El PRO se debate entre acordar con los libertarios o reeditar Juntos por el Cambio en CABA

jorge macri milei

La cúpula del PRO se reúne en la Ciudad de Buenos Aires para definir si buscará una alianza con La Libertad Avanza para encarar los comicios de octubre o si intentará reconstruir Juntos por el Cambio, con el preocupante resultado de las elecciones porteñas de mayo como antecedente.

A una semana del cierre de alianzas electorales para los comicios legislativos de octubre, el PRO atraviesa una profunda crisis que lo tiene dividido entre la posibilidad de buscar un acuerdo con La Libertad Avanza o intentar reconstruir la coalición Juntos por el Cambio.

En este contexto, Mauricio Macri convocó para este jueves a una reunión virtual con los principales referentes del PRO de todo el país para analizar el armado de cara a las elecciones legislativas y ordenar la estructura partidaria.

El encuentro se realizará por videoconferencia, ya que varios dirigentes se encuentran fuera del país, y contará con la participación de representantes de todas las provincias. Además, cobra especial relevancia considerando que el 7 de agosto vence el plazo para presentar las alianzas electorales, mientras que el 17 de agosto se cierra la inscripción de candidaturas.

En este escenario de urgencia, el expresidente busca terminar de ordenar a sus alfiles y definir una estrategia coherente que le permita evitar nuevas derrotas electorales con el preocupante antecedente del fiasco que se llevó el espacio en las elecciones locales de mayo.

Entre los temas centrales de la agenda también figura la situación en Córdoba, donde la semana pasada el Tribunal Electoral de la Nación declaró inválida la intervención del PRO provincial dispuesta el pasado 13 de diciembre.

En este marco, el diputado nacional Oscar Agost Carreño asumió formalmente la presidencia del partido en esa provincia y se comprometió a convocar a elecciones para “reconstruir” el espacio.

El dirigente cordobés advirtió desde su cuenta de X que “es posible que el PRO nacional intente apelar el fallo mediante un recurso extraordinario ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación o impulse otras maniobras para retener la lapicera en beneficio de unos pocos, no de los cordobeses”.

Yo voy a seguir dando la batalla y defendiendo a los afiliados y a las autoridades legítimas hasta donde sea necesario”, adelantó.

La reunión también abordará el mapa electoral nacional, donde el PRO presenta un panorama fragmentado: en provincias como Buenos Aires y Entre Ríos ya cerró acuerdos con La Libertad Avanza, mientras que en otras como Santa Fe, Chubut o Corrientes mantiene una especie de continuidad con el extinto Juntos por el Cambio.

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Alianza con Milei o reconstrucción de Juntos por el Cambio

La Ciudad de Buenos Aires llega a los comicios nacionales en una situación compleja. A diferencia de lo ocurrido en la provincia de Buenos Aires, donde Cristian Ritondo cerró un acuerdo con Sebastián Pareja de La Libertad Avanza con decisión tomada, en el territorio porteño todo está por debatirse.

Los dirigentes amarillos evalúan tres opciones principales: competir en soledad con un sello 100% PRO, reeditar Juntos por el Cambio para enfrentar en conjunto al oficialismo nacional, o cerrar un acuerdo con La Libertad Avanza.

La primera opción, la de competir en soledad, genera menos consenso entre los dirigentes. Lo que hace improbable este escenario es la reciente derrota electoral del oficialismo porteño en las elecciones locales de mayo, donde el PRO quedó tercero por primera vez en casi dos décadas, detrás de La Libertad Avanza y del peronismo.

La segunda alternativa, que parece ser la que más convence al jefe de Gobierno Jorge Macri, es la de volver a establecer la alianza de Juntos por el Cambio para enfrentar en conjunto al partido de la Casa Rosada.

Esta estrategia es por la que apostaron tres de los cuatro intendentes bonaerenses que responden a al alcalde porteño: Pablo Petrecca (Junín), María José Gentile (9 de Julio) y Javier Martínez (Pergamino), quienes se fugaron del acuerdo que firmó Ritondo y armaron frentes electorales paralelos con radicales, vecinalistas y peronistas no kirchneristas.

El objetivo sería reeditar Juntos por el Cambio como una suerte de “avenida del medio” con la UCR de Emiliano Yacobitti y Martín Lousteau, la Coalición Cívica de Elisa Carrió, y figuras como Ricardo López Murphy y Graciela Ocaña.

Otro de los objetivos es seducir a Horacio Rodríguez Larreta, quien jugó por afuera en la elección porteña, dividió el voto PRO y terminó sacando 8 puntos (un poco más de la mitad de lo que obtendría Silvia Lospennato). Sin embargo, el ex jefe de Gobierno porteño se resiste y prefiere mantener su autonomía para construirse como alternativa local de cara a 2027.

María Eugenia Vidal marca distancia de los libertarios

En este contexto, resultan llamativas las recientes declaraciones de la diputada nacional María Eugenia Vidal, quien salió a desmarcarse públicamente de La Libertad Avanza. Aparentemente, desde su sector adelantaron que no sería candidata si el macrismo sella una alianza con el oficialismo.

La legisladora comentó que “el ajuste no lo pagó la casta, lo pagó la gente” y que “el ajuste lo bancó la gente”, admitiendo que el recorte impulsado por el gobierno de Javier Milei golpeó de lleno a los sectores más vulnerables.

