Luciano Sabattini: La cultura griega es 70/30 como el fernet con coca, tiene la mezcla perfecta entre lo familiar y lo exótico"

Luciano Sabattini
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El Ágora 2026: el gran Reset
Luciano Sabattini: La cultura griega es 70/30 como el fernet con coca, tiene la mezcla perfecta entre lo familiar y lo exótico"
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El Licenciado en Filosofía y Profesor de Lengua y Cultura Griega de la Universidad Nacional del Sur, Luciano Sabattini, conversó con Juani Guarino en El Ágora 2026 sobre la vigencia de los clásicos griegos a partir del furor generado por la última adaptación cinematográfica de La Odisea.

En una charla que abarcó desde la etimología del español hasta la política de las polis griegas, Sabattini repasó por qué, casi 2800 años después, Homero sigue teniendo algo para decirnos sobre el poder, la hospitalidad y el regreso a casa. “Todos hablamos un poco de griego aunque no lo sepamos”, advirtió.

Una anécdota sobre la elección entre griego y latín

Sabattini contó que su vínculo con la lengua griega tiene un origen curioso, ligado a su amistad de la infancia con el propio entrevistador. Cuando debía decidir si cursar primero griego o latín, fue el propio conductor quien le dio el consejo decisivo.

“Recuerdo que un tal Juan Ignacio Guarino me dijo… me dijo precisamente, ‘Griego’ y bueno y acá estoy hace ya digamos 19 años que digamos empecé como ayudante alumno como parte de la cátedra de lengua y cultura griega 1”, relató.

Aquella elección lo llevó a especializarse por completo: “Ya tenía bastante claro que la licenciatura finalmente era un medio para el fin, que era poder enseñar, poder dar clases de griego”, explicó, recordando que rindió el concurso para profesor adjunto justo antes de la pandemia y tuvo que armar todo el material de cero, incluidas clases grabadas para YouTube con una computadora de diez años que le llevaba una semana editar cada video.

El 20% del español tiene raíces griegas

Uno de los ejes centrales de la entrevista fue la enorme presencia del griego en el habla cotidiana, muchas veces invisible para quien no estudió la lengua clásica.

“Realmente el 20% de las palabras que usamos en español tienen procedencia griega, incluso muchas veces palabras de uso común”, señaló Sabattini, quien fue más allá del vocabulario médico o científico habitualmente asociado al griego para citar ejemplos cotidianos: “bodega” (de apotheke, depósito), “bala” (de ballo, arrojar) o “páncreas” (literalmente, “toda carne”).

El profesor también trajo a la conversación una reflexión del lingüista griego Georgios Babiniotis para explicar por qué esta herencia es más profunda que un simple préstamo de palabras.

“La lengua griega no solamente exportó palabras, exportó conceptos. Es decir, no solamente hizo que usáramos las palabras, sino que además el concepto asociado, lograron transportar el concepto que se asocia con esa palabra.”

Como ejemplo, propuso pensar en la música: “¿Cómo llamaríamos a la música si no tuviéramos la palabra griega para decir música? ¿Cómo qué usaríamos en lugar de melodía, armonía, ritmo incluso?”, planteó, y agregó que ni siquiera el latín tiene una palabra propia para ese concepto.

Una lengua que no está muerta, solo fotografiada en el tiempo

Consultado sobre la idea extendida de que el griego antiguo es una “lengua muerta”, Sabattini matizó ese concepto apelando a su propia experiencia docente.

“En general cuando me hablan de griego la gente piensa que es una lengua muerta y en realidad… en definitiva la lengua griega sigue viva, o sea, sigue se sigue hablando, sigue desarrollándose”, afirmó.

“Nosotros en realidad lo que estudiamos en el caso nuestro, que estudiamos griego antiguo, es una foto de un periodo en el cual estaban pasando algunas cosas con la lengua.”

El profesor explicó además el origen de la koiné, el griego común que se estandarizó tras las conquistas de Alejandro Magno y que luego, ya con influencias hebreas y arameas, dio lugar al griego del Nuevo Testamento.

“Hasta Alejandro Magno había una variedad de dialectos y ya con la coiné se crea una forma estandarizada de lengua, como cuando nosotros, por ejemplo, aprendemos inglés o alemán”, comparó.

La ley de Zeus, la hospitalidad y el Cíclope

La conversación giró luego hacia los elementos de la Odisea que la película de Christopher Nolan recupera, en particular la llamada “ley de Zeus“, vinculada a la xenía (hospitalidad hacia el extranjero) y a los rituales de súplica.

