Los senadores de La libertad Avanza decidieron no ocupar sus bancas para impedir el quórum y evitar que avanzara el pedido de interpelación de Manuel Adorni, aunque la maniobra también obligó a posponer el tratamiento de uno de los proyectos de Federico Sturzenegger.
Los senadores de La Libertad Avanza decidieron no ocupar sus bancas para impedir que prosperara el pedido de interpelación al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, y lograron su objetivo: la sesión del Senado convocada para este jueves cayó por falta de quórum.
La maniobra contó con el respaldo del PRO y de sectores de la UCR, y tuvo como daño colateral la postergación del propio temario oficialista, que incluía el proyecto de inviolabilidad de la propiedad privada y seis convenios internacionales.
La sesión estaba fijada para las 11 de la mañana. Cuando se cumplió el plazo reglamentario de 30 minutos sin que se alcanzaran los 37 senadores necesarios para abrir el debate, el presidente provisional de la Cámara Alta, Bartolomé Abdala, dio por caída la reunión.
La vicepresidenta Victoria Villarruel, que hubiera correspondido presidir la sesión, no se hizo presente: se encontraba ejerciendo el Poder Ejecutivo ante el viaje del presidente Javier Milei a España.
La situación se dio en medio de la disputa reglamentaria por la cantidad de votos necesarios. En una primera reunión de labor parlamentaria, Patricia Bullrich (jefa del bloque de La Libertad Avanza en el Senado) y José Mayans (titular del bloque Justicialista) habían acordado que la interpelación podría tratarse sobre tablas con mayoría absoluta, es decir, con 37 votos.
Ese consenso fue construido con la participación del PRO y la UCR. Sin embargo, una segunda reunión de labor parlamentaria revirtió lo acordado: el oficialismo impuso la posición de que hacían falta dos tercios del cuerpo para habilitar el tratamiento del tema, una interpretación que el peronismo rechazó de plano.
Con ese nuevo umbral en mano, el cálculo era más sencillo para el Gobierno. La Libertad Avanza cuenta con 21 legisladores y habría podido sumar al menos cuatro radicales, dos senadores del bloque Misionero y uno de Provincias Unidas, con lo que podría bloquear el avance del pedido sin mayor dificultad.
Sin embargo, se especulaba con una ardua discusión que podría haber complicado la situación, así que el bloque libertario ingresó al recinto pero nunca tomó asiento. El peronismo optó por no ingresar al recinto. Quienes sí ocuparon sus bancas fueron senadores de la UCR, el PRO y bloques provinciales, pero no alcanzaron el número requerido.
Es que ambos sectores tenían razones para evitar que avance la sesión, dependiendo de cómo terminara la discusión reglamentaria. Para la oposición habría sido virtualmente imposible alcanzar 2 tercios del recinto, y para el oficialismo habría sido un duro golpe que avanzara el pedido de interpelación.
Así, se vuelve a postergar el pedido de interpelación de Adorni por su escándalo patrimonial y la admisión del propio jefe de Gabinete de que -supuestamente- había omitido declarar 500.000 dólares en ahorros no declarados.
Tanto el PRO como el peronismo habían presentado proyectos para que Adorni concurriera al Senado a explicar el incremento en su patrimonio. El pedido buscaba no solo la interpelación, sino eventualmente avanzar hacia una moción de censura y la separación del cargo, según había declarado el peronismo.
Con la sesión caída, los proyectos de interpelación fueron derivados a la comisión de Asuntos Constitucionales, cuya reunión quedó convocada para el 1 de julio. Eso le otorga al funcionario tiempo para que el tema pierda centralidad en la agenda parlamentaria.
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Las críticas del peronismo y las contradicciones del PRO
Tras el fracaso de la sesión, Mayans fue directo en su evaluación. “Tienen vergüenza de presentarse al recinto a hacer una interpretación tan torcida de la Constitución”, afirmó, y agregó: “Quien vota con ese criterio es porque está protegiendo a Adorni”.
El senador señaló que el cambio de posición fue acordado por apenas ocho legisladores y generó divisiones incluso dentro de los bloques dialoguistas. Sobre los pasos a seguir, indicó que “se puede trabajar en la comisión la próxima semana” y ratificó que la posición del peronismo sigue siendo “interpelación, censura y separación del cargo.”
La senadora Juliana Di Tullio fue igualmente contundente: “No quieren dar la cara. Hasta que no resuelvan este tema, no pueden abrir el recinto“, sentenció.
El episodio desnudó contradicciones dentro del PRO. El titular del bloque en el Senado, Martín Goerling, había anunciado públicamente que impulsaría la presencia de Adorni ante el cuerpo el 2 de julio para que explicara la situación patrimonial.
“Es un jefe de Gabinete que le ha mentido a la Cámara de Diputados y a todo el país, que ha evadido impuestos y ha roto la confianza con toda la sociedad”, afirmó Goerling.
Sin embargo, el comportamiento del bloque amarillo fue en sentido contrario: en Diputados no prestó quórum para una sesión que también buscaba la interpelación, y en el Senado avaló la reinterpretación reglamentaria que terminó bloqueando el debate.
Esa distancia entre las declaraciones y las acciones tuvo consecuencias internas. El exsenador y exministro de Educación Esteban Bullrich anunció su renuncia al PRO a través de una carta dirigida a Mauricio Macri.
En ella, explicó: “La protección brindada a Manuel Adorni fue, para mí, el hecho que terminó de hacer evidente esa distancia.” Y concluyó: “Cuando la conveniencia política comienza a pesar más que la responsabilidad ética, el liderazgo pierde su sentido más profundo”.
