El riesgo país volvió a ubicarse por encima de los 600 puntos y las acciones argentinas caen hasta un 4%: El breve alivio que le dio al gobierno de Javier Milei la victoria de Flávio Bolsonaro no alcanzó para recuperar la confianza en el modelo económico.
El breve alivio que le dio al Gobierno de Javier Milei la victoria de Flávio Bolsonaro en la primera vuelta de Brasil no alcanzó para recuperar la confianza en el modelo económico. Apenas dos días después de los comicios, el riesgo país se disparó otra vez y los bonos argentinos volvieron a caer.
Bonos, acciones y riesgo país
Este miércoles 7 de octubre, el índice de JP Morgan sumó 27 unidades y volvió a ubicarse por arriba de los 600 puntos, según las pantallas de Rava. De este modo, borró parte del descenso de las dos primeras ruedas de la semana, cuando había perdido 82 unidades hasta los 574 puntos.
Además, los Bonares retrocedieron hasta 1,3% (AL35D) y los Globales hasta 1,6% (GD35D). El economista de CFA Javier Giordano señaló en su cuenta de X: “Bonos argentinos cortan la racha positiva con caídas de 1,2% promedio (+1,7% en la semana) acompañando un mercado internacional desfavorable para emergentes”.
En Wall Street, las acciones argentinas también operaban en rojo, con bajas de hasta 4%. Los ADRs de Banco Macro encabezaban los retrocesos con una caída de 4,4%, seguidos por BBVA (4,1%) y Banco Supervielle (4%).
El contraste con el inicio de la semana es marcado. Vale recordar que Flávio Bolsonaro se impuso en la primera vuelta con el 47,03% de los votos, frente al 45,16% de Lula da Silva. Como ninguno superó el 50%, ambos se enfrentarán en el balotaje del 25 de octubre.
La avanzada de la ultraderecha y la expectativa de que el libertario sume un aliado regional había dado un respiro a Milei. El riesgo país, que había tocado un máximo de 655 puntos el viernes 2 de octubre, llegó el lunes a la zona de los 599, una baja de 8,5% en una sola jornada.
Ese descenso interrumpía una racha opuesta. A mediados de septiembre, el riesgo país rondaba los 500 puntos y luego inició una escalada sostenida: pasó de 533 el 21 de septiembre a 655 el 2 de octubre, un salto de casi 150 puntos en menos de tres semanas. Con la suba de este miércoles, el indicador volvió a la zona de 600 puntos.
Entre tanto, los bonos en dólares y las acciones argentinas se recuperaron tanto en Wall Street como en la plaza local. Sin embargo, ahora este breve espejismo comenzó a deshacerse y los indicadores volvieron a números rojos.
El efecto Brasil no alcanzó
Los especialistas coinciden en señalar el contexto internacional como detonante inmediato. La tasa del Treasury a 10 años de Estados Unidos operaba cerca de 5,32%, con una suba de 5 puntos básicos.
Según Juan Manuel Franco, economista jefe de Grupo SBS, el rendimiento de ese bono se ubica en la zona de 5,33%, máximos desde 2002, mientras que el de 30 años ronda el 5,70%. A eso se sumó el rebote del petróleo: el Brent se negociaba a US$101,76. Los analistas de PPI describieron un “clima áspero” para los mercados.
Fernando Camusso, director de Rafaela Capital, definió la jornada como “una corrección del rebote anterior“. Y explicó: “Los bonos venían de dos ruedas de recuperación, favorecidos por el resultado electoral de Brasil y una mejora transitoria del ánimo regional”.
“Hoy ese impulso se revirtió en un contexto internacional bastante más defensivo: volvieron a subir con fuerza las tasas largas de Estados Unidos, aumentó el petróleo y se deterioró el apetito por riesgo a nivel global”, agregó.
Camusso agregó que persisten las dudas sobre la acumulación de reservas, las necesidades de financiamiento de 2027 y el riesgo electoral. A su juicio, la caída es “una señal de que el mercado todavía no convalida una mejora estructural”. Y concluyó:
“Brasil puede generar un impulso favorable, pero no alcanza por sí solo para comprimir de manera sostenida el riesgo argentino”.
Antes de la reversión, Nicolás Parreira, director del Grupo Sigma, había relativizado el alcance del contagio brasileño. Consultado sobre si la caída del riesgo país respondía solo a Brasil, respondió: “Una parte, sí, pero no toda”.
Según Parreira, el mercado leyó el resultado de Bolsonaro como mejor al esperado, y su espacio político tuvo un buen desempeño en el Congreso. Explicó que “el mercado interpreta que una eventual presidencia de Bolsonaro podría impulsar una agenda más orientada al equilibrio fiscal, reducción del gasto y reformas promercado”.
