Los jueces de la medianoche ... de Mauricio Macri

El gran tema de la Ley de Reforma Judicial ya enviada al Congreso

Los Jueces Federales

Nuestro sistema constitucional, republicano, representativo y federal, presidencialista, con un Poder Judicial cuya cabeza es la Corte Suprema de Justicia de la Nación, se originó hace exactamente doscientos treinta y tres años.

Es el sistema establecido por la Constitución de los Estados Unidos, que fue escrita entre mayo y septiembre de 1787, y aprobada por el Congreso Continental el 17 de dicho mes. Se llamó “Congreso Continental” al Congreso que declaró el “Eterno Pacto de Unión” entre las trece colonias británicas de América del Norte, constituidas así como “Estados Unidos” y posteriormente, el 4 de Julio de 1776 declaró el corte de los vínculos que unían a las trece colonias con su metrópoli, Inglaterra, sancionando los “Artículos de Confederación”. Ese Congreso Continental continuó funcionando hasta que se sancionó la Constitución, que fue la que estableció el Congreso Bicameral, con Cámara de Representantes (entre nosotros, Cámara de Diputados) y Cámara de Senadores.

La Constitución de los Estados Unidos (que solo tiene siete artículos) establece en su Art. 3º inc. 1 un Poder Judicial compuesto por una Corte Suprema y Tribunales Inferiores.

La Constitución de los Estados Unidos establece en su Art. 2º un Presidente como Jefe del Estado. El primer Presidente de los Estados Unidos, fue, como todos sabemos, George Washington, quien tomó posesión el 30 de abril de 1789 en Federal Hall, el histórico edificio de Nueva York, con balcones frente a Wall Street casi frente a otro edificio muy conocido, el New York Stock Exchange, conocido entre nosotros por el nombre de la calle de la misma calle a la cual da el balcón de Federal Hall: Wall Street.

Allí, en Wall Street, desde los balcones de lo que en aquel momento era el equivalente de nuestra actual Casa Rosada (porque Nueva York fue capital de los Estados Unidos hasta que se construyó la Ciudad de Washington, 11 años después), habló al pueblo reunido el flamante Presidente Washington.

Como se ve, la costumbre de usar el balcón para hablar al pueblo reunido en la plaza, también es antigua y nació junto al sistema presidencialista. Aunque hubieron de pasar 156 años para que fuera adoptada en la Argentina, por el Presidente Perón.

George Washington fue candidato y dirigente del Partido Federalista.

Una de las primeras cosas que hizo al asumir su cargo en 1789, fue mandar al Congreso una Ley de Organización de la Justicia.

Nosotros pasamos por el mismo proceso. El mismo día que asumió, 12 de Octubre de 1862, Bartolomé Mitre mandó al Congreso la Ley de Organización de la Justicia Nacional, Ley Nº 27. El Congreso la aprobó el día siguiente, el 13 de Octubre de 1862. Nadie dijo que era para que los funcionarios del gobierno anterior (Derqui – Pedernera) tuvieran impunidad. Menos aún, que era para que tuvieran impunidad los grandes derrotados, el Partido Federal de Urquiza. Desde entonces en adelante hubo decenas de “Reformas Judiciales” en la Argentina.

Washington renovó su presidencia en 1793 y gobernó hasta 1797

Lo sucedió John Adams. Washington falleció en diciembre de 1799, y en su honor se nombró con su apellido la nueva capital de los Estados Unidos, Washington. El Congreso de los Estados Unidos tuvo su primera sesión en la ciudad de Washington el 17 de noviembre de 1800. Esa fecha, marca el establecimiento del Gobierno de los Estados Unidos en la Ciudad de Washington.

Ese año 1800 debían llevarse a cabo nuevas elecciones presidenciales, ya que el Mandato de Adams y su Vicepresidente Thomas Jefferson expiraba el 4 de marzo de 1801.

Jefferson encabezaba un grupo de dirigentes del Partido Federalista que habían formado un nuevo partido, Partido Republicano Democrático. Ganaron la elección y truncaron el deseo de John Adams de ser reelecto. El Vicepresidente de John Adams se transformó en su principal opositor y le ganó. (

Los Jueces de la Medianoche

La fuerza política que condujo durante doce años (observen el período de tiempo) los destino de la primera nación presidencialista del mundo, había perdido las elecciones.

Lo sucedería una fuerza política opositora.

En 1801 la mayoría Federalista saliente en el Congreso, hizo cambios radicales en los juzgados federales. Sancionó una nueva Judiciary Act (una Reforma Judicial, reformaron, parcialmente, la Judiciary Act de 1789) por la cual expandió la jurisdicción federal, disminuyó el número de Jueces de la Corte Suprema (de 6 a 5) y creó 16 Juzgados (Federales) de Circuito.

