Por ahorrar en obra pública, el Gobierno enfrenta exorbitantes gastos para garantizar la provisión de gas

La falta de previsión del Gobierno Nacional sumada a la decisión de frenar las obras clave para garantizar el suministro, no solo llevaron a la falta de gas, sino que además implicarán un gasto superior a los 3.200 millones de dólares en importaciones.

En los últimos días se agravaron los faltantes de gas en la República Argentina, que llevaron a la decisión de cortar de forma total el suministro del fluido a industrias y estaciones de servicio para evitar que la crisis se extienda a los usuarios residenciales.

Si bien en el gobierno aluden a la llegada anticipada de los fríos invernales y desde la Secretaría de Energía que conduce Eduardo Rodríguez Chirillo hablan de una herencia recibida, lo cierto es que la falta de previsión del Ejecutivo jugó un rol central en la situación.

Es que tras la asunción de Javier Milei se decidió paralizar la obra pública en todo el país, y se detuvieron obras clave que podrían haber evitado la crisis, como las planificadas en el Gasoducto Néstor Kirchner.

A esta medida, con la que el gobierno se ahorró u$s40 millones, se suma a la reducción de importación de fluido (que se encuentra en los niveles más bajos en los últimos 15 años) decidida para que el mandatario pueda celebrar un superávit fiscal.

Sin embargo, debido a los faltantes CAMMESA debió impulsar la compra de 12 cargamentos de fueloil y gasoil, y deberá gastar más de 3.200 millones de dólares en importaciones.

Las obras que podrían haber marcado la diferencia

Una de las principales críticas al gobierno en medio de esta situación fue la paralización de las obras en el Gasoducto Néstor Kirchner, que según especialistas habrían permitido abastecer la demanda energética.

Entre ellas se encuentran las tres plantas compresoras dedicadas a aumentar la capacidad del gasoducto, que actualmente transporta 11 millones de metros cúbicos desde Vaca Muerta a los centros de consumo.

Al completarse las plantas de Salliqueló y Tratayén, esta cantidad ascendería a 21 millones por día. Sin embargo, el gobierno restó importancia a estos trabajos y decidió frenar su puesta en marcha.

Ahora, un informe de la Jefatura de Gabinete presentado ante el Congreso y ratificado por la Secretaría de Energía informó que las plantas «se están terminando», pero la reactivación de las obras ocurrirá ya bien entrado el invierno.

En el caso de las plantas de Tratayén y Saliqueló, la fecha anunciada corresponde al 29 de junio, mientras que la de Mercedes se reactivará recién el 11 de agosto.

La exsecretaria de Energía del Gobierno anterior y también ex secretaria de Minería de Milei, Flavia Royón, remarcó al respecto que:

«La planta de Tratayén se entregó con 82% de avance. Sin deudas. Estaba prevista para octubre del 2023 pero hubo demoras técnicas y climáticas. Era necesario firmar una adenda que lo debiera haber hecho la actual gestión para continuar la obra y llegar a mayo del 2024″.

Ahora, el Gobierno nacional arrastra una deuda de u$s40 millones, pero la decisión de no pagar lo fuerza ahora a desembolsar u$s500 millones, cuando con el gasoducto completo habría necesitado importar, pero por menos de la mitad de ese valor.

Otra obra que se atrasó por la falta de previsión del Gobierno fue la llamada «Reversión del Gasoducto Norte«, cuya finalización permitiría abastecer a Córdoba, Tucumán, La Rioja, Catamarca, Santiago del Estero, Salta y Jujuy con la producción de Vaca Muerta.

Esta obra se había iniciado durante el gobierno de Alberto Fernández, y cuenta con distintos grados de avance, aunque completarla demorará aún más tiempo que las 3 plantas compresoras.

Según el documento, el ramal La Carlota-Tío Pujio (primeros 100kms) inició el proceso de soldadura, y se espera completarlo el 10 de agosto. El ramal La Carlota-Tío Pujio (últimos 22,8kms y 61,5kms. de Loops) está en proceso de movilización inicial y su fecha prevista de finalización es el 31 del mismo mes.

En cuanto a la reversión de las Plantas Compresoras, se espera completarlas recién el año que viene. Dos de ellas, el 15 de marzo y las otras dos el 15 de junio de 2025.

«Con respecto al segundo tramo, tal como ha sido definido por el Poder Ejecutivo Nacional, la finalización de dichas obras estará a cargo del sector privado. No está definido el cronograma de obra, ni la fecha prevista de licitación«, expresa el texto.

El informe que anticipaba la crisis

Si bien desde el oficialismo aseguran que esta situación no era previsible y apuntan tanto a la anticipación de los fríos invernales como a la supuesta falta de obras de los gobiernos anteriores, un informe da cuenta de que se trataba de una crisis anunciada.

Se trata de los trabajos de G&G Energy Consultants de Daniel Gerold, que no solo circuló por las principales empresas de energía del país, sino también por los despachos oficiales.

Los analistas advertían una caída en las reservas de los gasoductos frente a la caída de las temperaturas y la decisión de reducir las importaciones de fluidos a sus niveles más bajos en los últimos 15 años.

Desde las compañías comentaron que la situación «se veía venir» y el sistema había dado varias señales al respecto, que fueron respondidas con el retraso en las obras necesarias para aliviar el suministro.

Según el informe, entre el 10 y el 23 de mayo ocurrió una fuerte reducción del linepack (cantidad de gas que se almacena en los gasoductos, y que se utiliza en momentos de crisis) y una fuerte restricción en el flujo de gas impulsada por CAMMESA, que llevó la cantidad de gas dedicada a generar electricidad a un mínimo técnico.

La consultora apuntó que los ductos operaron en torno al nivel mínimo recomendado de 312 millones de metros cúbicos.

Regasificación de emergencia

En este marco, y en una maniobra sin precedentes, el Gobierno compró un buque de combustible líquido que le revendió Petrobras por contratación directa, pero la descarga se retrasó luego de que la empresa brasilera rechazara el pago con una carta de crédito de 20 millones de dólares.

Posteriormente, desde la Secretaría de Energía informaron que se logró destrabar la descarga del buque durante la mañana de ayer y el suministro se regularizaría a lo largo de los próximos días.

Se trata de 44 millones de metros cúbicos de GNL adquiridos por ENARSA, pero implica un gasto alrededor de tres veces mayor que el del gas producido en Vaca Muerta.

Tampoco ayuda a las cuentas del estado la demora de los pedidos de CAMMESA para la importación de combustible líquido. La empresa evalúa técnicamente la necesidad del fluido antes de programar sus compras, tomando en cuenta niveles de temperatura, precios internacionales, demanda, etc.

Retrasada la aprobación de la programación de la compañía, se optó por realizar las compras de forma apurada y se calcula que en total se deberán desembolsar 3.200 millones, una cifra mayor al vencimiento del FMI y 10 veces superior a las reservas netas del Banco Central.

A esto se suma el aumento del costo fiscal que implicó la extensión de los subsidios. Un especialista explicó al respecto que:

«Actualmente los usuarios pagan apenas el 5% del precio de generación, el resto lo cubre el Tesoro. Como se trata del segmento dolarizado, los números se dispararon tras el salto cambiario de diciembre pasado. Las partidas aumentaron en 3.2 billones de pesos».

«Esa es la deuda que Caputo acumuló con las energéticas. Lo que pasa es que ahora viene el invierno, el costo de generación aumenta y con eso los subsidios«, continuó, «difícil que le cierren las cuentas si normaliza los pagos de la generación y mantiene los subsidios».

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