Mientras sigue procesado por el espionaje a familiares de los tripulantes del ARA San Juan, Mauricio Macri está dando charlas en Estados Unidos y, desde allí, solicitó autorización para ir a París, Francia, donde participará de una conferencia sobre mercados globales de la JP Morgan, uno de los acreedores privados a los que su gobierno benefició.
El expresidente participará entre el 5 y el 6 de mayo de una conferencia sobre mercados globales de la JP Morgan, uno de los acreedores privados a los que Cambiemos buscó beneficiar.
El pedido de Macri ante la Justicia para poder seguir viajando llegó justamente cuando el fundador del PRO se encuentra dando charlas en Estados Unidos sobre sus días en la Casa Rosada con un exfuncionario del FMI que fue especialmente elogioso del programa económico macrista, Alejandro Werner.
Después de una serie de reuniones para intentar ordenar el frente interno en el PRO, Macri viajó a Estados Unidos. Mientras viajaba hacia Washington, su abogado, Pablo Lanusse, presentó un nuevo pedido ante el juez federal Julián Ercolini –quien tiene ahora a cargo las investigaciones sobre espionaje ilegal que había iniciado el juez Martín Bava– para un nuevo viaje del expresidente. Esta vez será para encontrarse con sus socios de la JP Morgan.
Desde que el juez Bava lo llamó a indagatoria el 1 de octubre pasado, Macri hizo todo lo posible para continuar con sus giras internacionales. Uno de los puntos que más lo había ofuscado fue que Bava le dictó la prohibición de salida del país, noticia que Macri paradójicamente recibió mientras estaba en Miami Beach.
Inicialmente pidió permiso para ir a Arabia Saudita para verse con el príncipe gobernante pese a las denuncias que lo involucran con graves violaciones a los derechos humanos y con el asesinato de un corresponsal del Washington Post.
Bava debió autorizarlo porque la Cámara Federal de Mar del Plata ya había fijado un estándar en ese sentido ante pedidos de los exdirectivos de la AFI. Una vez autorizado el viaje a Riad, Macri aprovechó para colar un par de días en Qatar, sede del próximo Mundial de Fútbol.
Macri también se enteró de que Bava lo había procesado por el espionaje a las familias de los submarinistas mientras se encontraba fuera del país. El 1 de diciembre estaba en Chile.
Después del procesamiento, la Casación le sacó la causa a Bava y los expedientes terminaron en manos de Ercolini. En febrero, Ercolini debió evaluar una presentación del expresidente para ir a Montevideo a participar de un evento que organizaba una empresa dedicada al negocio offshore. Ercolini dijo que, siguiendo los lineamientos de la Cámara, lo dejaba ir y que anticipaba que iba a autorizar los pedidos que hiciera siempre y cuando no se alterara su situación en la causa.
La querella mayoritaria de la causa sobre espionaje a los familiares de los tripulantes del ARA San Juan, que encabeza la abogada Valeria Carreras, puso el grito en el cielo y denunció que, en realidad, era una forma de darle libre albedrío al expresidente. Esa postura de Ercolini le valió un pedido de la abogada para que lo apartaran del expediente, algo que rechazó el camarista Pablo Bertuzzi.
“Advertimos que no se trata a Macri como al resto de procesados de la misma causa: no se le retiene el pasaporte, no se le requiere comparecer ante policía para justificar su regreso al país y no se ha constatado su arraigo laboral como sostiene en sus presentaciones”, dijo Carreras.
“Este trato es la muestra cabal de la parcialidad del juez Ercolini respecto del procesado Macri. Confiamos en las pruebas y en la Justicia, solo que en Comodoro Py hemos dejado de confiar en los hombres que la administran”, completó.
