hecho como “un día importante para la historia institucional de nuestro país” ya que “había pasado casi un siglo desde que un presidente no peronista terminaba su mandato en tiempo y forma.”
Según el presidente saliente “el ambiente estaba cargado con una energía diferente” ya que “el ambiente que se respiraba era de revancha”
“Parecían querer mostrarme y mostrarle al 41% de los argentinos, a los que habían confiado en nuestra propuesta, un mensaje del tipo de «¡VOLVIMOS. AHORA BÁNQUENSELA!». Ese sentimiento (o mejor dicho, ese resentimiento) se manifestó aún más claramente cuando comenzaron a cantar la marcha peronista. No había alegría. Incluso parecían cantarla con la intención bien marcada de prolongarla hasta el infinito”.
“Yo estaba despojado de cualquier emoción de bronca, resentimiento u odio. No la tuve nunca. No sirve, enferma” escribe el presidente que en su momento manifestó que habia que tirar a Néstor Kirchner del tren de la Argentina.
“Creo que si hay algo que me ha permitido mantenerme sano a lo largo de toda esta experiencia política y de gobierno es haber logrado no odiar a nadie. Ese ha sido mi secreto fundamental. El odio no tiene ningún efecto sobre los otros, lo tiene sobre uno mismo. Y ese efecto es enormemente corrosivo. Tanto que puede terminar matándote. Aquel a quien se odia termina apropiándose de uno hasta dominarlo por completo”.
A continuación, contrapone su presunta superioridad moral con la de la vicepresidenta entrante, Cristina Fernández de Kirchner:
“La ex presidenta no está bien. No sé si alguna vez lo estuvo. Ya durante sus mandatos notaba un padecimiento interno muy grande. Tiene una verdad de sufrimiento muy dura, una serie de cosas no resueltas desde muy atrás que sólo ella debe saberlas. La psicología de cada ser humano es muy compleja” expresa en Primer Tiempo.
“Ella es una persona que hoy es toda una construcción artificial o irreal. Ella cree de verdad, se ha convencido, de que todos sus problemas con la Justicia son producto de decisiones arbitrarias de los medios y los jueces. Jamás en mi vida me preocupé por una sola causa de ella, no hablé con ningún juez acerca de sus causas” continúa.
Cabe aclarar que lo escrito por Macri en su libro no es técnicamente cierto, ya que efectivamente el Juez Hornos estuvo presente en repetidas ocasiones en Casa Rosada durante el gobierno de Macri, incluso días antes de fallar encontra de la entonces expresidenta. No obstante, en un ejercicio de proyección, Macri continúa su falaz relato:
“Tal vez esto explique su permanente deseo de venganza. Yo creo en una sociedad donde exista la ley, que la ley sea igual para todos y que nadie pueda cometer abusos. No voy a ser cómplice de ocultar cosas que pasaron y que están mal. Y tampoco puedo hacerme cargo de cuestiones que no me corresponden, esto también va para los fanáticos del otro lado, que desde el primer día me pedían que la metiera presa. No es la tarea de un presidente meter preso a nadie”.
“La tarea de un presidente es respetar y fomentar la independencia de los poderes” concluye el expresidente que está siendo investigado por armar una “mesa judicial” que direccionaba causas judiciales para perseguir opositores políticos.

