La consultora Delfos, históricamente vinculada al gobierno de Córdoba y de plena confianza para el exgobernador Juan Schiaretti, midió un desplome en la imagen de Javier Milei en la provincia que lo catapultó a la presidencia. Tras el escándalo de la criptomoneda $LIBRA, la aprobación de su gestión cayó 7 puntos, ubicándose en 43%, mientras que la valoración de su desempeño retrocedió 5 puntos, marcando el peor registro en cinco meses. El dato clave: 1 de cada 4 votantes que lo apoyó en el ballotage hoy manifiesta descontento.
El informe, basado en respuestas de 1.878 cordobeses, advierte un giro preocupante en la base electoral libertaria. “Existe un segmento importante que lo eligió en el ballotage y que hoy observa que sus modales impropios y cuestionables para un presidente —que antes se dejaban de lado frente al éxito económico— empiezan a generar incertidumbre respecto de la sustentabilidad de la estabilidad conseguida”, sostiene Delfos.
El estudio profundiza en el malestar: “Ese sacrificio incluyó resignar consumo, postergar sueños y, en algunos casos, usar ahorros para ‘financiar’ los desafíos que implicó estabilizar los precios. Dicho capital ahora podría estar en riesgo si el Presidente no está a la altura, sea por ingenuo o negligente, para cuidar ese esfuerzo”. La conclusión es lapidaria: “La pérdida de certezas entre los electores de Milei es un capital político que queda a la deriva”.
En sintonía con los datos, la senadora nacional Alejandra Vigo —esposa de Schiaretti— criticó el decreto de Milei que designa a Ariel Lijo y Manuel García-Mansilla en la Procuración General, calificándolo como un intento de desviar la atención del criptogate: “Tal vez pretendan distraer a la sociedad de otro hecho de gravedad institucional: el caso del Presidente y la criptomoneda $Libra, que la Justicia debe investigar con rigurosidad y celeridad”, afirmó.
La legisladora no solo rechazó el “avasallamiento institucional al Senado”, sino que vinculó la medida con la estrategia oficial para diluir el impacto del escándalo. Sus palabras apuntan al corazón del relato libertario: la ética como bandera.