Guillermo Carmona, exsecretario de Malvinas, Antártida y Atlántico Sur, dialogó con Juan Ignacio Guarino en El Ágora 2026 en la conmemoración del Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de las Malvinas . A lo largo de la entrevista, Carmona repasó el valor estratégico de las islas, cuestionó con dureza la política exterior del gobierno de Javier Milei y trazó una hoja de ruta para el reclamo soberano. “Lo poco que han hecho han sido pelotazos en contra para Argentina”, sintetizó.
Un 2 de abril de sensaciones contradictorias
Carmona describió el día con sentimientos encontrados. Por un lado, reconoció el peso emocional de la fecha: siendo adolescente durante la guerra de 1982, el recuerdo trae “nostalgias y dolores”. Por otro, valoró la movilización ciudadana que se registró en distintos puntos del país. “Me generó una sensación positiva ver la presencia de figuras como Axel Kicillof y el gobernador Quintela en Río Grande y Ushuaia junto al gobernador Melella”, señaló.
La contradicción, sin embargo, llegó desde el Ejecutivo nacional. Carmona denunció que el acto de homenaje fue utilizado con otros fines:
“Hoy pasó un hecho gravísimo: utilizaron el acto de homenaje a nuestros héroes para un intento de salvataje de Adorni, el jefe de gabinete denunciado por corrupción. Es un hecho bochornoso y una afrenta a la memoria de nuestros caídos”.
La unidad malvinense y sus límites
Consultado sobre la ausencia del presidente Milei en la vigilia —por tercer año consecutivo— y la decisión de la vicepresidenta de no concurrir a Ushuaia, Carmona fue categórico: esa actitud “no contribuye a la unidad”. No obstante, aclaró que la causa tiene un límite claro respecto de quiénes pueden integrar esa unidad:
“Malvinas nos une, pero esa unidad no incluye a los endeudadores seriales, a los que reprimen jubilados o a los que reivindican genocidas. Hay una mayoría social que considera que esta es una causa de unidad, como se vio hoy en todo el país.”
El valor estratégico del Atlántico Sur
Ante la pregunta sobre cómo explicar el valor de la soberanía a quienes históricamente la minimizaron —desde los cuestionamientos de los años 90 hasta la descripción de Macri sobre el déficit que generan las islas—, Carmona subrayó la importancia de vincular las tres dimensiones: Malvinas, Antártida y Atlántico Sur. “Aunque fuera un páramo, es territorio argentino, pero no lo es”, afirmó. Y enumeró razones concretas: las islas controlan el tránsito marítimo entre el Atlántico y el Pacífico, funcionan como puerta de entrada a la Antártida y poseen recursos en pesca, hidrocarburos, minerales y turismo. “Es un área que puede sostener un proceso de desarrollo económico y social nacional muy importante”, subrayó.
En ese marco, también analizó el contexto geopolítico global. La conflictividad en otros puntos de paso estratégicos —como el Canal de Suez o el Canal de Panamá— eleva aún más el valor de ese corredor austral para el comercio internacional.
El peligro del alineamiento con Estados Unidos
Uno de los ejes más contundentes de la entrevista fue la advertencia sobre el vínculo entre el gobierno de Milei y Washington. Carmona recordó que el 4 de abril de 2024 el presidente recibió a la generala Richardson y anunció una base naval conjunta con Estados Unidos para operaciones en la Antártida, y que la intervención del puerto de Ushuaia fue seguida a los tres días por la visita de legisladores estadounidenses. “No son teorías conspirativas”, aclaró.
Para Carmona, el problema de fondo es estructural: “No hay país en el mundo que se declare en alineamiento automático e incondicional; eso significa renunciar a la política exterior propia y asumir intereses de otro estado”. Además, advirtió que lo que hace Milei es inconstitucional, ya que el Congreso debe aprobar tratados, declarar la guerra y controlar la política exterior.
Lo que dejó el pacto Mondino-Lammy
Carmona también se refirió al acuerdo suscripto entre la canciller Diana Mondino y su par británico David Lammy, al que calificó como uno de los principales daños de la gestión Milei en materia de soberanía. La concesión del argumento de la autodeterminación de los isleños —a quienes definió como “un pueblo invasor”— representa, en su visión, una cesión inaceptable.
Sobre cómo reparar el daño en el próximo gobierno, trazó una hoja de ruta concreta: “Lo primero es dejar sin efecto el pacto Mondino-Lammy y convocar a todas las fuerzas en el marco del Consejo Malvinas que este gobierno desactivó“.
También mencionó la necesidad de reparar los lazos con los países de América Latina, África y Asia que apoyaron históricamente a Argentina en los foros internacionales y que el actual gobierno habría agraviado. Citó como ejemplo el voto argentino en contra de una resolución africana que declaraba la esclavitud como el más grave genocidio de la historia, junto a Estados Unidos e Israel: “Votamos en contra de los países que nos apoyan por Malvinas”.
Una estrategia para la soberanía
Hacia el final de la entrevista, Carmona sintetizó en cuatro puntos la estrategia que, a su juicio, debe sostener Argentina frente a la cuestión Malvinas: reafirmación permanente de soberanía; consolidación de apoyos internacionales; fortalecimiento de la posición en el área austral y recuperación de capacidad militar disuasiva; y aprovechamiento de las oportunidades del escenario internacional.
“El desorden internacional puede favorecer a Argentina“, reflexionó, y citó como ejemplos históricos la recuperación del Canal de Panamá y la devolución de Hong Kong a China.
Antes de despedirse, Carmona dirigió un saludo especial a la comunidad de Bahía Blanca y expresó su “eterno agradecimiento a los veteranos, especialmente a los de Bahía Blanca”.

