Caputo vs. Karina: La dura derrota electoral reaviva la interna dentro del "Triángulo de Hierro"

Karina Milei apostó sus fichas a Sebastián Pareja y los Menem, y el resultado de las Elecciones Bonaerenses 2025 la dejó expuesta ante Santiago Caputo, que busca desplazar a sus armadores y quedarse con el control para las elecciones de octubre.

El triunfo del peronismo por más de 13 puntos en la provincia de Buenos Aires expuso las fragilidades del armado político que lideró Karina Milei. La secretaria general de la Presidencia había delegado la campaña bonaerense en Eduardo “Lule” Menem y Sebastián Pareja, mientras marginaba del operativo a los sectores vinculados al asesor presidencial Santiago Caputo.

La estrategia electoral que prometía ser el “último clavo al cajón del kirchnerismo” terminó convirtiéndose en una derrota aplastante que sacudió las estructuras internas del gobierno de La Libertad Avanza.

Con el resultado adverso, Javier Milei se enfrenta ahora a un escenario complejo de cara a las elecciones legislativas de octubre, mientras su círculo íntimo atraviesa una reconfiguración de poder que podría definir el rumbo político del resto de su mandato.

En este contexto de debilidad, Santiago Caputo vuelve a emerger como la figura que busca capitalizar el tropiezo de sus rivales internos para recuperar protagonismo en las decisiones estratégicas del gobierno, después de haber sido desplazado durante meses del centro de la toma de decisiones políticas.

La caída de “El Jefe”: Los errores que llevaron a la derrota

El fracaso electoral dejó a Karina Milei en su peor momento político desde que asumió el rol de armadora partidaria. La hermana del Presidente, conocida como “El Jefe” en el entorno libertario, cometió una serie de errores estratégicos que culminaron en el resultado catastrófico del domingo.

La política de alianzas diseñada por el entorno de Karina resultó endeble y dejó afuera a actores relevantes del territorio bonaerense. Casos como el de Manuel Passaglia en la Segunda sección electoral y Pablo Petrecca en la Cuarta evidenciaron las falencias del armado.

En Junín, donde no lograron contener al intendente Petrecca -del riñón de Jorge Macri-, no solo salieron terceros, sino que le dieron al peronismo la segunda victoria en 50 años en un distrito históricamente adverso.

El armado electoral también estuvo teñido de cuestionamientos internos. La expulsión anticipada de los representantes de Las Fuerzas del Cielo de las listas generó tensiones que se mantuvieron durante toda la campaña y colaboraron con la falta de apoyo del sector a la hora de militar a los candidatos.

La estrategia narrativa también falló. El eslogan “kirchnerismo nunca más” se implementó justamente en el principal bastión del peronismo, donde los intendentes del conurbano mantienen un fuerte control territorial en distritos clave como La Matanza, Quilmes, Lomas de Zamora, Merlo, Moreno y José C. Paz.

El escándalo de las coimas que involucra a la propia secretaria de Presidencia también impactó en el resultado. Las filtraciones de audios que dan cuenta de un entramado de corrupción se sumaron a los problemas de gestión.

Esto provocó lo que un funcionario del gobierno describió como: “Le pedimos a la gente que hiciera un esfuerzo para enfrentar el ajuste, escuchó un audio con supuestos casos de corrupción y no hubo cambios”.

Caputo aprovecha la oportunidad para avanzar

En medio de la debacle electoral, Santiago Caputo encontró la oportunidad perfecta para recuperar terreno en la interna. El asesor presidencial, que había perdido trascendencia por el avance de Karina en el manejo político del gobierno, aprovechó la paliza para volver al lado de Javier Milei.

La imagen del búnker libertario fue elocuente en este sentido. Por primera vez desde que Milei se sentó en el sillón de Rivadavia, el Presidente pidió a Santiago Caputo que lo acompañara al escenario.

Lo ubicó a su derecha, junto al ministro de Salud Mario Lugones, hombre cercano al asesor y envuelto en su propio escándalo por la muerte de casi 100 personas por el uso de fentanilo contaminado en hospitales.

Mientras tanto, en los extremos se ubicaron Sebastián Pareja y Martín Menem. A este último, Milei lo saludó con un frío apretón de manos, contrastando con los besos y abrazos que repartió al resto de los presentes.

