La marcha de jubilados suma una nueva bandera tras la condena a CFK

Jubilados, gremios, estudiantes, militantes y trabajadores de la salud confluirán frente al Congreso en una nueva marcha de jubilados, que en esta oportunidad tendrá como componente adicional el rechazo a la proscripción de CFK. El Gobierno de Javier Milei ya valló la zona.

La marcha de jubilados de los miércoles frente al Congreso Nacional promete una convocatoria masiva para este 11 de junio, y es que al reclamo por mejoras previsionales ante la amenaza de un nuevo veto del Presidente Javier Milei se vienen sumando cada vez más sectores semana a semana.

La convocatoria original se amplificó tras la confirmación de la condena a Cristina Fernández de Kirchner, que se suma a los reclamos de gremios y agrupaciones políticas, organismos de derechos humanos, docentes universitarios, trabajadores del Hospital Garrahan, estudiantes y colectivos feministas.

Todos los organismos confluirán este miércoles desde las 15 horas en la Plaza de los Dos Congresos, marcando un clima social cada vez más tenso que el Gobierno Nacional pretende minimizar. Por lo pronto, las inmediaciones del Congreso fueron valladas.

Desde el mediodía, la avenida Entre Ríos quedó totalmente cortada a la altura del Parlamento, junto con las calles Alsina, Hipólito Yrigoyen, Sarandí, Rivadavia, Callao y Bartolomé Mitre. El único acceso peatonal habilitado se estableció en Riobamba y Mitre, mientras que el Ministerio de Seguridad de Patricia Bullrich no descartó aplicar el protocolo antipiquetes.

La Asociación de Profesionales y Técnicos del Hospital Garrahan anunció que aprovechará la ocasión para lanzar una campaña de recolección de firmas, mientras que la Federación Argentina del Trabajador de las Universidades Nacionales (FATUN) declaró un paro de 24 horas a nivel nacional. El sindicato ATE Capital convocó a una medida de fuerza para este miércoles.

Francos intentó minimizar la conflictividad social

El jefe de Gabinete, Guillermo Francos, aseguró que en Casa Rosada hay tranquilidad por la respuesta ante el judicial. “No evaluamos mayor conflictividad. Las expresiones públicas fueron las que uno podía esperar”,declaró el funcionario.

Además, describió las manifestaciones del martes por la noche como “expresiones de partidarios de Cristina Kirchner” sin mayor trascendencia. Francos insistió en que la situación transcurrió “con mucha calma” y que las reacciones eran “algo que se esperaba”.

Sin embargo, en el gobierno admiten preocupación por la posible escalada de la conflictividad y aseguran -según consignó LPO- que “nadie operó esto, quedamos medio pintados” ante un fallo que no figuraba en sus cálculos políticos inmediatos. Más allá de algunas expresiones de victoria del oficialismo, la estrategia oficial fue mantener distancia de una decisión.

Es que la situación tiene también una consecuencia inmediata a nivel económico, ya que en sus viajes a Wall Street, el equipo económico deberá enfrentar interrogantes de fondos de inversión sobre los riesgos de inestabilidad política.

Entre los libertarios creen que la polarización puede profundizarse y generar incertidumbre, poniendo en duda el relato oficial sobre el control de la calle que venía impulsando Patricia Bullrich.

Lo que dejó la noche del fallo contra CFK

Lo cierto es que la primera respuesta ante el fallo judicial estuvo marcada por una intensidad inesperada para el propio Gobierno. Cuatro cortes estratégicos paralizaron los principales accesos a la Capital Federal.

En la autopista Panamericana, manifestantes ocuparon los carriles a la altura de Pacheco, mientras trabajadores mecánicos se concentraron cerca del puente Henry Ford. El Movimiento Evita se sumó con palos, banderas y carteles políticos hasta que Gendarmería liberó la vía pasadas las 17 horas.

El cruce entre Camino del Buen Ayre y Acceso Oeste fue completamente bloqueado por columnas de sindicatos de la CGT y otras agrupaciones. Simultáneamente, delegados sindicales cortaron la autopista Riccheri frente al predio de la AFA en Ezeiza, complicando el acceso al aeropuerto internacional justo cuando la selección argentina debía trasladarse.

El cuarto corte ocurrió en la autopista Buenos Aires-La Plata, donde militantes mantuvieron interrumpido el tránsito con neumáticos encendidos en ambos carriles durante horas en rechazo al fallo.

La protesta se extendió al ámbito educativo con la toma de cuatro facultades de la UBA: Filosofía y Letras, Ciencias Sociales, Ciencias Exactas y Arquitectura, Diseño y Urbanismo. Los estudiantes de la Universidad Nacional de La Plata se plegaron con el lema “La Universidad que soñamos no es posible con Cristina proscripta“.

El episodio más notorio se desarrolló en el barrio de Constitución, donde una multitud mantuvo vigilia frente a la casa de Cristina Kirchner. Dos cuadras colmadas de militantes con banderas y consignas se mantuvieron hasta entrada la noche, en una demostración espontánea que evidenció el descontento generalizado.

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