La marcha de Ni Una Menos convocó a una masiva multitud en CABA, Bahía Blanca y varias ciudades del país, que superó las convocatorias de años anteriores, renovó el reclamo contra la violencia de género y rechazó la avanzada antifeminista de Javier Milei. “Nuestras vidas no son descartables”, expresaron en el acto central.
La undécima edición de la marcha de Ni Una Menos no solo volvió a llenar las plazas de Buenos Aires, Bahía Blanca, Córdoba, Rosario, Neuquén, Mar del Plata y decenas de ciudades del país, sino que también ratificó la vigencia del movimiento feminista en medio de la avanzada de los movimientos de derecha.
En un contexto político marcado por el ajuste del gobierno de Javier Milei y por una retórica oficial que hace del feminismo en blanco frecuente de sus ataques verbales, el movimiento demostró una renovada capacidad de convocatoria que contrasta con
La jornada estuvo cruzada por la conmoción que generaron los femicidios de Agostina Vega (14 años, Córdoba), Dulce María Beatriz Candia (17 años, Misiones) y Noelia Romero (30 años, Temperley), y reunió a organizaciones feministas, sindicales, estudiantiles y de derechos humanos bajo la consigna “Vivas, libres y desendeudadas nos queremos“.
La marcha en CABA, Bahía Blanca y todo el país
En la Ciudad de Buenos Aires, la concentración principal se realizó frente al Congreso de la Nación, donde desde la media tarde comenzaron a llegar columnas de manifestantes. Banderas, carteles y una intervención con los rostros de las 100 mujeres asesinadas en lo que va de 2026 marcaron el paisaje de la movilización.
A las 18.30, desde el escenario montado frente al Palacio Legislativo, la actriz Thelma Fardín, la periodista Liliana Daunes y la cantante Cazzu encabezaron la lectura del documento central. Hacia las 19.35, iniciada la desconcentración, cientos de personas permanecían todavía en el lugar entre cánticos y gritos.
En Bahía Blanca, la concentración comenzó a las 17 en la Plaza Rivadavia y reunió a organizaciones feministas, sociales, sindicales y vecinos. La columna marchó luego hasta el Teatro Municipal y regresó al frente de la Municipalidad, donde se leyó el documento local y se dio cierre a la jornada.
Entre los reclamos con énfasis local se exigió justicia por Myriam Velázquez y Mariana Bustos, madre e hija asesinadas y quemadas en su casa del barrio Thompson en 2025, y se reclamó que el acusado por el doble femicidio no obtenga la prisión domiciliaria.
En Córdoba, la movilización fue encabezada por los abuelos de Agostina Vega. En Rosario, los manifestantes recorrieron desde la Plaza 25 de Mayo hasta la Plaza San Martín. En Neuquén, la marcha partió desde el Monumento al General San Martín.
“Este gobierno ejerce un antifeminismo de Estado”
El texto leído en todas las ciudades abrió con una enumeración de casos: exigió la renuncia del ministro de Seguridad de Córdoba, Juan Pablo Quinteros, y la destitución de los fiscales Raúl Garzón e Iván Rodríguez por lo que definió como “la desidia organizada del poder judicial que la desprotegió y garantizó la impunidad” en el caso Vega.
También reclamó la aparición con vida de Camila Maidana (Comodoro Rivadavia) y Delicia Mamani (desaparecida en Córdoba hace seis meses), justicia por Mariel Jiménez (Villa Lugano) y condena efectiva a su agresor, y justicia para Sofía Castro Riglos, única sobreviviente del triple lesbicidio de Barracas.
El documento incluyó un balance desde la primera marcha: “Entre el 3 de junio del 2015 y el 24 de mayo del 2026 se registraron al menos 3205 casos de víctimas letales de violencia de género: 3144 femicidios directos y vinculados, 46 transfemicidios y travesticidios y 15 instigaciones al suicidio. No son números, son vidas arrancadas por la violencia machista“.
“El gobierno de Milei avanza sobre nuestros derechos: eliminó las ya insuficientes políticas para prevenir, atender y erradicar las violencias por motivos de género”, dice otro apartado del documento, que remarcó que “este gobierno ejerce un antifeminismo de Estado que nos ataca mientras fomenta la violencia y la crueldad como único vínculo social”.
“Denunciamos la complicidad del Poder Judicial con las violencias sobre nuestros cuerpos: la falta de respuestas, la revictimización, la demora en las investigaciones y la ausencia de mecanismos efectivos de protección para las víctimas”, Continúa.
Asimismo, rechaza la negativa de la ministra Alejandra Monteoliva a hablar de “femicidio” y remarca la necesidad de garantizar la continuidad de las políticas que el oficialismo pretende eliminar. “Exigimos la plena implementación de la Ley de Aborto legal seguro y gratuito en todo el país”, indicaron. Sobre la Educación Sexual Integral, el texto fue enfático: “La ESI salva vidas”.
“Denunciamos la criminalización política contra las organizaciones sociales, políticas, sindicales, indígenas, la persecución a periodistas, y exigimos el desprocesamiento ya de todas las compañeras perseguidas por luchar”, agrega el texto, que cierra diciendo:
“Frente al odio, más organización; frente al saqueo, más solidaridad; frente a la crueldad, más comunidad”.

La cruzada de Milei contra el feminismo
La jornada tuvo lugar en medio de las crecientes hostilidades del Gobierno Nacional contra los movimientos feministas, que no solo se expresa en forma de ataques verbales, sino también en el constante ajuste y eliminación de políticas dedicadas a salvaguardar la vida de las mujeres.
La ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, calificó el crimen de Agostina Vega como “homicidio” en lugar de femicidio durante una conferencia de prensa, en línea con una postura que el gobierno. El ya exministro de Justicia, Mariano Cúneo Libarona, había anunciado en 2025 su intención de eliminar la figura del femicidio del Código Penal.
Aunque no llegó a presentar ese proyecto antes de dejar el cargo, durante su gestión se desfinanciaron y eliminaron varios programas de género, entre ellos el Programa para el Apoyo Urgente y la Asistencia Integral Inmediata ante Casos de Violencias Extremas por Motivos de Género y el programa de fortalecimiento para dispositivos territoriales de protección en contextos de violencia.
Cúneo Libarona también avaló el proyecto con el que la senadora Carolina Losada busca endurecer las penas por supuestas falsas denuncias, iniciativa que el documento de Ni Una Menos rechazó con la frase: “No hay falsas denuncias, faltan denuncias”, y a la que caracterizó como un intento de “blindar la pedofilia y silenciar a quienes la denuncian“.
El presidente Milei encabeza la avanzada retórica. Ha calificado en reiteradas oportunidades a las políticas de género como “privilegios” y “curros”. En su discurso ante el Foro Económico Mundial de Davos en 2025 sostuvo que “el feminismo radical es una distorsión del concepto de igualdad” y que en Occidente la igualdad ante la ley ya existe.
Sin embargo, y pese a los intentos del libertario de impulsar la idea de que el feminismo ya no es representativo, la masiva convocatoria de Ni Una Menos (mucho más nutrida que en años anteriores) demostró una vez más la vigencia de los movimientos feministas y la necesidad urgente de medidas del Estado.