Guillermo Francos defendió el negacionismo de Villarruel: "Hay militares presos sin condena ni juicio"

Guillermo Francos, referente La Libertad Avanza, se sumó a las críticas libertarias contra los juicios de lesa humanidad. El asesor de Javier Milei respaldó el negacionismo de la candidata a vice, Victoria Villarruel, cuestionando que haya militares presos sin condena.

Francos es uno de los pocos voceros “oficiales” de LLA y suena como potencial ministro del Interior si Milei gana el balotaje.

En una entrevista con Radio 10, le preguntaron si se contemplaba un indulto para los represores. Francos no habló sobre cuál será la política de LLA frente a los detenidos por crímenes de lesa humanidad, pero sí intentó defender a la compañera de fórmula de Milei, Victoria Villarruel.

En los últimos días una investigación periodística de Luciana Bertoia para Página/12 reveló una foto en la que se ve a la candidata a vice de LLA participando de la primera marcha en la puerta de los tribunales de Comodoro Py para exigir la liberación de los genocidas.

Victoria Villarruel en tercera fila durante una marcha por la liberación de represores (Archivo 2005)

Intentando dar una explicación de este archivo, Francos defendió a Villarruel, enarbolando nuevamente la “teoría de los dos demonios“, igualando el accionar de los grupos políticos de los ’70 con el plan de exterminio y genocidio realizado por la dictadura

“Yo siempre entendí que la posición de Victoria estaba referida a un tratamiento igualitario entre las víctimas de la represión ilegal del Estado durante la dictadura militar a las víctimas de la subversión. Me parece que ella orientó su propuesta a esto, que es una cuestión de absoluta lógica”, dijo Francos.

Hay varios casos de militares que están presos desde hace muchos años sin una condena o sin un juicio. Ése tal vez haya sido el planteo que puede haber hecho Villarruel”, continuó Francos.

“Es un problema de nuestra justicia, que ha sido incapaz de resolver una cantidad de casos que están pendientes –en un sentido o en otro. No estoy diciendo que sean inocentes ni culpables. Estoy diciendo que les consta que hay muchos casos de gente que está detenida sin proceso ni cuestionamiento concreto. Habiendo pasado tantos años, es increíble que todavía tengamos esta situación”, se quejó Francos.

Sin embargo, los dichos de Francos no se condicen con la realidad. Desde el inicio de los juicios de lesa humanidad, en 2006, son 1.200 los genocidas condenados por sus crímenes. Un análisis más riguroso de ese número arroja una realidad diferente a la comentada por Francos.

En marzo de este año, el Ministerio Público Fiscal informó que había 2.229 personas condenadas o investigadas por crímenes de lesa humanidad en la actualidad, tras los decesos de varios represores. Actualmente sólo 710 personas están detenidas, de las cuales 546 gozan de prisión domiciliaria y apenas 164 cumplen sus condenas o prisiones preventivas en una unidad del servicio penitenciario.

En porcentaje, sólo el 13% del total de genocidas detenidos se encuentra en la cárcel. Además, los que sí se encuentran en prisión gozan de condiciones que cumplen -y superan- las exigencias internacionales.

En cuanto a las prisiones preventivas, fueron ordenadas por los incontables casos de fugas de represores que demoraron los procesos judiciales. Algunos incluso permanecen prófugos en la actualidad. Además, la prisión preventiva también se aplica a casos de delitos comunes, por lo que los represores no se ven afectados por ninguna normativa extra a las que contemplan las leyes argentinas.

Para la diputada del FIT-U Myriam Bregman, lo que planteó Francos es una contorsión de la realidad.

“Francos debería saber que si los procesos se están realizando ahora es porque hubo años de impunidad y que, en la demora de los mismos, tienen responsabilidad la miles de maniobras que los genocidas intentan diariamente y que extienden los procesos hasta el infinito. Al revés de lo que él dice, somos los querellantes y las víctimas quienes peleamos por la celeridad y la concentración de los procesos, contra la fragmentación y las dilaciones”, afirma.

Lo que quiere Villarruel es la impunidad de los genocidas, por eso ataca a los que siempre luchamos por terminar con ella y acompaña a los peores criminales de nuestro país. Son los mismos que siguen sin decirnos dónde están los desaparecidos ni dónde están los niños apropiados y que cada día renuevan sus crímenes”, agregó Bregman.

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