Encontraron fallecido en su casa a otro soldado del Ejército Argentino y ya van 3 casos en una semana que apuntan a muertes autoinfligidas, una cifra alarmante que no solo es una muestra de la crisis de las Fuerzas Armadas, sino que va en línea con el aumento de suicidios a nivel nacional.
Facundo Gabriel Lima, soldado voluntario del Ejército Argentino, fue hallado sin vida el jueves por la tarde en su domicilio del departamento de Las Heras, Mendoza. El descubrimiento ocurrió alrededor de las 17:30, cuando sus familiares encontraron el cuerpo y dieron aviso inmediato al 911.
La Policía Científica provincial y la Oficina Fiscal N°1 de Las Heras, bajo la supervisión de la fiscal de Homicidios Claudia Ríos, tomaron intervención en el caso.
Según las primeras pericias realizadas en la escena, no se detectaron signos de intervención de terceros. La hipótesis principal apunta a un suicidio, aunque los peritajes continúan para determinar con precisión las circunstancias del fallecimiento.
El Ejército Argentino emitió un comunicado oficial manifestando su profundo pesar por lo ocurrido. “El Ejército expresa su profundo pesar ante lo ocurrido y acompaña en el dolor a los familiares, amigos y camaradas del soldado Facundo Lima”, señaló la Secretaría General de la fuerza.
La muerte de Lima se suma a otros dos fallecimientos de militares en menos de 72 horas, configurando un panorama alarmante para las Fuerzas Armadas. Días atrás, un efectivo de 21 años fue encontrado con un disparo autoinfligido en la Quinta de Olivos, hipótesis que se vio reforzada por una carta hallada junto al cuerpo.
Paralelamente, un suboficial fue hallado sin vida en un cuartel de Monte Caseros, Corrientes, en circunstancias que también apuntan a un posible ahorcamiento. La seguidilla de tres muertes en cuatro días generó alarma en el Gobierno de Javier Milei, que decidió intervenir para revisar el estado psicológico del personal de las Fuerzas Armadas.
Crisis estructural en las Fuerzas Armadas
Desde Casa Rosada aseguran que se avanzará en un refuerzo de los mecanismos de evaluación y acompañamiento psicológico, con especial atención en los uniformados que cumplen funciones armadas en contextos de alta exigencia, como la custodia presidencial y los operativos de seguridad permanente.
Sin embargo, estos episodios ocurren en un contexto de profundo deterioro. Según el último informe que el ya eyectado jefe de Gabinete Guillermo Francos expuso ante el Congreso, al menos 15.415 efectivos de la Armada, Ejército y Fuerza Aérea solicitaron la baja voluntaria entre el 10 de diciembre de 2023 y agosto de 2025.
Esto representa el 17,6% del total de los 87.500 militares en actividad, una cifra que evidencia una sangría sin precedentes en la institución. En despachos oficiales admiten que los bajos ingresos representan un factor crítico que impacta directamente en el bienestar del personal.
Según la escala vigente en diciembre de 2025, que se mantiene sin cambios respecto a noviembre tras la última actualización dispuesta en la Resolución Conjunta 63/2025, los salarios varían significativamente según la jerarquía, pero en varios casos los soldados de rangos más bajos se encuentran por debajo de la línea de la pobreza o, incluso, la indigencia.
Los rangos superiores perciben entre $2.809.917 (Teniente General) y $823.875 (Subteniente). En el escalafón de suboficiales y tropa, los montos van desde $1.404.956 (Suboficial Mayor) hasta $610.510 (Voluntario de 2da.). A estos valores se suma en diciembre la segunda cuota del Sueldo Anual Complementario.
Los números más alarmantes se pueden ver en el ámbito de la Policía de Establecimientos Navales, donde los sueldos van desde $866.190 (Comisario Inspector) hasta $336.947 (Agente de Segunda).
El Ejecutivo analiza completar el esquema de recomposición salarial que había sido definido durante la gestión anterior y que quedó inconcluso. Sin embargo, no hay fechas ni anuncios concretos, ya que cualquier mejora deberá contar con el aval del Ministerio de Economía y ajustarse a las metas fiscales del Gobierno.
Cabe preguntarse si Luis Caputo y Javier Milei harán con las Fuerzas Armadas la “excepción fiscal” que no hicieron con el personal de salud y de las universidades nacionales, que también vienen sufriendo el ajuste, o si su “compromiso” con el sector se limita a la compra de aviones y la defensa del negacionismo.
Además, a la precariedad salarial se suma la crisis de IOSFA, la obra social de las Fuerzas Armadas y de Seguridad, que impacta especialmente en el acceso a medicamentos de alto costo.
En diciembre de 2023, al asumir el gobierno de La Libertad Avanza, la institución se encontraba saneada y con superávit. Hoy, tras dos gestiones que llevaron a la renuncia de sus presidentes, el pasivo asciende a más de $160.000 millones.
Los casos más críticos son los de pacientes que necesitan remedios oncológicos, quienes recibieron o necesitan trasplantes, insulinodependientes y personas con patologías crónicas severas. En redes sociales se viralizaron testimonios devastadores de pacientes con graves dolencias forzados a abandonar tratamientos ante la falta de cobertura.
La falta de inversión generó que este año no solo se mantuvieran los problemas operativos de años anteriores, sino que se profundizaran la falta de insumos básicos, el racionamiento logístico, los problemas edilicios y estructurales, y un estancamiento en la recomposición salarial.
Un problema creciente a nivel nacional
Estos hechos se enmarcan en una crisis más amplia de salud mental en Argentina. El país alcanzó un máximo histórico en cantidad de suicidios anuales, con 4.249 casos registrados en 2024 según el Sistema Nacional de Información Criminal del Ministerio de Seguridad.
Los datos revelan que la tasa local se ubica en 9 muertes por cada 100 mil habitantes, superando por primera vez el promedio global de 8,2 casos según la Organización Mundial de la Salud. Esto significa un suicidio cada 2 horas, convirtiendo al suicidio en la principal causa de muerte violenta del país, por encima de los siniestros viales y los homicidios.
Según el Sistema Nacional de Vigilancia de la Salud, por día se registran 22 internaciones de personas que intentaron quitarse la vida. Por cada persona que se suicida, hay otras dos que intentaron hacerlo.
La inestabilidad económica, la pérdida abrupta de poder adquisitivo y la precariedad laboral funcionan como disparadores de angustia y desesperanza, situación que se potencia con la falta de inversión en políticas de salud pública.
El Ministerio de Salud reconoce un alza en las consultas por depresión y cuadros de ansiedad, pero los recursos destinados a programas de prevención resultan insuficientes para cubrir la demanda real y se encuentran en franca caída.
La falta de implementación plena de la Ley 26.657 de Salud Mental, ya sea por resistencia al cambio del modelo hospitalario, falta de presupuesto o inexistencia de formación adecuada de profesionales, representa un llamado de atención urgente. Hasta el momento, el gobierno no ha presentado respuesta alguna ante esta crisis que sigue en ascenso.
