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Mauricio Macri a su círculo íntimo: “Si pierdo voy preso”

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Mauricio Macri a su círculo íntimo: “Si pierdo voy preso”

La reuniones en Casa de Olivos se han vuelto un verdadero clásico en los últimos días. Nadie en el oficialismo sabe con certeza que pasará el día del cierre de listas, el próximo 22 de junio. El presidente ya no está convencido de ser el único  candidato posible de Cambiemos. Además sabe que de perder las elecciones su destino no será otra que la cárcel por todos los desastres de su gobierno y los negocios irregulares para los amigos y su familia.

La cárcel o un exilio forzado en Estados Unidos, donde no hay extradición. Ese es el dilema que le cierra el camino triunfal al Macri “enérgico” y convencido de su reelección que gritó durante el inicio de Sesiones Ordinarias del Congreso de la Nación.

Las encuestas muestran que Cristina Fernández de Kirchner sigue creciendo mientras el cae sin freno. Hoy Macri mide entre 22 y 25 puntos, a un abismo de Cristina que está entre los 35 y los 38 puntos, al borde de ganar en primera vuelta, incluso sin contar los votos de otras expresiones del peronismo que, de enfrentarla en unas PASO, se sumarían en las generales.

El viernes pasado se realizó una reunión en Olivos, en la que estuvieron presentes Marcos Peña, María Eugenia Vidal, Horacio Rodríguez Larreta y Elisa Carrió para analizar los pasos a seguir. Larreta y Vidal plantean ampliar Cambiemos con un candidato radical de vice (Martín Lousteau), aunque su postura podría asimiliarse a la de otros dirigentes como Rogelio Frigerio y Emilio Monzó, que piden llegar a un acuerdo con Roberto Lavagna y el Peronismo Federal.

La diputada de la Coalición Cívica se opone a la inclusión de sectores del peronismo, ya que lo considera “corrupto”. Carrió dejó entrever su molestia para con Frigerio, criticándolo por no apoyar al único candidato “decente” de la elección, Mario Negri.

Mauricio Macri sabe qué además del apoyo del FMI cuenta con el apoyo “total” de la derecha continental. Donald Trump es el lider del eje de gobiernos liberales-conservadores en América Latina. Desde el país del norte, no quieren una victoria de CFK que sumada al gobierno de AMLO en Méjico, supondrían el inicio de la reconstrucción de un eje nacional, popular, latinoamericano y ampliado.

Aún así, si la percepción de que Macri no tiene chances de ser reelecto, el mismo presidente sabe que será reemplazado por otro candidato. Hay quienes dicen que hoy, ese candidato podría surgir de una PASO entre María Eugenia Vidal, Roberto Lavagna y presumiblemente, Juan Schiaretti.

Cristina sigue trabajando silenciosamente en la unidad del peronismo y la oposición. Su libro Sinceramente, habla por ella. Con más de 300.000 ejemplares vendidos en plena era de las redes sociales y la comunicación fragmentada, generó un hecho editorial y político que mantiene con los pelos de punta a los medios hegemónicos de comunicación.

En su presentación en la Feria del Libro, Cristina optó por hablar poco pero dejando varias cosas en claro para el futuro. La necesidad de un acuerdo social entre trabajadores, empresarios y el Estado para mejorar salarios, el consumo y reactivar la industria a la vez que se disminuye la inflación.

En segundo lugar, la reivindicación de un parte de la política económica de Trump, que tiene que ver cerrar las fronteras a la importación para defender la industria y el trabajo nacional.

Miren los Estados Unidos: la economía vuela, tienen el índice de desempleo más bajo desde hace cincuenta años, teóricamente debería la Reserva Federal subir la tasa de interés para que precisamente la economía baje pero no, algunos se dieron cuenta de que tenían que volver a generar trabajo industrial dentro del país para volver a generar riqueza.

Una propuesta diametralmente contrapuesta con lo hecho por Mauricio Macri desde su llegada a Casa Rosada, destruyendo la industrial, asfixiando a las PyMEs con tasas del 70% y pulverizando puestos de trabajo y el poder adquisitivo del salario.

Ni Cristina ni Macri creen que la batalla está saldada. Cristina seguirá trabajando por la unidad necesaria para superar el 40% y ganar en primera vuelta, mientras que Macri continua analizando su candidatura y el peligro de terminar preso por sus delitos de corrupción.

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