6 de cada 10 argentinos ya no tolera la situación económica actual y tampoco cree que su economía mejore

La mayoría de los argentinos asegura que llegó al límite de su tolerancia económica y apenas el 25% tiene expectativas de una mejora económica durante el gobierno de Javier Milei, en un contexto en el que una proporción cada vez mayor debe endeudarse para pagar comida, alquiler y servicios básicos.

Las últimas encuestas nacionales dibujan un panorama de creciente malestar social: la imagen del presidente Javier Milei registra su peor nivel desde el inicio de su gestión, en paralelo con un deterioro sostenido de la situación económica de los hogares argentinos.

El dato que más preocupa a los analistas no es solo la caída en los indicadores de aprobación, sino el contexto que la explica: una proporción cada vez mayor de familias de clase media debe endeudarse para pagar comida, alquiler y servicios básicos, mientras los salarios pierden terreno frente a los precios y la confianza en la recuperación se desploma.

La situación económica puso a los argentinos al límite

La consultora Tres Punto Zero realizó un relevamiento entre el 13 y el 16 de marzo sobre 1.350 casos distribuidos en todo el país, y los resultados exponen lo que sus propios analistas describen como un cambio de clima político.

El 59% de los encuestados aseguró que ya no puede esperar más a que mejoren sus ingresos, mientras que el 65% dijo haber llegado a su límite de tolerancia con la situación económica actual.

En cuanto a las principales preocupaciones, los bajos salarios encabezan la lista con el 26,4% de las menciones, seguidos por la corrupción (25,3%) y el desempleo (18%).

Llamativamente, la inflación aparece en posiciones relegadas, con apenas el 6% de las menciones como problema país, lo que marca un giro respecto de relevamientos anteriores en los que era el tema dominante. Cuando la pregunta se orienta hacia los problemas personales, el 43,8% señala a los bajos salarios como su principal fuente de angustia económica.

La evaluación de la gestión presidencial también acusa el impacto: el 59,8% la califica como mala o muy mala, contra un 37,2% de opiniones positivas. La consultora destaca que no se trata de una foto estática sino de una tendencia: la curva de rechazo muestra un deterioro sostenido en los últimos meses, con el descontento consolidándose por encima del apoyo.

Uno de los datos más llamativos del estudio apunta a la figura presidencial en sí. Milei había construido parte de su capital político en una capacidad de generar adhesión emocional y sorpresa en la opinión pública, pero esa ventaja parece estar erosionándose.

El 66,2% de los encuestados afirmó que Milei “no le da gracia”, y el 62,3% dijo que “ya no le sorprende”. En paralelo, el 68% lo percibe como una figura agresiva, y los sentimientos negativos hacia su persona alcanzan el 60%, frente a un 33,8% de valoraciones positivas.

El estudio también registra un dato político relevante para entender la consolidación de estas percepciones: el 63,7% de los consultados rechaza la idea de que “es pronto para juzgar” al Gobierno, lo que indica que una parte mayoritaria de la sociedad ya formó una opinión definida sobre la gestión.

Las expectativas hacia el futuro reflejan un clima de incertidumbre considerable. El 58,1% cree que existe riesgo de estallido social, el 55% teme una corrida cambiaria y el 52% no descarta un escenario de hiperinflación.

En materia de afinidad política, La Libertad Avanza y Fuerza Patria aparecen prácticamente empatados en torno al 27%, mientras que un 28,6% dice no sentirse cercano a ningún espacio político, una porción que los analistas señalan como el segmento más volátil del electorado.

Cada vez más hogares argentinos recurren al endeudamiento

El estudio Monitor de Opinión Pública elaborado por la consultora Zentrix aporta una dimensión distinta al diagnóstico: el endeudamiento masivo de los hogares como mecanismo de supervivencia cotidiana.

Según ese relevamiento, el 56,4% de las familias argentinas recurrió al crédito en los últimos seis meses para afrontar gastos como comida, servicios, alquileres y el pago de tarjetas.

Lo que hace más grave al dato no es solo su magnitud, sino lo que ocurre dentro de ese universo: casi 9 de cada 10 hogares endeudados ya enfrentan dificultades para cumplir con los pagos, lo que configura un ciclo de fragilidad financiera que se retroalimenta.

La consultora describe este proceso en cuatro etapas: caída del poder adquisitivo, dificultad para sostener el consumo, recurso al endeudamiento y creciente incapacidad de pago.

El crédito, en este contexto, no cumple la función de financiar inversiones o mejoras en el nivel de vida. Los principales usos de los préstamos son los gastos cotidianos, el pago de tarjetas y la cancelación de otras deudas, lo que confirma que la deuda actúa como un sustituto del salario más que como una herramienta de planificación financiera.

La explicación estructural está en la pérdida de poder adquisitivo: el 83,9% de los encuestados afirmó que su salario no logra ganarle a la suba de precios.

Ese dato se traduce en consecuencias concretas sobre la vida diaria: más de la mitad de la población reconoció no poder llegar al día 20 del mes con sus ingresos, lo que marca un límite temporal preciso en la capacidad de subsistencia mensual.

El informe también pone el foco en la desconfianza hacia las estadísticas oficiales, un fenómeno que los analistas vinculan con la brecha entre los indicadores publicados y la experiencia cotidiana de los hogares. La intervención del ministro Luis Caputo en el organismo tampoco ayudó a mejorar la situación.

