Como un gato acorralado, Macri se mostró furioso contra el avance de la oposición

De gira por la India y Vietnam, en un desesperado intento de vender huevos más que satélites, el presidente Mauricio Macri siguió recibiendo diariamente las encuestas que lo dan cada día peor frente a un peronismo que se une en todas las provincias y con un fuerte respaldo a la senadora Cristina Kirchner.

Sintiéndose acorralado y temiendo que el «círculo rojo» le suelte la mano, el pésimo manejo emocional del presidente se tradujo en coléricas y antidemocráticas declaraciones. Según el presidente «hay una vocación en el PJ de retener privilegio y abusos a cualquier costo”.

Desde Hanoi, el presidente dio un extenso reportaje a Clarín y La Nación, medios hegemónicos que operan cotidianamente para su reelección. Macri reiteró que va por la reelección señalando que “esto es el principio, no puedo abandonar algo que he iniciado. Es el camino correcto».

Sin miramientos, el presidente atacó al peronismo por haber rechazado el inconstitucional DNU sobre extinción de dominio que calcaba un decreto de la última dictadura cívico-militar. “Lo que está haciendo el peronismo habla mal de ellos. Un eje central del cambio es ponerle fin a la impunidad y que devuelvan lo que se robaron. No se trata del DNU que planteamos, porque ya iban tres años de debate en el Congreso y la verdad es que los argentinos queremos que devuelvan lo que se robaron”, afirmó ante un periodismo adicto con la seguridad de que no le repreguntarían por Correo Argentino, los Parques Eólicos o el lavado de dinero de su hermano Gianfranco.

Llevado por un ataque de ira contra el peronismo, Macri agregó que “hay en el peronismo una vocación de retener privilegios y abusos a cualquier costo. Así no se puede… Es no entender que el primer responsable del 30% de pobreza que tenemos en la Argentina es la corrupción”. 

Obsesionado y temeroso con la posibilidad de terminar preso si pierde las elecciones en octubre, llegó al punto de criticar que Cristina siga siendo la líder del movimiento opositor.  “Uno esperaba que el peronismo se hubiese renovado en su liderazgo, pero no lo logró”, dijo, como si fuera democrático que un gobierno diseñara su propia oposición.

Así reconoció que Cristina seguramente sea su rival en octubre. “No es lo que visualizó yo, es lo que dice la sociedad. Nosotros no lo fomentamos. Es así, ella y su marido lideraron el país durante 12 años y hay gente que cree que un modelo aislado del mundo y basado en que el Estado le va a suministrar absolutamente todo es sostenible en el tiempo. El populismo durante un tiempo genera una fascinación porque, claro, se distribuyen todas las reservas que tiene el país. Ellos se fueron después de haber destruido todas las reservas. Todo se había consumido”, afirmó con la impunidad discursiva de saber que sus dichos no debían fundamentarse en hechos concretos.

Sin embargo, las críticas no fueron sólo para la oposición sino que también se mostró molesto con el pedido de Martin Lousteau de elecciones internas en Cambiemos y afirmó que “lo invite a la India y Vietnam para “que aprenda”, algo que otros no aprendieron, en referencia a Sergio Massa que lo invitó a Davos en 2016 y hoy cuestiona al gobierno. Parece que a Macri le cuesta comprender el funcionamiento de una democracia moderna y del sano disenso entre y dentro de los partidos políticos.

Consultado por los problemas de la economía nacional como los 117.000 puestos de trabajo perdidos en 2018, la caída del poder adquisitivo del salario y no haber podido dominar la inflación, tiró la pelota afuera, poniendo como excusa «lo que paso en el mundo y la sequía”

No, no… ¡No es “además”! La Argentina tiene problemas estructurales graves, muchos de ellos profundizados enormemente en el gobierno anterior. Nosotros arrancamos a insertarnos en el mundo, salimos del default y planteamos una agenda de crecimiento, pero como no había consenso para hacer reformas estructurales decidimos ir gradualmente y ver cómo lidiábamos con el tema sobre la base del endeudamiento con los mercados. En 2018, cuando veníamos bien, las tensiones de Estados Unidos con China giran y los mercados emergentes se quedaron sin financiamiento y encima nos tocó la peor sequía en 50 años. Por eso agradezco como han bancado los argentinos y el apoyo internacional, a través del FMI, así comenzamos a salir de la tormenta. Si no hubiésemos reaccionado a la velocidad que lo hicimos, hubiésemos terminado como en 2001.

Luego el presidente reitero su compromiso con los formadores de precios negando toda posibilidad de  que su gobierno administre los precios.  “No ha funcionado en ninguna parte del mundo. Sirve tener un mercado competitivo de precios y tener un Estado que no genere este nivel de desorden que ha generado en la Argentina en las últimas décadas”.

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