Axel Kicillof llamó a defender la industria nacional en el marco del acto por el Día de la Soberanía, durante el que también cuestionó el acuerdo con Estados Unidos impulsado por Javier Milei: “Primero está la Argentina, no la sumisión ideológica”.
Axel Kicillof encabezó este jueves el acto oficial por el Día de la Soberanía Nacional en el Salón Dorado de la Casa de Gobierno provincial, acompañado por la vicegobernadora Verónica Magario. El evento, que originalmente estaba previsto realizarse en Magdalena, debió trasladarse a La Plata debido a condiciones climáticas adversas.
Durante su discurso, el mandatario provincial estableció un paralelismo entre la batalla de la Vuelta de Obligado de 1845 y la coyuntura política actual, utilizando el episodio histórico como marco para cuestionar las políticas económicas del gobierno de Javier Milei.
“Primero está la Argentina“, dijo sobre el acuerdo comercial que el libertario quiere firmar con Estados Unidos, “ni una sumisión política, ideológica, geopolítica y menos todavía ir a negociar con miedo y de rodillas”.
En este contexto, también reivindicó la figura de Juan Manuel de Rosas y destacó su valentía al enfrentarse a las principales potencias de la época, Francia e Inglaterra, en uno de los enfrentamientos militares más recordados de la historia argentina.
“Hay que defender el trabajo, la producción y el interés nacional“
Uno de los ejes del discurso de Kicillof fue el acuerdo comercial impulsado entre el gobierno de Javier Milei y la administración de Donald Trump en Estados Unidos. El gobernador cuestionó que el contenido detallado del convenio aún no haya sido difundido públicamente y advirtió sobre sus potenciales consecuencias para la producción nacional.
“Hoy la Argentina está cerrando un acuerdo comercial con Estados Unidos del que todavía no conocemos la letra chica, pero ya hemos visto a otros países que avanzaron en la misma dirección”, sostuvo el mandatario provincial. Y agregó:
“La diferencia con ellos es que la Argentina tiene una industria que defender: en cualquier convenio, primero hay que cuidar la producción y el trabajo argentino”.
El gobernador enfatizó que la provincia de Buenos Aires tiene un perfil productivo e industrial que debe ser protegido en cualquier negociación internacional. “La batalla de la Vuelta de Obligado nos trae muchas enseñanzas para comprender el presente. Entre ellas, que cuando un país tiene que negociar, no importa qué líder o país te cae simpático“, agregó.
Más delante, planteó que “lo único que hay que hacer es defender el trabajo, la producción y el interés nacional“, y remarcó que los riesgos para la soberanía nacional no provienen únicamente de amenazas militares, sino también de decisiones económicas que pueden comprometer la autonomía del país.
“La soberanía no solo se pone en riesgo ante cañones y ejércitos, sino también como consecuencia de relaciones económicas que surgen de la sumisión política: somos una provincia productiva, que no acepta que se negocie con miedo y de rodillas“, afirmó.
El mandatario recordó que durante su gestión como ministro de Economía de la Nación implementaba un proceso de consulta amplio antes de firmar acuerdos comerciales, convocando a gobernadores, sectores productivos, cámaras empresarias y sindicatos.
Entre tanto, la posición del gobierno de Javier Milei se encuentra en las antípodas de esta metodología. Casa Rosada no solo impulsa el acuerdo comercial sin consultar a los demás espacios, sino que además viene excluyendo a provincias como Buenos Aires de la discusión por el Presupuesto y otras medidas que planea impulsar.
“Nunca vamos a estar en contra del comercio, siempre que sea beneficioso para nuestro país. Pero no conocemos la letra chica de lo firmado. Eso no es serio”, señaló Kicillof, criticando la falta de transparencia en el proceso de negociación.
“No hay ningún sector que esté mejorando sus condiciones”
El gobernador trazó un panorama crítico de la situación económica de la provincia bajo el programa del gobierno nacional. Según explicó, ningún sector productivo mejoró sus condiciones desde la implementación de las políticas económicas de la administración Milei.
“El único parámetro para evaluar un acuerdo o una política es si beneficia o no a las grandes mayorías, a los que trabajan y producen: basta recorrer la provincia de Buenos Aires para entender que no hay ningún sector que esté mejorando sus condiciones a partir del programa económico del Gobierno nacional”, sostuvo.
Kicillof mencionó que quienes no tienen trabajo “están muy mal” y quienes lo conservan “ya no llegan a fin de mes“. También hizo referencia a la subutilización de capacidad instalada en el sector industrial y a los cierres y despidos que atraviesan diversos sectores económicos.
El discurso incluyó una reivindicación del trabajo de investigación científica realizado por el CONICET y las universidades públicas en la reconstrucción de episodios históricos como la Vuelta de Obligado. Kicillof aprovechó para cuestionar las referencias que Milei ha hecho sobre Rosas, remarcando que la figura del exgobernador “siempre fue objeto de persecución política”.
El apoyo del mandatario provincial al trabajo científico y universitario tiene lugar en medio del brutal ajuste que Milei y su equipo vienen realizando, y que incluye el desguace del aparato de ciencias y el desconocimiento de la Ley de Financiamiento Educativo aprobada por el Congreso.
En otro momento de su discurso, Kicillof se tomó un momento para mencionar “la injusta condena de Cristina Kirchner“, señalando que este tipo de persecución “pasa con todos los que se paran del lado del interés nacional“.
Hacia el final de su alocución, envió un mensaje directo a la Casa Rosada, aludiendo a la disputa por los 13 billones de pesos de recursos que la provincia reclama al gobierno nacional y que aún no han sido respondidos.
“No hay exclusión, chicana ni insulto que les sirva a quienes nos agreden: en la provincia de Buenos Aires somos millones los que estamos dispuestos a luchar por nuestra soberanía y por mejorar las condiciones de vida de nuestro pueblo“, concluyó.
El acto contó con la presencia de ministros del gabinete provincial, legisladores, intendentes, representantes de organismos de Derechos Humanos y dirigentes de organizaciones sindicales de diversos sectores.