Aún más llamativo es que, a pesar de admitir el impacto directo sobre jubilados y trabajadores, Vidal no se arrepiente del respaldo que su partido le dio a las leyes del oficialismo. Por el contrario, lo reivindica:

“Nada podría haber sido sin el apoyo del PRO y lo digo porque estuve sentada en el Congreso, levantando la mano, defendiendo y consiguiendo los votos para cada una de las leyes del Presidente”.

Según trascendió, Vidal les dijo hace más de un mes a Jorge y Mauricio Macri que no iba a ser candidata si el PRO y La Libertad Avanza iban juntos en Capital. La exgobernadora bonaerense no descarta ser candidata a senadora ni renovar su banca, pero aclara que solo lo haría si el macrismo no sella esa alianza.

Cabe recordar que la Fundación Pensar, que preside Vidal, publicó recientemente dos informes con críticas duras a la gestión de Milei en economía y energía. Además, se reactivaron conversaciones con espacios que formaron parte de Juntos por el Cambio, como la UCR, Coalición Cívica, Republicanos Unidos, Unir y el Partido Demócrata, entre otros.

Mientras tanto, Mauricio Macri aguarda impaciente una señal de Karina Milei. Dirigentes de su entorno deslizan que Macri está dispuesto a cerrar en la Ciudad el mismo acuerdo que Ritondo cerró en provincia de Buenos Aires. “Que sea con dignidad”, fue la única exigencia que planteó el expresidente antes de partir a Europa.

El problema es que las conversaciones entre ambos sectores están completamente cortadas desde hace tiempo. En la Casa Rosada replican la consigna de que “no hay tábula rasa para Jorge” Macri, y extienden esta posición a Silvia Lospennato y María Eugenia Vidal: las dos espadas macristas que resisten la fusión con La Libertad Avanza junto al propio alcalde porteño.

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La Libertad Avanza tiene sus propias discusiones en CABA

El PRO no es el único espacio atravesado por disputas internas. La posible candidatura de Patricia Bullrich al Senado por la Ciudad de Buenos Aires genera tensiones internas en La Libertad Avanza.

La exministra de Seguridad sería la candidata a senadora nacional en la Ciudad haya o no acuerdo con el PRO, ya que es una de las que mejor mide en el ecosistema libertario y Karina Milei quiere una persona de confianza en el Senado que monitoree a Victoria Villarruel.

Sin embargo, los libertarios porteños temen que un triunfo en octubre pueda darle a Bullrich demasiada autonomía, sobre todo si cumple su deseo de llegar a un acuerdo con el gobierno porteño para que respalden su postulación. “Patricia va a hacer una gran elección, pero si la respalda Jorge va a arrasar”, se entusiasman en el bullrichismo.

Es este escenario el que pone en alerta a un sector del Gobierno Nacional, que solo espera que Bullrich llegue al Senado para oficiar como una suerte de contrapeso y control de Victoria Villarruel y liberar, eventualmente, un sillón clave en el gabinete libertario.

“Patricia no es Manuel Adorni, llega a sacar 50 puntos y agarrate”, describe un hombre de buen diálogo con la Casa Rosada y Uspallata. Desde su entorno aclaran que “todavía no dijo que sí tajantemente” a ser candidata. Para avanzar, Bullrich pretende que su viceministra, Alejandra Monteoliva, la suceda en Seguridad, algo que aún no definió el Ejecutivo.

Con la elección porteña por detrás y la nacional por delante

Karina Milei mantiene una posición expectante mientras observa los movimientos del PRO, con el antecedente fresco de las elecciones locales porteñas de mayo, donde La Libertad Avanza obtuvo el primer lugar de la mano de Adorni y el PRO sufrió un fiasco electoral al quedar tercero por primera vez en su bastión histórico.

Quienes conocen a la secretaria general de la Presidencia sostienen que alargará el momento de definición hasta último momento. La hermana presidencial estará atenta a lo que se discuta este jueves en la reunión del PRO, sabedora de que hay dirigentes como Vidal que ya amenazaron con no competir en el caso de cerrar una alianza con La Libertad Avanza.

Puertas afuera, el karinismo transmite que no hay motivo para cerrar con el PRO. Pero quienes conocen a Karina deslizan que al final del día querrá cerrar un acuerdo para “arrasar” en la Ciudad. Será, admiten, un acuerdo que implique la “rendición total” del PRO, pero que le ahorrará a Macri la “humillación” de salir nuevamente tercero en su ciudad.

“Le ofrecés el segundo lugar y el séptimo, entran dos diputados nacionales y listo, se evita la humillación”, desliza un exdirigente del PRO que abandonó el partido para sumarse a la tropa de la Casa Rosada.

La situación se complica porque no hay un interlocutor válido que tenga la confianza de Macri y, a su vez, de la propia Karina, como sí lo fue Cristian Ritondo en la provincia de Buenos Aires.

Jorge Macri está enemistado con los hermanos Milei desde que decidió desdoblar la elección porteña, y la logística de eventos públicos da cuenta de que el Presidente y su hermana lo quieren bien lejos de la mesa de negociaciones.

Para colmo, la convulsión en el PRO es de tal magnitud que resulta difícil medir hasta dónde llegará su crisis, producto de graves errores propios y del avance del mileísmo. Apenas a una semana del cierre de alianzas para las legislativas nacionales del 26 de octubre, el PRO porteño debe definir aún qué coalición arma.

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