El Presidente saliente John Adams, propuso al Senado, el 2 de marzo, como titulares de 15 nuevos Juzgados Federales a abogados de su partido, el Partido Federalista.

El Senado, todavía controlado por su partido dio el acuerdo a las designaciones propuestas por Adams el 3 de marzo.

Su mandato terminaba el día siguiente, el 4 de marzo. Estos jueces fueron inmediatamente rotulados como “los jueces de la medianoche”. Se decía que Adams estuvo firmando sus designaciones hasta la medianoche de su último día de mandato, el tres de marzo de 1801.

Asimismo, Adams también en esas últimas horas de su mandato, designó 23 nuevos jueces de paz en Washington, la ciudad capital.

Estos 23 jueces de paz designados en las últimas horas del mandato de John Adams debían recibir el oficio con el Sello del Presidente. Esto debía ser enviado por el Secretario de Estado.

Por razones que la historia no ha conservado con exactitud, cuatro de los oficios enviados por John Marshall, no fueron entregados. Entre esos cuatro, estaba el oficio destinado a William Marbury.

Adams hizo algo más, en materia de “reaseguros” en el Poder Judicial, negoció con Jefferson, su Vicepresidente, su opositor y candidato triunfante en la elección, la designación de su Secretario de Estado Marshall como Juez de la Corte de los Estados Unidos.

Marshall juró su cargo de presidente del Tribunal Supremo de los Estados Unidos ataviado con una toga negra simple, siguiendo la tradición de su estado natal, Virginia, y abandonando la toga de los jueces británicos, de colores, pieles de armiño y pelucas.

Con ello hizo toda una declaración de principios de lo que quería que fuera su magisterio, que luego todos los jueces estadounidenses imitaron. Y lo llevó a cabo en la sala de vistas de la sede del Tribunal Supremo, que entonces estaba en un sótano del Capitolio (¿serían los “sótanos de la democracia?)

Como antes decíamos, el oficio de designación no llegó a manos de William Marbury y otros tres jueces designados por Adams.

Esa circunstancia cuyo detalle la historia no conservó, derivó en que Marshall, Presidente de la Corte, debiera después fallar, como magistrado de la Suprema Corte de los Estados Unidos sobre las consecuencias del hecho de que cuatro oficios enviados por el Secretario de Estado John Marshall, no llegaran a destino.

Veremos cómo fue esto.

Marbury v. Madison

El flamante Presidente de los Estados Unidos designó como Secretario de Estado a James Madison (recordado en Estados Unidos por innumerables nombres de calles, avenidas, parques y también… puentes!. Puentes construidos sobre el Río Madison, que dieron origen a una célebre película de Hollywood, “Los Puentes del Madison”, la recomiendo)

Marbury, no podía asumir como Juez Federal en Washington, porque no había recibido el oficio que Marshall, ex – Secretario de Estado debió haberle entregado.

Comenzó entonces Marbury a solicitar al flamante Secretario de Estado Madison que enviara el Oficio que su antecesor (que para entonces era Presidente de la Corte) no le  había hecho llegar.

La respuesta de Madison, siguiendo instrucciones expresas del Presidente Jefferson (que había sido Vice – Presidente de Adams, el que había designado a Marbury, porque estaba seguro que haría la justicia como a Adams le gustaba…) fue tajante y lapidaria: no mandaría dicho oficio porque no se consideraba obligado a mandarlo.

Según entendía el nuevo Presidente, mandar o no dicho Oficio era una decisión discrecional (no reglada, no obligatoria), que su Secretario de Estado no tomaría por obvias razones políticas, ya que Marbury era un opositor, y él no haría Juez a un opositor.

Observe el lector que la discriminación política en la Justicia, no es cosa ni del macrismo ni del kirchnerismo, ni del Peronismo, ni de la UCR ni del PRO, es algo tan viejo como la existencia misma del constitucionalismo, el presidencialismo, la democracia liberal y el sistema de división de poderes ¿Qué hubiera dicho Patricia Bullrich si hubiera vivido en Washington D.C. en aquel año 1801 sobre la actitud del Secretario de Estado Madison?

Marbury y los otros tres jueces designados que no habían recibido el Oficio para tomar posesión de sus cargos, demandaron al nuevo secretario de Estado, James Madison, pidiendo a la Corte un “writ of mandamus”, basándose en la Judicial Act (Ley de organización del Poder Judicial) de 1789, que era la que establecía que para tomar posesión de su cargo un Juez designado debía recibir el Oficio de Designación.

El “writ of mandamus” es un mandamiento que emite la Corte. Concretamente, Marbury y los otros tres jueces pedían que la Corte que ordene al Secretario de Estado Madison que mande el Oficio.

