La oposición "light" pide cambios en la Ley Ómnibus pero los libertarios no ceden

El proyecto de la Ley Ómnibus de Javier Milei peligra antes de confeccionar su dictamen. Sucede que los bloques dialoguistas de la oposición exigen cambios clave pero desde el Ejecutivo no dieron aún el visto bueno. De no llegar a un acuerdo los otros bloques amenazan con presentar dictamen propio.

El oficialismo busca a toda costa firmar dictamen esta semana para poder sesionar este sábado, antes del paro general de la CGT, programado para el miércoles 24 de enero.

Sin embargo, desde la oposición «light» ven muy difícil que esto ocurra, sobre todo porque consideran que el trabajo para incorporar las modificaciones es demasiado extenso y no se puede terminar antes del viernes.

Hasta hoy, la modalidad encarada por los libertarios para hacer lugar a las correcciones que planteaban sus socios de las bancadas colaborativas era la de armar reuniones por separado y por ejes temáticos, como cultura, seguridad, defensa, administrativa o fiscal. Cada área era coordinada por algún responsable del gobierno que acreditara conocimiento al respecto. «Al grupo de Cultura no vino nadie», se quejó una diputada.

Las bancadas del PRO, Hacemos Coalición Federal (HCF) y la Unión Cívica Radical (UCR) presentaron diversas objeciones a los apartados de la Ley Ómnibus en la oficina de Martín Menem, presidente de la Cámara de Diputados. Los encuentros tenían lugar incluso durante un plenario de comisiones donde organizaciones no gubernamentales exponían sobre las implicancias y consecuencias del proyecto.

En materia cultural, pidieron directamente eliminar todo el capítulo de recorte a la cultura. En lo concerniente a lo energético, los legisladores presentaron algunos cuestionamientos de los gobernadores de la provincias productoras de hidrocarburos.

Lo cierto es que, pese a haber recibido las observaciones, desde La Libertad Avanza (LLA) confirman que toda modificación debe pasar el filtro del Ejecutivo nacional, es decir, del presidente Javier Milei. Y pese a haber habilitado las negociaciones para evaluar cambios, aún no ha dado visto bueno a ninguno.

Los ejes de mayor disputa son los capítulos económico y fiscal del proyecto. La suba de las retenciones es uno de los puntos más candentes de la negociación, la oposición «light» busca excluir a las economías regionales y evitar que se aumente para los derivados de soja. El otro es la eliminación de la fórmula de movilidad jubilatoria.

El Gobierno pretende manejarse únicamente con aumentos por decreto y se comprometieron a incluir en el texto de la norma una aclaración: que atenderán a «proteger el poder adquisitivo de los sectores de menores ingresos».

Tanto el PRO como la UCR manifestaron sus críticas a este punto, no solo por la discrecionalidad que tendría el Ejecutivo sino porque habría riesgo de “achatar la pirámide” al atender sólo a los jubilados que cobran la mínima.

Ahora la pelota está en la cancha de Gobierno. La oposición dialoguista ya adelantó que si no hay acuerdo respecto a las retenciones y a la movilidad jubilatoria, no habrá dictamen unificado.

Los libertarios podrían arriesgarse a avanzar solo con el acompañamiento del PRO, lo que le dejaría el camino libre a Unión por la Patria (UP) y el Frente de Izquierda (FIT) para quedarse con el dictamen de mayoría en rechazo al proyecto.

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