El gobierno de Javier Milei utilizará los fondos de ANSES para financiar una nueva línea de créditos hipotecarios, en un intento desesperado de Luis Caputo por reactivar la construcción, sector que entró en crisis justamente por las políticas de la administración libertaria.
Desesperado por reactivar la economía, el ministro de Economía Luis Caputo anunció este miércoles que el Gobierno utilizará el Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de ANSES, para financiar una nueva línea de créditos hipotecarios.
Vale resaltar que el FGS actúa como reserva financiera para respaldar el Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), y su propósito principal es proteger el pago de jubilaciones y pensiones ante crisis económicas o déficits en el sistema.
La medida busca destrabar el acceso a la vivienda y, de paso, darle impulso a la construcción, un sector que el funcionario definió como clave para el resto de la actividad económica, pero que justamente está paralizado desde la asunción de Javier Milei.
A nivel social, la medida tendrá impacto solo en los sectores de ingresos medio-altos, ya que para acceder a un crédito de 80 mil dólares a 25 años se pagará una cuota de 865 mil pesos y se requerirán ingresos mensuales por $3,5 millones. Serían no más de 18 mil las familias que podrán acceder a estos créditos hipotecarios.
Pese a que se trata de un giro del gobierno frente a la crisis económica, Caputo insistió en que “el escenario que intenta vender la oposición es opuesto a lo que está ocurriendo”, y aseguró que “es la primera vez que estamos mejorando como país”.
Caputo vuelve a meter mano al fondo de ANSES
Caputo presentó el programa en una conferencia de prensa realizada en el Palacio de Hacienda, acompañado el director general del FGS, Juan Cruz Micele; el vicepresidente del Banco Central de la República Argentina (BCRA), Vladimir Werning; el director del BCRA, Martín Vauthier; y el director del Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE), Felipe Núnez.
El mecanismo consiste en que el FGS licite depósitos a plazo fijo de largo plazo entre los bancos, de manera que las entidades financieras cuenten con fondeo acorde a los plazos extensos que exigen los créditos para vivienda.
El monto total del programa asciende a 2 billones de pesos, que se irán adjudicando a través de licitaciones sucesivas de 200.000 millones de pesos cada una. Caputo explicó que habrá dos alternativas de plazo y tasa mínima.
Habrá una a un año, con ajuste UVA más un spread de 2,5%, y otra a cinco años, con UVA más un spread de 4,5%. Cada banco podrá ofertar hasta el 20% del monto de cada licitación y dispondrá de 90 días corridos para colocar los fondos en créditos una vez constituido el depósito.
Respecto de los préstamos hipotecarios que se otorgarán con este financiamiento, la tasa no podrá superar UVA + 7,5%, con un plazo mínimo de 15 años y un monto máximo de 150.000 UVA por operación. Los créditos estarán destinados a la compra, construcción, ampliación o refacción de primera vivienda. El ministro estimó un ejemplo de aplicación:
“a un valor de propiedad de 106.000 dólares, el valor promedio de los préstamos será de 80.000 dólares. Lo que los bancos prestan suele ser el 75% del valor de la propiedad. A una tasa de UVA +7% a un plazo de 25 años el tomador del crédito pagaría una cuota de 865.000 similar al valor de un alquiler, y el ingreso para acceder al crédito sería de 3.460.391 millones de pesos que se alcanzaría con el sueldo promedio que cobra una pareja”.
Caputo aseguró que “la función del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) no es correr ningún riesgo crediticio de las personas humanas, eso corresponde a los bancos. El FGS provee de liquidez a los bancos que son los que deben abordar las consecuencias de ese negocio. Pero la mora en el crédito hipotecario es muy baja y además el FGS no corre ningún riesgo”.
El ministro adelantó que “la primera licitación será la semana que viene y arrancaríamos con 200.000 millones de pesos”, y remarcó que “ahí veríamos la evolución de que tan rápido generan hipotecas los bancos“.
El BCRA será el encargado de asistir al FGS en la organización de las licitaciones y en la comunicación de las condiciones de las subastas, además de supervisar que los bancos cumplan con los plazos establecidos para destinar los fondos a hipotecas.
Caputo quemó un préstamo destinado a los trenes para mantener al dólar planchado
Tensiones internas y dudas del mercado
El anuncio se produjo en un contexto de fricciones dentro del propio Gobierno. Según el recuento que hace La Política Online, Caputo se encuentra fastidiado por el rumbo del plan económico y decidió avanzar con este paquete de medidas pese a la resistencia de Javier Milei, quien había pedido no modificar el modelo.
Es que el libertario no cree en la intervención del Estado como forma de reactivar la economía, pero la paralización de la obra pública derivó en una crisis en el sector de la construcción que se profundiza mes a mes, y que va de la mano con una crisis de ingresos en los hogares argentinos.
La Política Online señala que la decisión del ministro de convocar a la conferencia de prensa se tomó en la reunión de gabinete que encabeza semanalmente Karina Milei, y que Caputo también llevó una propuesta para transparentar las tasas de interés de las deudas.
Más allá de las tensiones con el Presidente, el otro problema que enfrenta el Ministro es la creciente desconfianza del mercado ante la ausencia de noticias positivas con respecto a la reactivación de la economía. De hecho, recientemente Caputo reclamó sanciones contra periodistas que, a su criterio, “mienten”.
La propia conferencia incluyó algunos comentarios insólitos. Por ejemplo, el funcionario aseguró que la medida es “un acto de justicia social“, un término constantemente menospreciado por la administración libertaria. Milei llegó a decir que se trata de una “aberración”.
Caputo también volvió a exponer su relato sobre el buen rumbo de la economía. “El escenario que intenta vender la oposición es opuesto a lo que está ocurriendo”, dijo y aseguró que “es la primera vez que estamos mejorando como país”.
El socio director de la consultora Invecq, Matías Surt, sostuvo que el estancamiento de la actividad no responde únicamente al ritmo de las reformas estructurales, sino también a la calibración de la política macroeconómica.
“Se confunde permanentemente cuánto es del cambio estructural y cuánto es tensión de la política macro que no permite que otras actividades estén un poco mejor“, dijo Surt, que puso el foco en el valor del dólar. “La discusión es si el tipo de cambio real quedó bien calibrado y si la política monetaria no es extremadamente dura”, indicó.
En ese marco, con tasas de interés elevadas, crédito restringido y una actividad económica que no logra recuperarse, el equipo económico busca con esta nueva línea de créditos hipotecarios mostrar señales concretas de reactivación, en medio de un clima de mayor exigencia por parte de los mercados y de discusiones internas sobre el rumbo del programa.