Las naftas suben hasta un 5% tras el fallido intento de Milei de congelar los precios

Javier Milei

Las principales petroleras que operan en el país aplicaron aumentos de entre 2% y 5% en los precios de los combustibles, y hasta YPF evalúa acompañar los aumentos tras el fallido acuerdo que impulsó el gobierno para evitar que los precios internacionales impactaran en el dato de inflación.

Las principales petroleras que operan en la Argentina, con la excepción de YPF, aplicaron esta semana aumentos de entre 2% y 5% en los precios de los combustibles, dejando de lado el esquema de contención de precios que el Gobierno de Javier Milei había promovido meses atrás en un intento de evitar que la suba de los precios internacionales impacte en la inflación.

Según las compañías, su impacto en el índice de precios se repartirá entre dos meses consecutivos. De todos modos, el nuevo salto en naftas y gasoil se suma a una cadena de subas que viene de varios meses atrás y que amenaza con complicar las metas de inflación que el Ejecutivo incluyó en el proyecto de Presupuesto.

Una eventual suba de la inflación, sumada a la eventual publicación de los datos de pobreza de INDEC, ponen en jaque los dos indicadores económicos que el gobierno eligió como bandera para defender el modelo.

Los combustibles suben entre un 2% y un 5%

El incremento se produjo luego de que el barril de petróleo Brent volviera a superar los 100 dólares, en un contexto marcado por señales contradictorias entre Estados Unidos e Irán en torno al conflicto en Medio Oriente.

Según datos relevados por la Agencia Noticias Argentinas, el barril llegó a cotizar en 105 dólares, un nivel que las petroleras consideraron insostenible para mantener el esquema de precios estables que regía desde mayo.

Con el ajuste, el litro de nafta premium quedó en $2.523 en las estaciones Axion, $2.463 en Puma y $2.508 en Shell. En el segmento de naftas súper, los valores se ubicaron en $2.247, $2.213 y $2.208, respectivamente, según la misma compañía.

En el promedio nacional, la nafta súper se ubica por encima de los $2.200 el litro, con la Ciudad de Buenos Aires en un rango de entre $2.200 y $2.350 según las petroleras, mientras que en varias provincias las naftas premium ya superan los $2.700.

YPF, la compañía con mayor participación de mercado del país, no aplicó el aumento de manera inmediata, aunque desde la propia empresa no descartaron sumarse más adelante a la decisión que ya tomó el resto del sector.

El titular de la petrolera estatal, Horacio Marín, había defendido públicamente la lógica del esquema de contención: “Cuando sube los ayudamos, cuando baja nos ayudan a nosotros“, señaló en referencia al mecanismo.

A la suba dispuesta por las petroleras se agrega un factor adicional que todavía no se trasladó por completo a los surtidores: el Gobierno viene postergando desde hace meses el aumento del impuesto a los combustibles, una decisión que hasta el momento evitó que el litro subiera unos $233 adicionales.

Ese monto pendiente equivale a más de un 11% que, de aplicarse, se sumaría al precio final que paga el consumidor.

El origen del “buffer”: la promesa de abril

El esquema que ahora se rompe había sido presentado por el Gobierno en abril de este año, en medio de una escalada de precios que ya arrastraba varios meses y que generaba cada vez más presión sobre los datos de inflación.

El 1° de abril de 2026, la gestión de Javier Milei resolvió que YPF congelara los valores en surtidor durante -inicialmente- 45 días, absteniéndose de trasladar al mercado local las variaciones del precio internacional del petróleo.

La decisión se tomó cuando el conflicto bélico en Medio Oriente (iniciado con la invasión de Estados Unidos a Irán a fines de febrero de 2026) ya acumulaba alrededor de un mes y había empujado los precios en los surtidores argentinos cerca de un 9% desde su inicio.

El anuncio fue realizado por Marín a través de sus redes sociales, donde explicó el sentido de la medida: “Hemos decidido realizar un buffer de precios de combustibles, comenzando a partir del día de hoy”. Y agregó:

“Esto nos permitirá mantener aproximadamente estables los precios en el surtidor. Durante este periodo, desde YPF no trasladaremos a los consumidores el impacto de las nuevas variaciones del Brent”.

En declaraciones al canal LN+, el directivo de la petrolera estatal definió el esquema como un “amortiguador” frente al contexto bélico internacional: “Tenemos que crear un buffer para que el consumo no baje y poder pasar este período transitorio”, explicó, “te ayudo en este momento que sé que es difícil y vos me vas a ayudar después que se estabilicen los precios”.

En esa misma entrevista, Marín había anticipado que, una vez terminado el conflicto, “los precios de estabilización después de la guerra tienen que ser mayor al que estaba antes”. Ocho meses después de aquel anuncio, y con el conflicto en Medio Oriente todavía sin resolverse, el esquema que debía contener los precios terminó cediendo ante la escalada del petróleo.

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