Sabattini detalló el mecanismo con precisión filológica: “Cuando hablan de la ley de Zeus, sin duda entra la cuestión de la hospitalidad, pero también entra la de la súplica.” Y ejemplificó con el episodio del cíclope Polifemo:

“Cuando Odiseo le pide a Polifemo que lo reciba como huésped, bueno, tenés que acceder a la ley de Zeus suplicante… que era el que justamente garantizaba que si esa súplica no se cumplía el infractor iba a recibir un castigo. De hecho, es lo que le pasa a Polifemo. Polifemo no accede a la súplica y termina cegado por la acción del propio Odiseo.”

Sobre las libertades que se toma la adaptación de Nolan al vincular a los pretendidos “pueblos del mar” con los propios griegos que regresan de Troya, ambos coincidieron en marcar una inconsistencia.

“Ese es un aspecto bastante chocante, para mí, por lo menos, de la película, que de repente Odiseo y Penélope hablan como si fueran historiadores del siglo XX”, ironizó Sabattini.

Por qué la Odisea sigue siendo un éxito de taquilla

Ante la pregunta de por qué un mito de hace 2500 años puede convertirse hoy en un fenómeno de audiencia, Sabattini ofreció una explicación que combinó lo cultural con una comparación bien local.

“Hay una respuesta muy simple a eso que es simplemente porque es una buena historia. Todas las buenas historias merecen ser contadas una y otra vez. Y en el caso de la cultura griega, en concreto y particular, yo diría que tiene la mezcla perfecta, digamos. Es como el Fernet con Coca, ¿no? Viste que tenés 70/30. La cultura griega tiene la mezcla perfecta entre lo familiar y lo exótico.”

Sabattini explicó que gran parte de esa familiaridad proviene de la herencia europea de buena parte de la población argentina y de la presencia del griego en el propio idioma español, mientras que el componente exótico remite al imaginario romántico del siglo XIX sobre “una civilización de oro donde primaba la racionalidad”.

Aun así, aclaró que esa imagen fue revisada por la crítica académica, mencionando el libro Los griegos y lo irracional, de 1951, que “derrumba esa idea de los griegos como el modelo de la racionalidad”.

El escudo de Aquiles y la política de las polis

La charla también abordó la dimensión política de los poemas homéricos, en sintonía con la pregunta sobre la figura de Agamenón como “rey de reyes” y su expresión imponente en la versión de Nolan..

Sabattini explicó que la época retratada en los poemas fue “bastante convulsionada”, posterior al colapso de la civilización micénica hacia el 1200 antes de Cristo, cuando “los pequeños reyes estaban tratando de disputarse el poder unos con otros” y “el poder se medía por el número de naves que comandaba cada uno”.

Sobre la organización política griega posterior, remarcó la diversidad de regímenes entre las distintas polis, desde la diarquía espartana hasta la democracia ateniense, pero identificó un rasgo común estructural que llega hasta nuestros días:

“Siempre existían dos elementos, dos órganos de gobierno, el consejo y la asamblea… esa idea está basada, está tomada de los sistemas políticos griegos que pese a, ya te digo, pese a que en el fondo los máximos gobernantes podían diferir, había elementos comunes.”

Además observó que ese esquema sobrevive en el sistema de gobierno de las universidades nacionales argentinas, donde también se vota por Consejo y por Asamblea.

Príamo, Aquiles y la humanidad que persiste en la guerra

Hacia el final de la entrevista, Guarino propuso una reflexión sobre el canto 24 de la Ilíada, cuando el rey troyano Príamo suplica a Aquiles por el cuerpo de su hijo Héctor, vinculándolo con la historia reciente argentina.

Sabattini coincidió en la potencia de esa escena:

“Es terrible ese es el final de la Ilíada… es impresionante cómo enuncia que aparece ante Aquiles, porque le dice, ‘Estoy haciendo lo más terrible, besando la mano del asesino de mis hijos.'”

Y explicó el gesto de reconocimiento mutuo entre ambos personajes:

“Aquiles viéndolo a Príamo se acordaba de su padre que lo había dejado en la Grecia continental. Y por otro lado, estaba Príamo queriendo recuperar a su hijo y que de alguna manera en ese Aquiles vigoroso y poderoso estaba viendo también a Héctor.”

Consultado sobre por qué vale la pena leer hoy estos textos, más allá del interés que pueda generar una adaptación cinematográfica, el profesor fue concreto:

“Ellos tocaron temas que siguen tocándonos al día de hoy… la idea del regreso a casa, la idea de perder a los hijos, de perder a los padres, me parece que todas son temáticas que nos tocan de cerca.”

Para quienes prefieran acercarse primero por otro camino, recomendó una alternativa cinematográfica: “Podés ver la Odisea de con Kirk Douglas del año 54… está buenísima, es una excelente versión.”

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