El “writ of mandamus” es una institución propia del derecho de equidad, (comúnmente llamado entre nosotros “common law”, el sistema jurídico que rige en Gran Bretaña y todas sus ex–colonias, Australia, Canadá, Nueva Zelanda, las Antillas Británicas, en  su única actual colonia, nuestras Malvinas, y también en Estados Unidos., La Constitución de los Estados Unidos establece el en su Art. 3º, Secc. 2º, que el derecho que se aplica es el “derecho de equidad”

En 1802, el Congreso de los Estados Unidos, ya con mayoría Republicano – Demócrata, sancionó una nueva “Judiciary Act”, que se ha conservado en la historia con el nombre de “Repeal Act”. Fue una nueva Reforma Judicial. El nuevo gobierno del Presidente Jefferson revirtió la Reforma Judicial del anterior gobierno (que él había integrado!) del Presidente Adams. Sólo un año después.

Se refiere a esto una publicación de la Universidad de Yale, “Revista de Derecho y Humanidades”, artículo titulado “Después de la Medianoche. Los Jueces de Circuito y la Derogación de la Ley de Organización Judicial de 1801”, firmada por Jed Glickstein, “Ignorando las protestas de los Federalistas, el nuevo Congreso derogó la Ley de Organización Judicial, abolió los nuevos tribunales y dejo a los llamados Jueces de la Medianoche sin trabajo” ¿Qué tal?

A nadie se le ocurrió decir que estaba en juego la república, ni que estaban retrocediendo hacia el absolutismo, ni que los Estados Unidos se convertirían en Venezuela  – de hecho, aún no existía Venezuela! – ni que Jefferson fuera un dictador, ni que Cristina Kirchner lo manejara a Jefferson…

En cuanto a Marbury y sus tres compañeros en desgracia que no habían recibido el Oficio de Designación, nunca asumieron como Jueces.

En 1803 Corte dijo, basada en el voto del Juez Marshall que había ciertos actos de gobierno frente a los cuales ellos no podían darle órdenes al Poder Ejecutivo (esto tuvo dos consecuencias: la doctrina de los Actos Políticos No Justiciables, y la conocida doctrina de que un poder del Estado no puede interferir en las decisiones de otro Poder del Estado.

“Detalle” doctrinario que la Jueza Biotti no recordaba cuando el jueves pasado ordenó al Senado no tratar los pliegos de los Jueces Bruglia y Bertuzzi, y que súbitamente recordó al día siguiente cuando les rechazó el amparo a los mismos Jueces Bruglia y Bertuzzi.

Hubo algo más en aquel célebre fallo del Juez Marshall. Marbury y sus compañeros de infortunio habían basado su demanda en la Ley de Organización Judicial de 1789.

El Art. 13 de esa ley decía que la Corte podía darle órdenes al Poder Ejecutivo.

La Corte dijo que esa Ley iba contra la Constitución, ya que en ningún lado del Art. 3 de la Constitución de los Estados Unidos dice que el Poder Judicial tiene facultades para darle órdenes a los otros dos poderes.

Declaró que, en esa parte, la Ley de Organización Judicial de 1789 era inconstitucional. Con ello se atribuyó la facultad de decir cuando una Ley es inconstitucional.

La Constitución de los Estados Unidos no dice que la Corte tiene la facultad de ser control de constitucionalidad.

A pesar de Marbury v. Madison, 49 años después de ese fallo, en 1852, Juan Bautista Alberdi tomo como fuente la Constitución de los Estados Unidos para escribir la normativa que regularía nuestro Poder Judicial, e incurrió en la misma omisión que el constituyente norteamericano de 1787, tampoco dice nuestra Constitución que la Corte tiene la facultad de controlar la Constitución.

Por eso nuestra Corte, la primera vez que se le presentó el caso de una Ley que los jueces consideraron inconstitucional (Caso “Calvete”, 1864), invocó “Marbury v. madison” para decir que, como la parte de nuestra Constitución que regula el funcionamiento de la Corte había sido escrita siguiendo el modelo de la Constitución de los Estados Unidos, ellos también tenían el poder de decir cuando una ley era inconstitucional, igual que había ocurrido con aquella ley en 1803, cuando la Corte del Norte falló en el caso de marras.

Marbury nunca llegó a Juez, se dedicó al comercio hasta su muerte, y le fue muy bien!

Los Jueces de la Medianoche Argentinos

Durante todo su gobierno, Mauricio Macri se abocó, pacientemente, a designar en lugares clave del Poder Judicial jueces de su partido.

Así como John Adams nombró Jueces del Partido Federalista, Macri nombró “Jueces PRO” (O “Jueces Cambiemos”) mediante mecanismos de todo tipo.