El 65,8% de los encuestados considera que los datos de inflación del INDEC no reflejan la realidad, y entre las razones que se mencionan aparecen la sospecha de injerencia política en las estadísticas y la percepción de que las canastas utilizadas para el cálculo no representan el consumo real de las familias.

En ese contexto, la imagen del Gobierno también recibe el impacto: la desaprobación de la gestión de Milei alcanzó el 53,3% en marzo, mientras que la aprobación retrocedió al 38,5%.

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El empleo desplazó a la inflación como tema en redes

La consultora Monitor Digital analizó el comportamiento de las redes sociales en torno a la economía y encontró que el 80% del sentimiento expresado online es negativo, en lo que describe como uno de los momentos de mayor intensidad crítica en los últimos tiempos. Pero más allá del volumen, lo que el informe subraya es un cambio en los temas que organizan esa conversación.

El trabajo se consolidó como el principal eje del debate económico en redes y, a la vez, como el rubro que mayor deterioro en el sentimiento registró entre febrero y marzo de 2026.

Según el relevamiento, ese salto coincide con el debate legislativo y la aprobación de la reforma laboral, que introdujo modificaciones en aspectos como contratación, despidos, vacaciones, jornada de trabajo y derecho de huelga.

El informe señala que la discusión en redes no sigue una lógica técnica ni se organiza en torno a indicadores macroeconómicos. El debate se concentra en los liderazgos políticos, la generación de empleo, el rol del Estado y el impacto de las medidas sobre el bolsillo. En ese marco, la baja de la inflación ya no alcanza para revertir la percepción de una economía en problemas.

Otros ejes de conversación que se mantienen con alta presencia negativa son la pobreza, el dólar, los impuestos, la deuda y las tarifas. A eso se suma un deterioro del sentimiento en torno al acceso al crédito y un crecimiento de las menciones negativas sobre endeudamiento durante los primeros meses del año.

El estudio reconoce que algunos indicadores macroeconómicos habían mostrado señales de mejora hacia el cierre de 2025: el EMAE de diciembre registró una suba interanual del 3,5% y un avance mensual desestacionalizado del 1,8%. Cabe mencionar, que la suba se explica por la catastrófica caída del año anterior.

Sin embargo, dentro de ese mismo panorama, sectores sensibles para el empleo y el consumo mostraron retrocesos: la industria manufacturera cayó un 3,9% y el comercio retrocedió un 1,3%.

La conclusión del estudio es que la conversación digital entró en una nueva etapa. Ya no está organizada por la urgencia de una crisis cambiaria extrema, sino por preguntas sobre quién absorbe el costo del modelo económico actual, qué sectores quedan relegados y qué tan estable es el empleo bajo el nuevo marco regulatorio.

En ese sentido, la producción nacional también mostró una nueva negativización en el arranque de 2026, interrumpiendo la mejora que se había insinuado en meses anteriores.

 

Caída del consumo, empleo precario y expectativas en mínimos

La consultora Atlas Intel encontró que el 68% de los argentinos califica como mala la situación económica del país, y que más de la mitad desaprueba la gestión del Gobierno, alcanzando su peor nivel desde el inicio del mandato.

La imagen positiva del Ejecutivo se ubica cerca del 42%. En cuanto a la evaluación de la administración, el 51,8% la considera mala o muy mala, frente a apenas el 29,5% que la califica positivamente.

La consultora Radar, dirigida por Daniel Ivoskus, relevó que menos del 25% de los argentinos tiene expectativas de mejora económica hacia el futuro. Ese número contrasta con el 37,1% que, tras las elecciones de octubre, confiaba en que la situación iba a mejorar, lo que implica una caída de más de doce puntos en la confianza sobre el rumbo económico.

La consultora RDT aportó uno de los datos más elocuentes sobre el mercado laboral: solo el 7,3% de los encuestados tiene trabajo con ingresos suficientes y estabilidad, lo que equivale a decir que menos de uno de cada diez argentinos cuenta con un empleo que le permita ser autosuficiente.

El deterioro también se expresa en los hábitos de consumo más básicos. Según información publicada por el diario La Nación, relevamientos de consumo realizados por supermercados indican que cada vez más argentinos se saltan el almuerzo, reemplazándolo por una merienda de galletas y mate cocido.

En paralelo, bajaron las ventas de carne y verduras y aumentó el consumo de harinas, lo que refleja un reemplazo hacia alimentos de menor costo. Los datos de Clarín indican que en enero las ventas en supermercados cayeron 1,2% interanual y en shoppings un 0,1%.

Un dato complementario sobre el mercado laboral informal surge de las cifras de Uber Argentina: según Eli Frías, gerente general de la compañía, más de un millón de argentinos manejaron un Uber en el último trimestre, y la mayoría lo hizo menos de 20 horas semanales, lo que sugiere que en la mayor parte de los casos se trata de una segunda o tercera fuente de ingresos para personas que, aun teniendo empleo, no logran cubrir sus gastos mensuales.

En conjunto, los datos de distintas consultoras convergen en un diagnóstico similar: la desaceleración de la inflación, que el Gobierno exhibe como su principal logro, no alcanza por sí sola para revertir una percepción social marcada por la caída del poder adquisitivo, el deterioro del empleo y la creciente dificultad de los hogares para llegar a fin de mes.

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