Finalmente los movimientos sociales harán "acto de presencia" para escuchar a Alberto

La aspiración de Alberto Fernández de convertir la apertura de sesiones del Congreso en un acto por su reelección se desinfló antes de suceder. La Casa Rosada debió pedir reiteradas veces a los movimientos sociales para lograr que finalmente envíen una “delegación mínima” a acompañar el discurso del presidente; la CGT no se hará presente y los propios funcionarios albertistas ahora se despegan de los afiches por “Alberto 2023”.

Alberto Fernández buscaba aprovechar la ocasión de la apertura de sesiones ordinarias del Congreso para lanzar un discurso proselitista y apuntalar su candidatura por la reelección. De hecho, su círculo más cercano había mandado a pintar y empapelar los al rededores del Palacio Legislativo con la leyenda “Alberto 2023“.

Sin embargo, ya en la previa de la jornada la campaña se desinfló sola. El Jefe de Estado esperaba la presencia del Movimiento Evita y otros movimientos sociales, otrora cercanos al “albertismo”, para que lo acompañen en las afueras del recinto y así hacer una demostración de “territorio”.

Sin embargo, las organizaciones lideradas por Emilio Pérsico, Fernando “Chino” Navarro -por el Evita- y Daniel Menéndez -por Somos Barrios de Pie- habían anunciado que no movilizarían al Congreso para escuchar la palabra presidencial.

Tras la polémica y ante la preocupación de tener la “plaza vacía”, la Casa Rosada activó todos los mecanismos posibles para convocar a las organizaciones sociales. El propio Fernández y funcionarios cercanos como Victoria Tolosa Paz y Agustín Rossi llamaron durante todo el martes a los líderes sociales para convencerlos de que envíen una delegación militante.

Finalmente, los dirigentes decidieron enviar una “delegación mínima” de entre 5 y 7 mil militantes para escuchar el discurso presidencial. Se trata de una presencia considerablemente inferior a cualquiera que el peronismo suele organizar.

No hay gran entusiasmo de la militancia por el discurso de mañana del Presidente. Entendemos el rol institucional que cumple la Asamblea y por eso una pequeña delegación estará presente. Nosotros hemos manifestado que la aventura de la reelección de Alberto no es viable, teniendo en cuenta que tenemos grandes dificultades en nuestro país”, dijo Gildo Onorato, referente del Movimiento Evita.

No estamos de acuerdo con la reelección de Alberto, que nos llevará a la derrota frente al macrismo, ni con los pedidos de clamor ‘Cristina 2023′”, completó Onorato.

En ese marco, precisaron que el cambio de postura se debe a la intención de “acompañar al Gobierno“, ya que se trata de agrupaciones que son parte del Frente de Todos y que tienen dirigentes que forman parte de la administración nacional.

Pérsico y Menéndez revisten los cargos de secretario y subsecretario en la cartera de Desarrollo Social. Es más, Pérsico administra el Potenciar Trabajo. Por su parte, Navarro es secretario en la Jefatura de Gabinete y tiene despacho en la Rosada.

La ausencia de la CGT

Mientras los movimientos sociales envían una pequeña delegación, la Confederación General del Trabajo (CGT) directamente no se hará presente este miércoles ante el Congreso.

No hubo ningún mensaje de nadie para que mañana vayamos“, sostuvo el secretario de la seccional porteña de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), Antonio Caló.

El sindicalismo, otrora cercano a la figura del presidente, se alejó de Alberto Fernández. En la CGT, dominada por la alianza de “los Gordos”, los independientes y el barrionuevismo, nadie toma en serio el intento reeleccionista del Presidente.

En este sector gremial predomina el desencanto por la gestión del Frente de Todos, los malos resultados socioeconómicos y la indiferencia que sienten los sindicalistas por parte del Ejecutivo nacional, además del incumplimiento de las promesas del primer mandatario en rubros que van desde el político hasta el salarial, pasando por el de las obras sociales.

Lo que alejó definitivamente a la CGT de Alberto fue su falta de participación en las medidas oficiales. Poco antes de asumir, el Presidente visitó la sede cegetista y prometió: “La CGT va a ser parte del Gobierno que viene”. Sin embargo, nunca fue así.

El sindicalismo no tuvo espacio en las grillas ministeriales e incluso fue marginada de las decisiones de la Casa Rosada. El último hecho que expuso el quiebre fue cuando Claudio Moroni renunció al Ministerio de Trabajo y el Presidente designó en su lugar a Kelly Olmos sin siquiera comunicárselo a la CGT.

Mientras que la CGT se aleja de Alberto, otras expresiones del sindicalismo siempre tuvieron una mirada más crítica del rumbo elegido por el presidente. Por caso cabe mencionar a la CTA conducida por Hugo Yasky y el Frente Sindical para el Modelo Nacional (Fresimona), de Pablo Moyano (camioneros) y Mario Manrique (SMATA), mucho más cercanos al kirchnerismo y con buena relación con Sergio Massa.

El albertismo se lava las manos

Caída completamente la intentona reeleccionista para este 1º de marzo, ahora son los propios funcionarios del “albertismo” los que buscan despegarse de la fallida campaña.

Yo no vi nada pero debe estar en algún lado, no la vi“, dijo la portavoz presidencial Gabriela Cerruti en una entrevista en radio Futurock.

En las redes no está tampoco. No fue ni trending topic, con lo cual quien lo está haciendo no es un sector muy fuerte“, agregó la vocera presidencial sobre el espacio albertista que promueve su reelección.

Cerruti aseguró además que la campaña, supuestamente, no contaría con el aval del Presidente: “El Presidente dijo que va a tomar la decisión en el momento en el que tenga en que tomarla”

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