Echar jueces que no le gustaban (Freiler, por ejemplo), “trasladar” jueces (Bruglia, Bertuzzi, Castelli y siete más)

Lo que el Presidente Fernández ha hecho, al mandar los pliegos de los diez jueces trasladados al Senado, es un Acto Político Así como la Corte de los Estados Unidos dijo (en el fallo Marbury v. Madison) que la decisión de mandar o no un Oficio era una decisión del Poder Ejecutivo que el Poder Judicial no podía juzgar, la decisión del Presidente de mandar los pliegos al Senado, es también un acto político que el Poder Judicial argentino no puede juzgar.

La Corte argentina ha aplicado esa doctrina en muchísimas ocasiones, comenzando por el recordado fallo “Alem, Leandro” (1893), que bien debieran recordar los Senadores y Diputados de la Unión Cívica Radical. Fue un fallo que benefició al entonces Senador Leandro Alem después de que el Gral. Roca lo hubiera detenido en Rosario tras el alzamiento radical de ese mismo año. Roca había sido designado jefe de la Represión a la sublevación radical por el Presidente Luis Sáenz Peña.

La Reforma Judicial y la Justicia Federal

La Reforma Judicial es una Ley de organización de la Justicia Federal y Nacional.

El Presidente Adams designó “Jueces que busquen la Verdad”, en su sentido, lo sucedió el Presidente Jefferson que ni bien entró a la Casa Blanca mandó al Congreso su Reforma Judicial, dejando simplemente afuera del Poder Judicial a todos esos Jueces del Partido Federalista.

A los Jueces que no habían podido asumir por un hecho no aclarado del Secretario de Estado Marshall, el Juez de la Corte Marshall les impidió asumir a pesar de que él estaba allí, en la Corte, porque Adams lo había puesto allí para asegurarse de que su partido conserve una cuota de poder.

Corría 1803 cuando Marshall – Juez de escribió su fallo en el caso donde se ventilaba la actuación de Marshall Secretario de Estado

En ese mismo fallo, Marshall también estaba en una encrucijada. ¿Debía responder al deseo de su ex – jefe Adams (hacer Jueces a Marbury y los otros tres) ó  debía alinearse con el deseo del nuevo Presidente, que no lo quería ni a Marbury ni a los otros tres como jueces?

Marbury decidió olvidar a su ex – Jefe que lo puso en ese cargo, y agradar al nuevo presidente.

Fue Juez de la Corte hasta 1835. Jefferson también terminó su mandato (en 1809, después de ser reelecto. Pasaron por la Casa Blanca James Madison (a favor de quien falló en Marbury v. Madison); James Monroe (el famoso de “América para los americanos), John Quincy Adams (hijo de John Adams) y Andrew Jackson, el primer Demócrata en llegar a la Casa Blanca cuando el Partido Republicano Demócrata se dividió en los dos partidos que siguen hasta hoy. Con todos ellos, John Marshall continuó siendo el Juez más influyente de la Corte Suprema de los Estados Unidos. El hombre, inauguró una tradición. El Poder Judicial es el primer factor de poder que ser alinea con el nuevo poder. En todos los países el mundo. Marshall enseñó cómo hacerlo!

La Reforma Judicial intenta revertir el lugar estratégico que Mauricio Macri dio a sus propios “Jueces de la Medianoche”

Alberto Fernández es un distinguido Profesor de Derecho que con toda seguridad conoce la historia de los “Jueces de la Medianoche” de 1801, el fallo Marbury v. Madison, y de estrategias jurídicas… bueno, es obvio que sabe mucho. Realmente Mucho.

Las épicas afirmaciones de la oposición en defensa de los “Jueces de la Medianoche” de Macri son ridículas.

Así como no se terminó la democracia en los Estados Unidos porque hubo cambios en la Corte y los Juzgados –e incluso fueron cesanteados jueces federales! – por la Judiciary Act de 1802, muy lejos estamos de que la reforma Judicial iniciada por el Presidente Alberto Fernández dañe en algo la democracia.

Al contrario, tal como ocurrió con la Judiciary Act de Thomas Jefferson hace 218 años, la Reforma Judicial fortalecerá la democracia argentina.

Mención Final

Quiero recordar que sobre este tema escribió un muy interesante artículo la Dra. Graciana Peñafort, titulado “Sus Señorías” publicado por el Cohete a la Luna, el 2/9/2018.

Yo, por mi parte, me he referido al tema en mi trabajo inédito “La Doctrina de las Cuestiones Políticas no Justiciables en la Historia Constitucional Argentina”. Diciembre 2011.

Elementos de ambos trabajos y otros, de la abundante literatura existente tanto sobre el célebre caso “Marbury vs. Madison”, como sobre la saga de los “Jueces de la Medianoche y las sucesivas reformas judiciales de los Presidentes Adams y Jefferson, las “Judiciary Act” de 1801 y 1802, he tomado material para redactar estas líneas.

 

 

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