Caputo no perdió tiempo en capitalizar la situación. Dijo que los Menem y Pareja dilapidaron el capital político de Milei porque corrieron a los jóvenes, tanto de las listas como de la campaña, para meter candidatos reciclados y con prontuarios complejos. También criticó el operativo de fiscalización y se refirió a una mala gestión del acuerdo con el PRO.

El asesor busca monopolizar los cambios en la mesa política, y es que según fuentes cercanas de Casa Rosada, Caputo sabía que si triunfaba el modelo de Karina y Pareja, lo iban a echar del gobierno a la brevedad.

¿Y ahora? Las opciones del gobierno

El Ejecutivo llegó golpeado a los menos de dos meses que restan para las elecciones legislativas de octubre. En la Casa Rosada reconocen que “se sobreactuó una elección local con identidad nacional” y que la jugada terminó multiplicando el costo político, ya que el Presidente quedó expuesto en sus puestas en escena y caravanas.

Una de las alternativas que evalúa el oficialismo es buscar acuerdos puntuales con sectores de la oposición dialoguista para garantizar gobernabilidad. Un entendimiento con gobernadores del interior -principalmente peronistas no alineados o radicales pragmáticos- podría darle a Milei oxígeno en un Congreso adverso.

Sin embargo, el Ejecutivo debería ceder en la agenda liberal más dura si quiere llegar a acuerdos, algo que erosionaría la narrativa fundacional del espacio. Por lo pronto, Milei aseguró que pretende profundizar su modelo económico.

Como en cada elección de medio término, se esperan cambios ministeriales, más teniendo en cuenta que algunos de los titulares de las carteras libertarias ocuparán una banca en el Congreso.

El Ejecutivo podría optar por la salida de figuras cuestionadas por la gestión cotidiana y el ingreso de técnicos con más experiencia en la administración pública. Sería una muestra de orden y previsibilidad al mercado y al electorado moderado.

Otra encrucijada que se abre es cuál debe ser el rol de Javier Milei en lo que resta de campaña. Una opción sería apostar a profundizar su centralidad, redoblando la estrategia de confrontación directa y sosteniendo a Caputo como arquitecto de un relato más ideológico.

Las expectativas de cara a octubre

Por lo pronto, los analistas coinciden en que el escenario de las elecciones legislativas del 26 de octubre será diferente al de la elección provincial, pero es indudable que La Libertad Avanza arranca con problemas al inicio de la campaña.

Lucas Romero, director de Synopsis Consultores, sostiene que hay que analizar si el impacto del resultado puede ser absorbido por el gobierno “en los dos planos que requiere ser absorbido, el político y el económico”.

Explica que en el plano político “el resultado va a obligar al gobierno a demostrar algo que nunca Milei pudo demostrar, que es que tenga capacidad e inteligencia de conducir políticamente el proceso”.

El consultor político Carlos Fara cree que “Milei puede ganar en octubre” y considera que “hay que tener en cuenta que hubo gente decepcionada que se quedó en la casa, que no consideró vital tener que movilizarse para ayudar a Milei a ganar”. Sin embargo, advierte que “va a tener que remar mucho”.

Cristian Buttié, director de CB Consultora, afirma que “son dos elecciones distintas” y que “esta es una elección muy localista, con mucha impronta de los intendentes”. Considera que en octubre “los intendentes en provincia de Buenos Aires no van a estar”, por lo que no ve que se repitan 13 puntos de diferencia a favor del peronismo.

Alejandro Catterberg sostiene que probablemente haya una fuga de votos de Somos y Hechos hacia La Libertad Avanza. Pero aun sumando la totalidad de los votos de esos espacios, se recortaría apenas la mitad de la diferencia.

La incógnita es si Milei podrá salir del círculo de la campaña permanente para transformarse en un presidente capaz de articular poder en un Congreso adverso y en un país con urgencias económicas cada vez más notables.

Los próximos meses marcarán si la derrota fue un traspié circunstancial o el inicio de un reacomodamiento político que condicionará el resto del mandato, mientras el “triángulo de hierro” se reconfigura tras la primera gran crisis electoral del gobierno libertario.

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