El arzobispo García Cuerva pidió por los discapacitados, los trabajadores informales y los más necesitados durante el Tedeum por el 25 de Mayo, y con Javier Milei en primera fila, observó: “El sálvese quien pueda no es más que la expresión de un individualismo cruel”.
El arzobispo García Cuerva reclamó por el fin de la polarización y pidió por los discapacitados, los trabajadores informales y los más necesitados, en el Tedeum por el 216° aniversario de la Revolución de Mayo, celebrado este lunes en la Catedral Metropolitana de Buenos Aires.
El presidente Javier Milei escuchó la homilía desde la primera fila, junto a sus funcionarios de mayor confianza, en una ceremonia que también estuvo marcada por la ausencia de la vicepresidenta Victoria Villarruel, a quien el Gobierno no invitó.
El arzobispo porteño Jorge García Cuerva presidió la misa y pronunció un discurso que había anticipado el domingo en términos similares. “Qué difícil es hablar y respetar la diversidad en tiempos de intolerancia”, había dicho en esa ocasión.
Este lunes fue más directo: “Basta de arengar la división y la polarización porque nadie se salva solo, como nos decía el papa Francisco”. La frase resonó en el recinto ante Milei, el jefe de Gabinete Manuel Adorni, el presidente de la Cámara de Diputados Martín Menem y la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, entre otros funcionarios.
“Aprendamos a medir las palabras”
García Cuerva aclaró desde el inicio que buscaba que sus palabras fueran “un aporte a la luz de la palabra de Dios para la reflexión de todos los actores de la sociedad argentina, convencido de que entre todos construimos la patria más allá que luego alguna frase pueda tomarse de manera aislada para querer alimentar la fragmentación”.
A continuación vinculó el pasaje bíblico de la curación en Cafarnaúm con la situación actual del país: “Muchos hermanos experimentan estar paralizados en sus esperanzas, en sus oportunidades, en su dignidad”.
“Desde hace muchos años se sienten postrados, tirados al borde del camino de la vida. Ya no tienen fuerzas para seguir, no pueden sostenerse en sus derechos tan postergados”, agregó.
El arzobispo enumeró a los sectores más vulnerables como destinatarios de esa preocupación: jubilados, niños, enfermos, personas con discapacidad, adolescentes con problemas de consumo, y trabajadores informales.
Sin apuntar a ningún responsable en particular, llamó a toda la dirigencia a asumir compromisos: “No es cuestión buscar rápidamente responsable, que con sinceridad y cada uno desde su lugar, un poco somos todos, sino tomar conciencia que tenemos la enorme responsabilidad de ayudar a curar tantas parálisis personales, familiares y sociales”.
Uno de los tramos más contundentes de la homilía fue el dirigido contra el individualismo: “La sombra de una nube de desmembramiento social se asoma en el horizonte mientras diversos intereses juegan su partida ajenos a las necesidades de todos”.
“El sálvese quien pueda no es más que la expresión de un individualismo cruel que rompe los vínculos de fraternidad y descomponen a la nación porque terminamos siendo solo una suma de individuos, en un mismo territorio, donde cada uno piensa en sí mismo y en su propio bienestar”, afirmó.
García Cuerva también apuntó contra la violencia en las redes sociales y el discurso público. Citó al papa León XIV para rechazar las “palabras de odio” y diferenció entre “los odiadores de ayer y los haters de hoy frente a una computadora“. Cerró con un llamado concreto a la dirigencia:
“Aprendamos a medir las palabras y a cultivar la amabilidad. Que las palabras de odio den lugar a las de esperanza y paz”.
La semana anterior, en diálogo con Radio Rivadavia, el arzobispo había sido todavía más explícito respecto del rol del Estado: “Cuando el Estado directamente no se ocupa de los discapacitados, los enfermos, los jóvenes atravesados por la droga o el alcohol, los problemas de aprendizaje”.
“Si el Estado se retira de eso, lógicamente uno dice: ‘Esto es sádico, porque estás dañando a los que son más débiles’“, había dicho.
Karina echó a Bullrich de las reuniones de gabinete y la exministra respondió haciendo renunciar a un funcionario
Javier Milei excluyó a Victoria Villarruel
La ceremonia también funcionó como escenario de una disputa interna que el oficialismo no logró mantener fuera de la vista pública.
Villarruel no asistió al Tedeum por primera vez desde que asumió como vicepresidenta, luego de que la Secretaría General de la Presidencia, a cargo de Karina Milei, no le cursara la invitación protocolar que habitualmente se envía con una semana de anticipación.
Desde el entorno de la vicepresidenta confirmaron la situación: “La invitación del 25 de mayo próximo la cursa formalmente la Secretaría General de la Presidencia a través del área de ceremonial. La vicepresidenta de la Nación no ha sido invitada”.
Ante la consulta sobre si la convocatoria podría hacerse a último momento, desde ese mismo entorno señalaron que “el evento tiene un proceso de protocolo y de custodia que impide una invitación sobre la hora”.
El Gobierno intentó derivar la responsabilidad hacia la Iglesia, argumentando que el Arzobispado también podía extender invitaciones por su cuenta. Sin embargo, voceros oficiales del Arzobispado de Buenos Aires desmintieron ese planteo: “Las invitaciones al tedeum son responsabilidad exclusiva de la Presidencia de la Nación”.
Según el protocolo establecido, el Presidente solicita al Arzobispo la celebración y, una vez confirmada, todo lo relativo a invitaciones, protocolo y seguridad queda en manos de la Secretaría General. La Iglesia interviene únicamente en los aspectos litúrgicos.
Esta no es la primera tensión pública entre Milei y Villarruel. El vínculo entre ambos ya estaba deteriorado en el Tedeum de 2025, cuando no repitieron la caminata conjunta que habían hecho el año anterior. El encuentro más reciente entre los dos fue el 1° de marzo, en la Apertura de Sesiones Ordinarias del Congreso, donde la tensión fue evidente.
También en abril, la vicepresidenta decidió no asistir al homenaje por el primer aniversario de la muerte del papa Francisco en la Basílica de Luján (donde estaba prevista su presencia) y concurrió en cambio a la Basílica María Auxiliadora de Almagro. En esa ocasión, justificó su ausencia señalando que el acto se había “politizado”.
En la primera fila junto a Milei estuvieron Karina Milei, Adorni y Martín Menem, figuras del núcleo duro del oficialismo. Varias filas atrás se ubicó el asesor presidencial Santiago Caputo, protagonista de cruces recientes con los primos Menem en redes sociales, donde se cruzaron acusaciones sobre el manejo de cuentas anónimas utilizadas para operaciones internas.
Al término del Tedeum, el Presidente y sus ministros se trasladarán al Cabildo para entonar el Himno Nacional, y luego regresarán a la Casa Rosada para una reunión de Gabinete convocada en medio de las tensiones internas.