Bullrich se brotó con una chicana de Larreta y lo tildó de "ventajero" y "oportunista"

Los precandidatos presidenciales de Juntos por el Cambio, Horacio Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich, se encuentran en su máximo punto de enfrentamiento. El alcalde porteño salió a desmarcarse de Macri y su adversaria; y desdibujada en la interna, Bullrich brotó en furia y no ahorró en descalificativos para el Jefe de Gobierno, arriesgando así la unidad de la alianza opositora.

Con las encuestas arrojando números diferentes sobre el resultado de la PASO entre Larreta y Bullrich, cada precandidato delinea los trazos finales de sus campañas electorales.

Pocas horas antes del cierre de listas, el intendente de CABA anunció al gobernador jujeño y líder de la UCR nacional, Gerardo Morales, como compañero de fórmula. Las impactantes imágenes de la brutal y sangrienta represión de Morales en Jujuy, lejos de desalentar al larretismo, entusiasmó al equipo de campaña ya que consideran que le aporta un punto seductor para el votante opositor duro, afín a la mano dura.

A Morales también se le debe sumar el precandidato a senador nacional por la provincia de Buenos Aires por el larretismo, el ultra liberal José Luis Espert. En una movida impracticable pero de resonancia mediática, el ahora larretista pidió la expulsión de la Cámara de Diputados de los cuatro legisladores nacionales del Frente de Izquierda por haber participado de las protestas de Jujuy.

«Presenté cuatro proyectos de resolución para excluir de la Cámara de Diputados a Myriam Bregman, Nicolás del Caño, Alejandro Vilca y Romina del Plá, quienes alentaron y promovieron la sedición que se llevó a cabo en la provincia de Jujuy», señaló Espert.

La propuesta de Espert es impracticable, pero va en la línea de imprimirle a la campaña  de Larreta un perfil «más duro» para disputar con Bullrich en las primarias de Juntos. Se supone que si pasa a las generales, su discurso se moderará.

Todos estos condimentos dejaron desdibujada a Bullrich en la interna amarilla. Y como detonante final se le deben sumar las últimas declaraciones del Jefe de gobierno porteño, donde se desmarcó fuerte de su adversaria y de su ex jefe político, Mauricio Macri.

El alcalde dijo que su contrincante en la PASO apuesta a imponer el mismo modelo de Macri, y opinó que ese modelo «ya fracasó«.

«Los dos somos parte de Juntos por el Cambio y tenemos una visión común de hacia dónde debe ir la Argentina. Pero diferimos en el cómo. Y el cómo hace toda la diferencia. El cómo es la diferencia entre lograrlo y no«, afirmó Larreta.

«Patricia lo propone desde el mensaje fuerte, desde expresar voluntad, ‘que vamos a’ … Así no funcionó, es la historia de la Argentina. Llevamos 100 años de antinomias, peleas, de que el que no piensa como yo es el enemigo, que hay que matarlo, que el adversario político todo lo que diga está mal, que el Gobierno nuevo tiene que empezar de cero», relató en una entrevista con radio La Red.

Larreta viene sosteniendo una supuesta línea dialoguista. El jefe de Gobierno sostiene que el discurso duro de Bullrich y Macri puede alcanzar para ganar una elección, pero luego no les permitirá gobernar.

Asegura hace tiempo que para sostener un gobierno a largo plazo hay que acordar con «el 70 por ciento» de los sectores políticos, es decir, todos menos el kirchnerismo, sobre el que dice que va a operar para «terminarlo para siempre«, una importante contradicción al discurso «dialoguista«.

Continuando su despacho contra Macri y Bullrich -a quienes se concentró en igualarlos y juntarlos- Larreta dijo:

«Ese modelo fracasó. Mirá como estamos hoy siguiendo ese modelo. Es lo que intentó Mauricio Macri, yo propongo algo diferente«, dejó claro.

Enfurecida y desdibujada, Bullrich no esperó un minuto para brotar de furia contra su adversario interno:

«Me parece de una enorme bajeza moral, oportunismo y falta de ética que Larreta, que se jacta de haber trabajado 20 años con Macri, haga cualquier cosa con tal de conseguir un voto», le tiró.

«Hay límites en una campaña, es un ventajero total, no puede decir algo así de quien fue su jefe político durante tanto tiempo. Me parece muy deleznable. Es todo muy oportunista lo que dice», bramó Bullrich.

Desmadrando la interna, a los dichos de Bullrich se sumaron otras voces afines, como su compañero de fórmula, Luis Petri, el precandidato a gobernador bullrichista Néstor Grindetti y el armador de la ex ministra, Juan Pablo Arenaza. Todos se hicieron eco del mote de «oportunista» para Larreta.

En el PRO ya comienzan a preguntarse cómo harán para trabajar juntos ganadores y perdedores después de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias. Algunos van más allá y consideran que con actual nivel de vehemencia Larreta y Bullrich están cerca de un «punto de no retorno«.

La guerra total entre los candidatos también podría erosionar sensiblemente sus desempeños electorales, especialmente tras la publicación de las primeras encuestas post cierre de listas, en donde el precandidato oficialista Sergio Massa es el postulante con mayor intención de voto de todo el arco político.

La lucha bonaerense

Mientras la interna recrudece al quiebre total a nivel nacional, la provincia de Buenos Aires será terreno de una gran contienda electoral entre Grindetti y Diego Santilli, el alfil larretista en el distrito donde habita el 37% del padrón nacional.

En los meses previos al cierre de listas tanto Larreta como Bullrich se disputaron públicamente el favor de los intendentes opositores, quienes suplicaron a coro un esquema electoral que los salvara de tener internas en sus localidades (Planes «Y» y «V»).

Cabe destacar, que Juntos por el Cambio gobierna 58 de los 135 municipios bonaerenses. De esos partidos, 32 son de la Unión Cívica Radical (UCR), 20 del PRO y el resto son de espacios vecinalistas que comparten la coalición opositora.

Los caciques encontraron oídos sordos a sus reclamos de unidad y debieron alinearse de un lado y del otro de la grieta interna en el PRO.

En este esquema, Bullrich aventaja notablemente a Larreta en cantidad de jefes comunales de su espacio, ya que tiene bajo su manto a 33 intendentes -9 del PRO, 19 radicales y 5 vecinalistas-, mientras que Larreta tiene 19 municipios -9 del PRO, 9 radicales y uno vecinalista-.

No obstante, Larreta cuenta con el soporte de los intendentes de los distritos bonaerenses más populosos, como Julio Garro (La Plata), Diego Valenzuela (Tres de Febrero), Ezequiel Galli (Olavarría), y Pablo Petrecca (Junín).

Además, pese a que Bullrich cerró una alianza con el comité provincial de la UCR (liderado por el ahora precandidato a senador bullrichista Maximiliano Abad), el alcalde porteño sumó a los intendentes boina blanca más relevantes por gobernar distritos populosos. Sin ir más lejos, Gustavo Posse (San Isidro) es el vice de Santilli.

Teniendo en cuenta esto, Larreta sale más favorecido, ya que las 19 localidades bonaerenses que le corresponden a él y a Santilli, suman 1.900.000 potenciales electores, mientras que los 33 municipios alineados con Bullrich y Grindetti alcanzan los 1.700.000.

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