Milei y Caputo habilitaron un nuevo endeudamiento por 5 mil millones para pagar vencimientos

Javier Milei habilitó la toma de deuda externa por 5 mil millones de dólares e incluyó una cláusula para que eventuales controversias se resuelvan en los tribunales de Nueva York y no en los de Argentina. Mientras tanto, Luis Caputo apela a la contabilidad creativa para dibujar una baja de la deuda externa.

El Gobierno nacional publicó este lunes el Decreto 478/2026 en el Boletín Oficial, con el que habilitó la toma de deuda externa por hasta USD 5.000 millones.

La norma lleva la firma del presidente Javier Milei, el cuestionado jefe de Gabinete Manuel Adorni y el ministro de Economía Luis Caputo, y según los considerandos del texto busca reducir el costo de financiamiento del Tesoro Nacional.

El decreto autoriza operaciones de crédito en dólares con bancos y entidades financieras internacionales, que contarán con garantías parciales de organismos multilaterales de crédito. Ese respaldo, explica la norma, suele facilitar el acceso a mejores tasas y a una mayor participación de bancos privados en este tipo de operaciones.

La nueva habilitación se da en el marco del vencimiento de deuda con bonistas previsto para el 9 de julio, por más de USD 4.200 millones. Caputo había adelantado en abril gestiones con al menos cuatro bancos de Wall Street para conseguir una línea de crédito que permitiera afrontar ese pago sin recurrir a las reservas del Banco Central ni emitir nueva deuda en el mercado internacional.

Para acceder a ese financiamiento, el Gobierno obtuvo la semana pasada avales del Banco Mundial y del BID, que permitirían acceder a préstamos por unos USD 3.200 millones, con un plazo de seis años y tres de gracia. El resto de los USD 5.000 millones se completaría con un aval adicional de la CAF, cuyo directorio se reunirá el 22 de julio.

La instrumentación de los préstamos quedó a cargo de la Secretaría de Hacienda y la Secretaría de Finanzas, que deberán definir plazos, tasas, monedas y condiciones, además de seleccionar los bancos participantes (que podrán actuar de forma individual o sindicada) y contratar agentes financieros para la operatoria.

Uno de los puntos centrales del decreto es la inclusión de cláusulas de prórroga de jurisdicción a favor de tribunales de Nueva York, Estados Unidos, para resolver eventuales controversias derivadas de los contratos de préstamo.

La medida también contempla la renuncia a oponer la defensa de inmunidad de jurisdicción, aunque de manera exclusiva para los reclamos que se tramiten en esa jurisdicción puntual. El decreto aclara, sin embargo, que esa prórroga no implica una renuncia a la inmunidad de ejecución de la Argentina.

Quedan así protegidos de eventuales embargos las reservas y cuentas del Banco Central, los bienes de dominio público, los activos diplomáticos, consulares, militares y culturales, los impuestos y regalías adeudados al Estado, y todo otro bien declarado inembargable por ley, salvo que el Congreso autorice lo contrario.

Los dibujos de Caputo para mostrar una baja de la deuda

Mientras avanzaba esta nueva habilitación, la Secretaría de Finanzas, a cargo de Federico Furiase, difundió el boletín de deuda de mayo, que mostró una baja de casi USD 20.000 millones respecto del mes anterior.

Según ese informe, la deuda bruta pasó de USD 496.676 millones en abril a USD 479.273 millones en mayo, una caída de USD 17.403 millones. Dentro de ese total, la deuda en moneda extranjera bajó USD 20.546 millones, mientras que la deuda en moneda local subió el equivalente a USD 3.148 millones.

Esa reducción no se explica por pagos con reservas ni por el ingreso de financiamiento privado, sino por una operación contable vinculada a las Letras Intransferibles: títulos que el Tesoro emitió y colocó dentro del balance del Banco Central, que no se negocian en el mercado.

El mecanismo se activó después de que el Banco Central aprobara sus estados contables de 2025, en los que registró una utilidad de $34,3 billones. De ese resultado, constituyó reservas por $11,4 billones y transfirió $24,4 billones al Tesoro en concepto de dividendos.

De ese monto, $18,4 billones se destinaron a recomprar Letras Intransferibles que estaban en poder del propio Banco Central, por un valor nominal original estimado en USD 21.700 millones, con vencimientos entre 2029 y 2032. Los $6 billones restantes quedaron como depósitos del Tesoro en la entidad.

El resultado es una operación en la que el Banco Central transfiere pesos al Tesoro, y el Tesoro utiliza esos mismos pesos para cancelar deuda que mantenía con el propio Banco Central.

Un ex funcionario de la entidad describió la maniobra con dureza: “Con esto Toto perdió la fineza del trader sofisticado. Es un dibujo burdo, se le ven todas las costuras. Ya no es ingeniería financiera, es obscenidad contable”.

Desde el Gobierno se sostiene que la medida apunta a sanear el balance del Banco Central, un paso que Milei había planteado como condición previa para levantar el cepo cambiario.

La operación, no obstante, no reduce compromisos con acreedores privados ni con organismos multilaterales: se trata de deuda dentro del propio Estado, mientras que la deuda externa (bonos en manos de fondos de inversión, préstamos de bancos y de organismos internacionales) permanece inalterada por este movimiento contable.

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